El dólar sigue débil frente al euro.

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Mucho brote verde augurado por algunos sectores políticos, pero el “billete verde” no respira frente al euro, y a lo largo del fin de semana ha perdido la cota a la que hacíamos referencia en el último artículo de los 1.40$/euro.

Desde el verano de 2008, el dólar ha mostrado un movimiento inverso al de la evolución económica de Estados Unidos. Marcó mínimos entre julio y agosto, cuando el euro alcanzó 1,60 dólares. Mientras que entre octubre del ejercicio pasado y enero de 2009 repuntó (por debajo de 1,30) al tiempo que el PIB estadounidense sufría el mayor descalabro de su historia: -6,3%. Ahora que los economistas empiezan a ver el final del túnel a la peor crisis económica desde la Gran Depresión, la divisa norteamericana vuelve a debilitarse (1,42 dólares por euro aproximadamente), aunque sin alcanzar los niveles de julio y agosto. ¿Por qué?

El billete verde es la principal moneda de inversión y para las transacciones en el mundo y su evolución determina la marcha económica de muchos países, que siguen atentamente las subidas y bajadas de esta divisa. Los movimientos del dólar han sido diferentes en relación con las distintas divisas, pero si nos fijamos en el US Dollar Index, que mide el dólar frente al conjunto de las principales divisas (euro, yen, libra esterlina, dólar canadiense, corona sueca y franco suizo), ha caído un 10% desde comienzos de marzo. El dólar ha perdido un 10%, 9% y 3% frente al euro, a la libra y al yen, respectivamente, en los dos últimos meses.

Los expertos consideran que esta depreciación del dólar se debe, fundamentalmente, a dos razones. Por un lado, la debilidad de la economía estadounidense. Generalmente, una divisa actúa como termómetro sobre las condiciones económicas de un país. Sin embargo, el principal lastre de la moneda estadounidense está siendo el incremento de la deuda pública del país. El Departamento del Tesoro ha puesto a la venta una cantidad récord de bonos para financiar sus planes de estímulo y de rescate, con lo que el dólar ha ido perdiendo atractivo para los inversores.

Por otra parte, el miedo a que Estados Unidos pudiera perder la calificación crediticia de triple A no ha contribuido a mejorar el interés de los inversores por el billete verde, pese a que Moody´s reafirmara esta semana esta calificación. La agencia ha subrayado que no contempla revisar a la baja su perspectiva: "Incluso con un deterioro significativo de la posición de deuda del Gobierno de Estados Unidos, su calificación tiene una perspectiva 'estable' y conserva los atributos de un país soberano 'AAA'".

La mayoría de los analistas consideran que es muy improbable que la primera economía del mundo pierda su calificación, porque siempre la ha tenido, la conservó incluso durante la Gran Depresión. Sin embargo, si los peores presagios se convirtieran en realidad, los tipos de interés de la deuda pública aumentarían -la rebaja de rating encarece el coste de la misma, lo que a su vez retroalimentará el déficit público-, al tiempo que lo harían los préstamos hipotecarios o al consumo. En definitiva, sería mucho más difícil para EEUU captar capital para refinanciar sus planes de estímulo económico.

Un dólar débil implica, entre otras cosas, que a los estadounidenses les cuesta más adquirir bienes o servicios o viajar al extranjero, pero no es necesariamente negativo para el Gobierno. Axel Merk, de Merk Mutual Funds, cree que un descenso moderado del dólar no sería tan preocupante y asegura que era lo que buscaba la Reserva Federal con la drástica rebaja de tipos de interés que ha llevado a cabo en los últimos meses. Un dólar devaluado es lo que, para muchos economistas, explica, en parte, la recuperación de Estados Unidos de la depresión de 1930. Además, contribuye a mejorar las exportaciones del país.

Sin embargo, advierte que una caída precipitada del dólar puede ser perjudicial, no sólo porque estaría poniendo de manifiesto una fuerte inestabilidad de la economía de EEUU, sino porque podría tener un impacto negativo en los mercados de valores y en los esfuerzos del Gobierno por estabilizar el sistema financiero.

Sobre si el dólar sufrirá una caída pronunciada, los expertos recuerdan que la caída de una divisa siempre es en relación a otra y que aunque la economía estadounidense no está bien, el resto de las principales economías no están mejor y que, de momento, EEUU no ha tenido.


La siguiente resistencia la tenemos en 1.447 y el nuevo soporte en el corto plazo se mantiene en el 1.398 $/euro.


Dña. Sara Pérez-Frutos
Directora General de
DraconPartners

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