Uno de los temas más candentes estos días ha sido Brasil, por una serie de razones de las que hemos hablado anteriormente. El real ha bajado casi un 5% (frente al dólar) en marzo, pero ha habido señales de estabilización en la mitad de esta semana. Los comentarios durante la noche (Bloomberg), citando a funcionarios no identificados del gobierno, indicaron que los  tipos podrían permanecer bajos en los próximos 18 meses y que la inflación no va a ser un factor limitante en los recortes de tipos. Pero incluso en este escenario se van a mantener los tipos más altos que la mayoría de las divisas  principales (el tipo clave es actualmente del 9,75%), por lo que Brasil ha dado con otros medios para frenar la fortaleza de su moneda, como la imposición de un gravamen sobre los préstamos extranjeros y algunas otras medidas más drásticas para frenar el problema.

La razón de tal retórica deriva del hecho de que, en las divisas mayores, no hay otra moneda que ofrezca un rendimiento mayor. Así que, a pesar de la corrección que hemos visto este mes, el real sigue siendo cuarto en el ranking de las principales monedas en términos de rentabilidad total, el kiwi, el rand sudafricano y el peso mexicano juegan en su misma liga. Para Brasil, sin embargo, el foco está realmente centrado en la economía y dentro de esto, ¿cómo se hace frente a un crecimiento más lento en China? La base industrial de Brasil ya ha estado luchando en los últimos meses, y lleva registrando cinco meses consecutivos de crecimiento interanual negativo. En términos anuales, las exportaciones a China casi se han duplicado en los últimos tres años, haciendo que Brasil sea más vulnerable a una desaceleración en China, lo que sin duda parece estar en boca de todos. Lo que puede ayudar a Brasil es el cambio que hemos visto en el apetito de riesgo global, que ha sido menos propenso a sobresaltar en las monedas que se perciben como  sobrevaloradas, a pesar del alza en las acciones que hemos visto hasta ahora este año. Esto debe de alguna manera a ayudar a la lucha contra el real brasileño.

 

Semana grande para la libra esterlina.

Estamos ante una semana importante para la libra esterlina, el Canciller debe presentar su discurso sobre el presupuesto anual. La libra se ha comportado bien en los últimos tiempos, la mejor divisa durante la semana pasada y las últimas dos sesiones. El presupuesto de esta semana se está centrando en el debate sobre si el canciller está llevando a cabo la estrategia correcta al centrarse en la austeridad. Mirando los números, hasta ahora el plan parece estar teniendo cierto éxito. La cifra de endeudamiento para el ejercicio fiscal en curso es probable que se sitúe sólo ligeramente por encima de las previsiones realizadas hace un año (pero todavía alrededor de un 8% del PIB). La economía ha tenido problemas con la contracción del PIB, de nuevo en el último trimestre del año pasado, pero las indicaciones para el trimestre en curso sugieren que el crecimiento subyacente es cuando menos modesto. Por otra parte, el vencimiento de la deuda en el Reino Unido es a más largo plazo que la mayoría de naciones europeas, con lo cual los fondos necesarios para financiarse son comparativamente más bajos. La libra también se ha beneficiado ya que las divisas están teniendo una menor correlación con el ebb y el flujo  del apetito por el riesgo, lo que ha reducido el interés en las divisas high yield (como el dólar australiano, el real brasileño y otros) y ha centrado la atención un poco más en los fundamentales subyacentes. Y aunque el Reino Unido tiene aún un largo camino por delante, con el Banco Central llevando a cabo nuevas operaciones de QE, existe una percepción de que en el aspecto fiscal están por delante de muchos otros. Está en manos del Canciller asegurar que esta percepción se mantiene una vez que presente sus planes para el próximo año.


Aumento precios inmobiliarios en Alemania.

Uno de los grandes beneficiarios de la deuda soberana de Europa y de la debacle bancaria han sido los precios de la vivienda alemana, que se han estado moviendo ligeramente al alza en el último par de años. Las instituciones financieras en el norte de Europa han estado desesperadas por prestar a los hogares alemanes, cuyos balances son generalmente sólidos y con menores niveles de endeudamiento que Europa del Sur. Las tasas de interés excesivamente bajas están contribuyendo a la demanda de préstamos, al igual que el aumento del empleo y un crecimiento saludable de los ingresos reales. El sector inmobiliario alemán también es considerado como un refugio seguro por los inversionistas con un alto patrimonio, no sólo en Europa sino también en Asia. Otros dos factores que presionan al alza a los precios de la vivienda son un rápido crecimiento de la migración a las principales ciudades alemanas desde ciudades pequeñas y zonas rurales. A esto tenemos que unir el ritmo lento en nuevas construcciones. Como era de esperar, los precios de los alquileres también están aumentando rápidamente. Algunas de las ciudades más populares de Alemania como Berlín, Hamburgo y Munich  han experimentado un alza en los precios de más del 10% respecto al año pasado. En contraste, hemos visto como los precios de la vivienda en España, Grecia y Portugal se han desplomado -dos dígitos en términos porcentuales en 2011. Por su parte, tanto el Bundesbank como el BCE están ya en estado de alerta, conscientes del peligro para la economía alemana si los precios siguen aumentando considerablemente.

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