Érase una vez, en un lejano continente, existía una tribu denominada "los sabandijas”. Éstos eran prestamistas, que a cambio de un poquito más de lo prestado, posibilitaban realizar inversiones a las lechuzas, osos, morsas, etc.


Un largo día una lechuza, cansada de albergar en diferentes árboles, decidió acudir a los sabandijas a que le prestaran oro, para comprar un pequeño árbol, en un bosque frondoso, lleno de lechuzas de buen postín.


Este prestamista además de darle para el árbol, le dió para los muebles, las reformas, y resulta que le había dado más oro, de lo que realmente valía el árbol. La lechuza era feliz, en un bosque lleno de prosperidad.


Hasta que un día resultó que se descubrió que gran parte de los árboles tenían termitas, y que lo que se esperaba que incrementara su valor, se iba depreciando.


Como la tribu se le acababa el oro antes de que aparecieran las termitas, transformaron el bosque en pequeños papelitos, que vendían a otras tribus. Antes, cuando las termitas no estaban, esos papeles eran como dinero, pero luego no se sabía si el bosque estaba sano o enfermo.


Todas las otras tribus tenían papeles, con termitas o no, y resulta que los sabandijas también tenían papeles de otras tribus y no se sabía si estaban enfermos.


A mayores la lechuza no podía pagar, por que no tenía dinero para devolver los préstamos y claro los árboles tenían una gran enfermedad y valían menos.


SITUACIÓN: Una lechuza que no paga, una tribu sin dinero, con papeles sin valor, con un problema muy importante, y los osos que si que ganaban dinero no le prestaban oro para comprar cuevas.


Como las tribus eran regidas por un Rey, al enterarse de la situación buscó oro para dárselo a las tribus, para seguir prestando a los osos, las jirafas, las morsas. Pero claro las tribus que más oro tenian, no se fiaban de las otras tribus por que tenían papelitos y no podían saber si tenían termitas. Ni sabían a cuantas lechuzas financiaban.


El rey tiene mucho oro, pero claro no lo va a poner todo a disposición de las tribus para que lo presten. Por que igual están llenos de papelitos sin valor. además las tribus no se fiaban unas de otras, por lo tanto el oro no fluía. Por lo que el precio del oro se incrementó.


Además existían ya muchas palomas mensajeras y la información corría a una rapidez inusitada. Por otro lado existía una tribu muy próspera, con una gran población y empezaba a comprar todos los alimentos y a pedir mucho oro, por lo que todo subía de precio.


La situación hizo que a la tribu de los sabandijas, ya no le prestaran, por que tenían miedo. La lechuza al final se quedó como estaba, con un problema más, tenía que pagar unos intereses con el oro que no ganaba. Las termitas se comían su vivienda, y con el precio que daban por el árbol, vamos que no daban ni una pepita de oro.


Si la lechuza viviera como hasta entonces, no pasaría nada de esto, pero claro la tribu fue quien la lió por que le decia "mejor tu árbol que uno de prestado", además la tribu tenía ganas de ganar más, aún sabiendo que las lechuzas no pagan. Ahora ya no tenía oro ni nadie se lo prestaba.


MORALEJA: Nunca hagas lo que, no te gustaría que te hicieran, más vale ganar menos y que estés tranquilo. El oro está para multiplicarlo, pero nunca lo mezcles con plomo por que a pesar de tener más gramos no es tan brillante y de tanta calidad.

Después de mucho tiempo, la tribu de los sabandijas se recupero. Pero ya era propiedad casi del Rey, por lo que no valió la pena que dejara el dinero a las lechuzas. Y el cuento no se si se volverá a repetir, como el cuento de la buena pipa.
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