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Al referir la correlación entre el par euro-dólar y la renta variable señalaba que el euro había presentado una mayor fortaleza que los mercados de acciones y que en el estado de la correlación el par empezaba a subir antes y comenzaba a caer más tarde.
Por consiguiente, y a tenor del último movimiento del par, se podría considerar que las bolsas se encuentran un tanto sostenidas de cara al final del año; que el par ha realizado un movimiento engañoso; o bien quizá, que cuando las bolsas caigan, el dólar podría subir bastante más de lo esperado.

En el gráfico del S&P 500 se puede apreciar, por una parte, la gran sintonía existente entre el recorrido alcista del euro (línea negra) y el del índice bursátil, así como la correlación negativa del dólar (en la parte inferior del gráfico) con un prolongado descenso. Por otra parte, sin embargo, el selectivo estadounidense apenas ha reaccionado a la caída del euro y a la subida del dólar.
En el gráfico del Ibex 35, en cambio, se puede distinguir un comportamiento más ajustado a las últimas caídas del euro. Puede que sea por la perspectiva de rebaja de la calificación crediticia de la deuda de España o puede que sea debido tal vez al carácter intuitivo del índice, pero cabe observar un Ibex 35 más débil y en mayor consonancia con el estado de la correlación.
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