Hoy me encuentro, nada más empezar la mañana, con un empresario italiano que intentó rebajarse el sueldo y el de su mujer para comprobar si podía llegar a fin de mes con lo que pagaba a sus empleados. Como no pudo resistir ni hasta el día 20, decidió subir 200 euros a toda la plantilla. La noticia está en Terra y no sé si creérmela mucho. Pero me sirve como excusa para hablar de lo bajos que están los salarios en España.

No sé si al equipo económico de Z. le salen las cuentas con lo del salario mínimo. En mis apuntes de clase se dice que no es buena idea subirlo por la lógica de que el empresario preferirá no contratar a pagar cantidades tan descabelladas, bien porque no le sale de las narices o bien porque realmente no le da el presupuesto para ello. No olvidemos que en nuestro país, hay mucha pequeña empresa diseñada expresamente para entretenimiento del empresario. El cual viviría perfectamente de las rentas y/o plusvalías que genera el verdadero Negocio nacional.

Pero me desvío de lo importante. Al ritmo que va nuestro tren de vida, 800 euros en 2012 no van a dar ni para abrir la puerta de casa. Así que es lo mínimo que se le puede pedir al estado del bienestar, engrosado por nuestros impuestos -los de todos, que nadie me venga con teorías sobre ricos y vagos, quedénselas para consumo interno del partido que corresponda. Pero el problema de verdad se llama PRODUCTIVIDAD (terminado en D, no en Z). No, no me refiero a exprimir más a la vaca currante, sino a la pretensión de vivir muy por encima de lo que cunde lo ordeñado. A base de crédito, claro. A estas alturas que nadie me intente convencer de que el pisito número 12, el coche número 3 y la Wii por habitación y niño han salido del sudor de la frente de alguien.

Aunque no estaría de más que algún empresario rebaje algunas pretensiones cuando pida personal. Que alguno se emociona enseguida pidiendo coche propio, idiomas y experiencia a la carta y economía saneada por si no puede pagar a tiempo. En mi pueblo eso se llama pagar por ir a trabajar. Pero tiempo al tiempo. En 2012 igual no estamos hablando de excesos de demanda. Y el que quiera talento que lo pague con dietas, incentivos y gastos aparte.

Bueno, espero no tener que abrir otro artículo explicando que Z. no siempre tiene la culpa de todo. Al fin y al cabo, el salario lo marca el mercado, y en el mercado manda el empresario en el 90% de los casos. El 10% restante son controladores aéreos y vendedores de exclusivas. Y creo que no tengo ningún lector en esos dos grupos. Que paséis una buena semana.
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