No sabía si marcarme un apunte en plan magistral o emprenderla a golpes dialécticos cargados de pimienta y sal gorda contra los desmemoriados habituales. Y como para aclarar conceptos ya está la wikipedia, opto por mantener mi línea habitual.


Vamos a ver. Pedrojotas y tocahuevos varios. No me vengáis ahora con cuestiones estéticas, que ya son unos cuantos años leyendo titulares basados en datos manipulados por señores sin titulación conocida en nombre de la sacrosanta independencia. Porque a eso os dedicáis los mundos, los países y los expansiones de turno. Y me explico.

Dais como bueno un dato de IPC como indicador de inflación a sabiendas que no representa más que el encarecimiento de una cesta de Navidad. Y os rasgáis las vestiduras cuando Trichet mantiene el tipo -como manda el sentido común- para contener no sólo el IPC de marras sino la cantidad de dinero en circulación, especialmente en lugares y sectores donde el billete morado demuestra más movilidad. Eso sí, recalcáis que el dato es dramático por culpa de la leche y del pollo mientras el lechero y el pollero se tientan el bolsillo porque ellos siguen igual de pelados.

Utilizáis el dato de paro registrado del INEM aunque sabéis que en este país la tradicional cola del paro no sirve más que para dar titulares al gusto. Porque el que quiere currar sabe que el último sitio donde debe ir es al servicio público de empleo. Y hay un dato que se llama paro estadístico y sale de la Encuesta de Población Activa. Las cifras de esta encuesta no gustaban al amigo Rato porque siempre eran mayores de lo que decía el INEM. Ahora que esas cifras son prácticamente iguales -y dramáticas- los desmemoriados habláis de "maquillaje".

Por no hablar de las estadísticas de vivienda. A pesar de que ya se venden más discos originales que ladrillos en dinero B -lo cual tiene su delito- seguimos leyendo en prensa publirreportajes patrocinados por el Lobo explicando que jamás se le ocurrió timar a Caperucita. Es más, el Gobierno deberá tomar medidas para que la Roja siga teniendo trabajo en el cuento del animal, tan rentable en el pasado para todos y todas. Con la función tan social que desempeña.

Me subleva el tema de la manipulación informativa, me da igual en qué sentido. La información es poder y decide demasiadas cosas en este país. Por favor, sean críticos y no se traguen nada de lo que les cuenten.
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