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Está claro que los partidos se esfuerzan en eso de la credibilidad y, como ya está bastante tocada por hechos consumados e informes al respecto, deciden no arriesgarse con el tema del bolsillo. Ya sabemos que Solbes llevará la Cartera en caso de victoria socialista y Costa hará lo propio en caso de mayoría populera (ni popular ni populista).

Ninguno de los dos parece afectado por escándalo alguno y, de hecho, no recuerdo ningún Ministro de Economía metido en guerrillas de ninguna clase. Ni siquiera Boyer. Por tanto, hay que decir que si algo funciona bastante bien desde hace tiempo es la percha del responsable de los dineros. Y los mercados se preocuparían si no fuera así. De ahí que los aparatos políticos hayan querido cerrar rápido el asunto, que el horno no está para más incertidumbres.

Solbes y Costa, Pedro y Juan. Dos perros disputándose el mismo collar, porque no hay otro: el de la ortodoxia financiera, la gestión eficaz y la estabilidad macroeconómica. Como no tengo que aparentar neutralidad en mi propio blog -faltaría más- me decanto claramente por el primero: no podemos permitirnos, tal y como está la Seguridad Social, que el viejo se nos jubile ahora. Que dé ejemplo y alargue su vida laboral cuatro años más. Además, él fue quien inició el camino al euro y quien fundió las medallas que luego se llevó el anterior inquilino monclovita -a costa de Rato-. Tiene, además, un punto de sentido común en cuanto a la política fiscal. Sabe que no le queda otro instrumento para maniobrar en una economía que se mueve a expensas del petróleo, de divisas flotantes y de tipos de interés manejados por señores con distinto sentido de la disciplina.

En efecto, creo que Costa -a pesar de contar con los Montoros, Folgados y demás tecnócratas del intachable equipo de Rato- se equivoca recortando ingresos que necesitará para hacer políticas de gasto eficiente dirigidas a compensar la pérdida de crecimiento que se nos avecina. Es cierto que mis apuntes de clase dicen que se puede tirar con impuestos indirectos, pero también que son los que se resienten primero de las inevitables crisis.

Y hay otra cosa que temo que Costa utilice a su favor: las vacas flacas en el ladrillo. Patronales, inmobiliarias y propietarios de a pie relacionan PP con subidas vertiginosas de precios, que tan buenos ratos dieron durante ocho liberales años. Muy apetecible ese modelo económico basado en el estómago agradecido. Una fuente inagotable de votos que se retroalimenta cual círculo virtuoso. En este sentido, Solbes sabe que hay que tranquilizar al sector y, al mismo tiempo, preparar motores de repuesto en connivencia, por supuesto, con sus amigos banqueros.

Vaya mi alusión a los banqueros sin ironía alguna. Ellos sí que han entendido lo de no poner todos los huevos en la misma cesta.
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