Afortunadamente, Rajoy y Zapatero se han puesto de acuerdo en una serie de cuestiones que hacían mucha falta a nuestro Estado de Derecho. Tras una legislatura de crispación política, es un alivio comprobar como, en el fondo, no es tan difícil ponerse de acuerdo. Analicemos con detalle la situación y veremos que las circunstancias no son tan distintas como hace un año.

Otra cosa es la economía: gobierno y oposición mantienen su retórica absurda para guardar las apariencias. El problema es que Rajoy no sale bien parado de este juego dialéctico, ya que las propuestas del PP no son nada del otro mundo y, encima, son incoherentes con lo que un partido de centro-derecha debería ofrecer, que es un mínimo respeto por el mercado y la libertad económica, aunque no prediquen el liberalismo puro. Ponen la razón en bandeja al Nóbel Stiglitz cuando dice que el neoliberalismo es malo porque los que lo defienden sólo lo practican cuando les interesa -por supuesto no lo dice con estas palabras-. Y lo digo, en particular, por la propuesta de subir la deducción fiscal de la compra de vivienda del 15% al 25%, medida intervencionista y poco inocente que, por otro lado, ningún economista apoyaría ni en las condiciones más extremas. Y menos los liberales, que deberían oponerse con claridad a toda política que desvíe demanda hacia un producto concreto vía intervención estatal. Intolerable.

Más coherente me resulta la propuesta de compra de suelo para VPO. No porque sea una gran idea enviar ese mensaje de salvavidas a los propietarios de este preciado y escasísimo recurso natural, sino porque es lo que cabe esperar de un gobierno que cree a ciegas en la acción del sector público -y que, por otro lado, muchos apoyan porque les interesa-. Afortunadamente contamos con el contrapeso del vicepresidente económico, que sigue creyendo a ciegas en la estabilidad presupuestaria cíclica -la matización a largo plazo del déficit cero- y va a presentar unos presupuestos austeros, como pide el PP, y solidarios, como exige el manual socialista. Veremos en octubre si cuadra el círculo.

Lo del déficit público es otro cantar porque lo que suena bien en el nivel estatal no conviene nada en el nivel autonómico. Y claro, mientras las regiones tengan barra libre para gastar con la recaudación que no gestionan... Vaya, estoy sacando un debate que requiere otro artículo. Eso sí que va a ser otro diálogo de besugos, pero no entre dos sino entre 17.
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