Productos financieros para combatir la inflación

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Con la inflación disparada (ha crecido un 4,1% en tasa interanual, a cierre de noviembre), no perder poder adquisitivo con las inversiones es ahora una tarea complicada. Las opciones tradicionales por excelencia, como son las Letras del Tesoro o los bonos, apenas alcanzan esta rentabilidad. Para blindarse contra nuevas subidas del IPC, una buena opción es colocar los ahorros en productos que vinculan su interés al índice de precios al consumo. En el mercado, existen numerosos bonos y fondos de inversión que, como mínimo, ofrecen por el ahorro el mismo rendimiento que el IPC. No obstante, hay que saber elegir bien. Antes de contratar el producto conviene fijarse en su política de inversión y ver, sobre todo, a qué IPC están vinculados. En algunos casos, los productos están referenciados al IPC de la zona euro, al estadounidense, al alemán... y no al español, con lo que su referencia y rentabilidad será distinta.


Contexto inflacionista

La inflación es, sin duda, el principal enemigo de las finanzas de un inversor. Aunque las cifras puedan despistar, en realidad un activo financiero sólo es rentable si es capaz de producir resultados positivos una vez descontado el efecto del IPC. En la actualidad, por tanto, son muchos los productos financieros con un claro perfil conservador que no están cubriendo estas expectativas. Las Letras del Tesoro a un año ofrecieron un interés del 4,10% en su última subasta, las emitidas a seis meses dan un 4%, los bonos a tres años, un 3,94%... En el ámbito de los fondos de inversión de bajo riesgo, las rentabilidades tampoco son nada atractivas. Según los datos de INVERCO (la Asociación de Instituciones de Inversión Colectiva y Planes de Pensiones), los fondos de renta fija a corto plazo arrojaban ganancias medias interanuales a cierre de noviembre del 1,84%, los de renta fija a largo plazo sólo rentaban, de media, un 0,47% y los de renta fija mixtos, un 2,21%. Con todos estos productos, el ahorrador está perdiendo dinero, si se tiene en cuenta el efecto corrosivo del IPC.

En la actualidad, además, el escenario macroeconómico anticipa un mantenimiento de las tasas del IPC en niveles altos. Con el barril de petróleo Brent, el de referencia en Europa, por encima de los 90 dólares, resulta difícil tener los precios de consumo bajo control. El encarecimiento del petróleo y de alimentos, como leche y cereales, ha sido el principal causante del incremento de los precios. El dato de noviembre supone el mayor nivel alcanzado desde mayo de 2006, cuando también se situó en el 4,1%. Desde el Ministerio de Economía se aseguraba recientemente que el IPC seguirá en niveles relativamente altos, en el entorno del 4%, en los próximos meses. La situación, además, no es particular de España. En el caso de la zona euro, el IPC armonizado creció en noviembre hasta el nivel del 3,1%, lo que se aleja sustancialmente del objetivo de IPC del 2% marcado por el Banco Central Europeo.


Bonos ligados a la inflación

En este contexto, una alternativa de inversión que comienza a ganar terreno en España son los bonos ligados a la inflación. La clave de estos activos es que el valor nominal está ligado a la inflación, así que el principal aumenta según crece el IPC. Por ejemplo, si un bono se emitió a 100 euros y al vencimiento (cuatro años) la inflación acumulada es del 12% (3% anual) el inversor recibe 112 euros, en lugar de 100. Esto demuestra que las fluctuaciones de la inflación se recogen en el precio del bono. Además, por lo general, estos bonos ofrecen un cupón de rentabilidad adicional, que es un porcentaje fijo del principal. Existen, por tanto, bonos ligados a la inflación que pagan un tipo de interés real más la inflación. Desde la sociedad de gestión de carteras Capital at Work, una de las entidades que apuesta en estos momentos por este tipo de productos, señalan que los bonos ligados a la inflación son una opción de renta fija atractiva, siempre que se invierta a un plazo medio razonable. Es un producto adecuado para inversores que no quieren preocuparse por lo que pueda pasar con la inflación.

En España, la oferta de estos productos es todavía pequeña y se reduce, prácticamente a unas pocas entidades gestoras extranjeras: DWS Invesments, filial de Deutsche Bank, Dexia, BNP Paribas, Capital at Work, Credit Suisse y Schroders.

Los bonos en sí son un instrumento que requiere de altas inversiones mínimas de entrada, por lo que se suelen utilizar en la gestión de carteras de grandes patrimonios, o institucionales. En ocasiones, forman parte de SICAV (Sociedades de Inversión Colectiva de Capital Variable) de inversores de elevadas fortunas. Para el inversor particular, una opción para cubrirse las espaldas contra el IPC es recurrir a los fondos de inversión que invierten después en los bonos ligados a la inflación.


