Pensamientos liberales auténticos (III): de la especulación

Algunos economistas distinguen entre una especulación sana y estabilizadora -la que se produce con una inocente mirada a las expectativas sobre precios futuros para actuar en consecuencia- y la especulación dañina -la que manipula la información para acaparar, generar burbujas y luego salir corriendo con el beneficio-. A la primera se le conoce más bien como arbitraje y es la forma de hacer dinero en cualquier mercado financiero a corto plazo. Nada que objetar, siempre que no haya información privilegiada de por medio y el sujeto especulador tenga conciencia del riesgo. El problema aparece en el segundo tipo, que es el que tiene efectos colaterales sobre todo el sistema, porque se aprovecha de sus deficiencias como un hacker de los agujeros de seguridad. Valga el símil.

En efecto, los especuladores del segundo tipo buscan la falta de información en el mercado, el desfase temporal entre oferta y demanda y, sobre todo, la proliferación de leyendas urbanas sobre la escasez de tal o cual materia prima para generar escaladas de precios, repartirse el botín y desaparecer con la suficiente antelación del mercado. De hecho, se puede saber si un especulador es profesional por su capacidad de anticipación: saben perfectamente cuando empiezan a sobrar. Para muestra, obsérvese la cantidad de empresarios que se largaron hace dos años a poner nuevos semilleros de ladrillo español en Budapest o en Transilvania. Por el contrario, los especuladores aficionados -incluídos los empleados de alguna caseta de obra, según descubre hoy Cinco Días- sufren el llanto y el rechinar de dientes.

La burbuja inmobiliaria ya en proceso de desinflado no será la última que conozcamos, pero seguro que nos servirá para aprender a distinguir cuando los precios evolucionan de forma natural o cuando hay tongo. Mientras tanto, disfrutemos con el proceso de ajuste oferta-demanda. Como ejemplos, el petróleo y la divisa europea. El precio del oro negro baja porque la demanda se ha reducido -aunque no olvidemos que la oferta está controlada por el club de la OPEP-. La cotización del euro se ajusta porque la economía que fabrica la moneda no va bien y pierde poder adquisitivo. Ahora todo parece cuadrar. ¿Estaremos viendo el final del túnel?
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