Allianz Global Investors: La innovación, ese impulsor intermitente de los mercados bursátiles

Allianz Global Investors: La innovación, ese impulsor intermitente de los mercados bursátiles

Allianz Global Investors nos trae, de la mano de Stefan Hofrichter (CFA y analista económico global), este interesante informe sobre sobre el efecto de la innovación tecnológica en los mercados bursátiles y analiza las perspectivas futuras de esta fuerza 'disruptora' a la que, los inversores deberán estar muy atentos por diversos motivos tanto positivos como negativos:

Cabecera Allianz GI

Las innovaciones tecnológicas de hoy en día no solo han fracasado en poner al alza los niveles oficiales de productividad, sino que también es menos probable que aumenten las rentabilidades globales de los mercados bursátiles de lo que mucha gente piensa. Nuestro análisis muestra que los inversores deberán ser muy selectivos y activos para conseguir capitalizar este auge de la tecnología.

Existe un debate en curso entre los economistas sobre cuándo se producirá un incremento en la productividad a raíz de las innovaciones tecnológicas, (o incluso sobre si se llegará a producir en algún momento) que ha estado languideciendo durante décadas. Sin embargo, nuestro análisis muestra que incluso si las innovaciones en el campo de la alta tecnología logran impulsar la productividad, es probable que los mercados de valores, en general,  no se beneficien automáticamente.

Esto enfatiza la necesidad de que los inversores participen activamente en la identificación de futuros valores ganadores, que no paguen en exceso por el crecimiento potencial y, lo que es más importante, sean lo suficientemente pacientes como para dejar que sus expectativas se cumplan.


Una baja correlación entre la innovación y los rentabilidad positiva a largo plazo

Como se muestra en el gráfico más abajo, los atractivos rendimientos de la renta variable a largo plazo sólo coincidieron de manera ocasional con importantes innovaciones tecnológicas a lo largo de la historia, y estos resultados no fueron consistentes.

Los períodos de rentabilidades superiores a la media vinieron después de la introducción de los ordenadores centrales (mainframe computers) y la energía nuclear en la década de 1950, el desarrollo del PC a mediados de la década de 1970 y el debut de la web y los nuevos teléfonos móviles a principios de la década de 1990.

Los períodos de rendimientos inferiores a la media se produjeron después de varias innovaciones tecnológicas importantes, como la invención del teléfono (1876), el despliegue de la electricidad en las ciudades occidentales (1882) y la invención de los automóviles (1886), las radios (1920) y plásticos (principios de 1930).

Ciertas ventanas de oportunidad a corto plazo vinieron después de la invención de la máquina de vapor (1781), la introducción de los ferrocarriles (1825) y el surgimiento de la producción moderna de acero (década de 1850). Sin embargo, aquellos que llegaron un poco tarde experimentaron rentabilidades reales bajas, y algunas veces incluso negativas. A fines de la década de 1990, muchos inversores en tecnología aprendieron esta lección de la peor manera posible.

Innovación tecnológica y mercados


Las valoraciones excesivas son una razón clave por la que la innovación ha tenido un impacto limitado en los mercados

Entonces, ¿Por qué los períodos de mayor innovación tecnológica no coinciden consistentemente con rentabilidades superiores en la renta variable a largo plazo?

Creemos que hay tres razones principales:

  1. Primero, es importante reiterar que la innovación y la productividad no son exactamente lo mismo. Cualquier avance tecnológico nuevo puede conducir a una mayor productividad, pero podría ir acompañado de cierto retraso en el tiempo.
  2. En segundo lugar, otros factores negativos pueden más que compensar el impacto positivo de las nuevas tecnologías en la productividad. Por ejemplo, la Primera y Segunda Guerra Mundial fueron eventos mundiales importantes que retrasaron la productividad en los años 1910 y 1940, respectivamente.
  3. En tercer lugar, y lo más importante desde una perspectiva de inversión, las valoraciones son importantes. El ratio CAPE (Ratio Precio-Beneficio Cíclicamente Ajustado) del índice S&P 500 fue particularmente alto durante muchos períodos previos de innovación de alta tecnología, como los "años go-go" de mediados de la década de 1960, y la burbuja puntocom de la pasada década de 1990 y principios de la década de 2000. 

En momentos como esos, los inversores simplemente pagaron en exceso por la posibilidad de disfrutar de cierto potencial de crecimiento en un futuro, lo que aumentó la probabilidad de que las rentabilidades posteriores fueran bajas. Es importante señalar que hoy, el CAPE del S&P 500 está de nuevo en un nivel elevado de alrededor de dos veces su media a largo plazo, similar al nivel visto en 1929, lo que sugiere que es probable que la rentabilidad general del mercado bursátil estadounidense en la próxima década sea baja en comparación con sus promedios a largo plazo. De manera algo apropiada, algunos de los principales impulsores del reciente boom bursátil han sido las compañías de innovación en alta tecnología como las FANG: Facebook, Amazon, Netflix y Google.


Implicaciones para la inversión

Si bien las innovaciones tecnológicas por sí mismas no son necesariamente un buen augurio para las buenas rentabilidades en el mercado bursátil, los inversores aún pueden capitalizar esta innovación en un sentido más amplio.

  •  La innovación puede tener un mayor impacto a nivel sectorial

Nuestra investigación ha descubierto que, en el pasado, los sectores "disruptivos" -los que representaban innovaciones tecnológicas- tendían a superar al resto del mercado durante largos períodos de tiempo después de que se produjera la innovación. Aunque la rentabilidad pasada no puede predecir la rentabilidad futura, esto podría significar que los sectores y las empresas relacionados con, por ejemplo, la inteligencia artificial podrían continuar actuando mejor siempre que las valoraciones no sean excesivas. Estamos pensando en valores bursátiles asociados con infraestructura, aplicación e industras de la inteligencia artificial (big data, robótica, automoción...)

  • A medida que aumenta el ritmo de la innovación, la gestión activa se vuelve más importante

Otra implicación importante para destacar es el ritmo al que se están desarrollando los cambios en la alta tecnología de hoy en día. Hay que tener en cuenta que costó alrededor de 100 años hasta que los ferrocarriles fueron utilizados por la mitad de los países en todo el mundo, pero menos de 10 años para que Internet sea adoptado por un número similar de naciones. Esto demuestra que los inversores tienen cada vez menos tiempo para evaluar el impacto de las innovaciones e identificar los sectores ganadores, y mucho menos tiempo todavía para identificar las empresas individuales más atractivas dentro de cada sector. El proceso de 'Destrucción Creativa' de Joseph Schumpeter, que en la actualidad se llama 'disrupción de mercado', parece que cada día está más presente. Y esto refuerza claramente la posición de la gestión activa dentro del mundo de las inversiones.

 

Solo el tiempo dirá si las nuevas innovaciones tecnológicas ayudarán a que la economía global sea estructuralmente más productiva. Sin embargo, la innovación es claramente importante para los inversores, aunque esta no se traduce fácilmente en rentabilidades positivas en nuestra cartera.

Para identificar a los futuros ganadores, sugerimos que los inversores consideren un enfoque activo para la inversión, y les advertimos de que no paguen en exceso por el crecimiento potencial.  Sin embargo lo más importante, enfatizamos, es la importancia de la paciencia.

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