Riesgos de los productos ligados a la inflación

La principal ventaja de los productos ligados al IPC es que, en contextos inflacionistas, el ahorrador se asegura recuperar intacto su dinero, sin perder poder adquisitivo. Sin embargo, estos productos también están sujetos a riesgos. El principal que hay que tener en cuenta es la deflación. Si el escenario macroeconómico cambia y una economía entra en deflación (bajada de precios), el bono o fondo de inversión puede arrojar rentabilidades negativas. Para evitar esto, las gestoras suelen diversificar la cartera con productos derivados (opciones, futuros...) e incluso con algunos activos de renta variable. No obstante, este tipo de diversificación añade un riesgo añadido al producto.

Otra amenaza para la rentabilidad de estos fondos está en la posibilidad de que los tipos de interés suban agresivamente. Los bonos en los que invierten, como tales, pierden valor en el mercado si sube el precio del dinero. En ese caso, la caída del precio del bono por el repunte de tipos pesaría más que lo que el cupón ofrece por el aumento de la inflación. Es decir, el inversor podría perder parte de la rentabilidad que ganaría por un incremento de inflación si también suben los tipos de interés. La volatilidad del producto también se incrementaría.

Las comisiones son, por último, otro de los aspectos que debe tener en cuenta el inversor. Algunas gestoras (como Credit Suisse) aplican comisiones de suscripción que pueden alcanzar el 5%. Otras, sin embargo, no cobran honorarios por contratar el fondo y, además, aplican comisiones de gestión bastante reducidas, en torno al 0,5% (como es el caso de Schroders, AXA o DWS Investments).


Fondos ligados al IPC

Los fondos ligados a la inflación son una buena alternativa para diversificar carteras de renta fija, sobre todo, en momentos como el actual, en el que las expectativas de mantenimiento o subida del IPC están más o menos claras. El propio presidente del Banco Central Europeo, Jean Claude Trichet, ha asegurado en sus últimas comparecencias que se está produciendo un aumento claro de los riesgos inflacionistas y que, probablemente, se mantengan en 2008, al menos si el petróleo sigue sin relajar sus precios.

Este tipo de fondos, al igual que los bonos, vinculan su rentabilidad al IPC. No obstante, los expertos aseguran que se trata de un producto con una estructura compleja y difícil de gestionar, por lo que aconsejan invertir a largo plazo.

En el mercado español, se comercializan 80 fondos de inversión diferentes ligados a la inflación, según datos de la compañía de análisis de inversiones Morningstar. Al igual que ocurre con los bonos puros, se trata de un mercado prácticamente copado por gestoras internacionales como Dexia Asset Management, Sociéte Générale AM. Crédit Agricole AM, Schroders, DWS Investments, Groupama, Fortis, KBC, ABN Amro, Crédit Suisse...

El inversor particular puede acceder a algunos de estos fondos con inversiones mínimas de 500 euros. No obstante, debe evaluar las políticas de inversión que aplican ya que, en la mayoría de los casos, están referenciados al IPC de la zona euro o invierten en bonos ligados a la inflación de varios países (España, Francia, Reino Unido, Italia), con lo que su rentabilidad no estará vinculada únicamente al IPC español.

La cobertura puede, por tanto, no ser total para el inversor español ya que en nuestro país la inflación se mantiene, habitualmente, por encima de la media de la zona euro. También suele ser más elevada que la francesa (situada en el 2,4% en noviembre), de Reino Unido (2,1%), de Alemania (3,3%) o de Italia (2,6%). Por lo tanto, habrá que ver en qué tipo de bonos indexados invierten estos fondos para saber contra qué inflación protegen.

Por lo general, estos fondos invierten en bonos ligados a la inflación de distintos países, con lo que su rentabilidad final será una mezcla de las evoluciones de los diferentes indicadores a los que están indexados. Además, muchas gestoras consiguen un plus de rentabilidad mediante la inversión en otro tipo de activos de renta fija, derivados. Esto explica que, en estos momentos, se localicen productos que arrojan una rentabilidad en los últimos doce meses superior al 5%, lo que bate con creces la inflación de cualquier país de la zona euro. Es el caso de los fondos AXA WF Global Inflation Bonds I y Schroder ISF Global Inflation Linked Bond I Acc, que ganan un 5,1 y un 5% en los últimos doce meses.

Sin embargo, pese a la teoría de estos productos (dar un rendimiento similar a la inflación), también pueden localizarse fondos que arrojan rentabilidades negativas, lo que puede deberse a una gestión inadecuada de activos como los derivados o determinados instrumentos de renta fija con los que se trata de diversificar la cartera del fondo. Productos como el PIMCO UK Sterling Inflation-Linked E Inc, de la gestora PIMCO Funds, el fondo MFS Meridian Funds - Inflation-Adjusted Bond Fund C1 USD Acc, de MFS International, o el Credit Suisse Bond Fund (Lux) Inflation Linked (USD) B Acc, de Credit Suisse, presentan unas pérdidas superiores al 3% en los últimos doce meses.

Artículo publicado en la revista Consumer.

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