Candriam: Europa: ¿nuevo valor refugio?

Candriam: Europa: ¿nuevo valor refugio?

De regreso de Washington, tras la cumbre anual de carácter global en relación al FMI y los bancos centrales, asombra constatar el consenso difuso y casi aburrido en lo que respecta a la zona del euro. Tras años de crisis sistémica donde a menudo se ha cuestionado el principio mismo de eurozona, Europa surge ahora como una isla refugio de prosperidad económica y estabilidad política. ¿Hasta qué punto es esta afirmación tan precisa como parece?

Análisis de Nicolas Forest, responsable global de renta fija de Candriam

Candriam

En primer lugar nos encontramos ante un nuevo hecho económico: el crecimiento europeo es tan fuerte ahora como el estadounidense y el británico. Vítor Constâncio, vicepresidente del BCE, ha celebrado el hecho de que el crecimiento estuviera impulsado principalmente por la fuerte demanda doméstica. Tenemos así un crecimiento real por habitante de los más sólidos entre los países desarrollados: 2% en 2017 frente a solo un 1,5% en Estados Unidos (ver tabla). Desde junio de 2014, fecha de puesta en marcha del excepcional programa del BCE, se han creado más de siete millones de empleos. Cabe igualmente destacar que el déficit europeo ha mejorado de manera considerable, de un -5,4% en marzo de 2010 a un -0,3% en el primer trimestre de 2017, con un esfuerzo considerable de los países más deficitarios, de forma que pocos países tendrán en 2017 un déficit primario inferior a -3%. ¿Quiere esto decir que ya no quedan eslabones frágiles en Europa? Para nada. Sin embargo, si bien Italia ofrece hoy día una débil perspectiva de crecimiento potencial, el ministro italiano de Economía y Finanzas, ha mostrado una actitud tranquilizadora, mencionando la caída de la tasa de desempleo, como resultado, especialmente, de la reforma del mercado de trabajo. Se espera incluso de Italia, “el hombre enfermo de Europa” una bajada del nivel de deuda con respecto a su PIB en 2018, por primera vez desde hace diez años, según estimaciones del FMI.

GDP

En este contexto, el FMI ha corregido al alza sus previsiones de crecimiento para la zona del euro, hasta el 1,9% para 2018, mientras que ha bajado al 1,5% la previsión para el Reino Unido y ha manifestado sus reservas acerca del crecimiento estadounidense, cuya solidez va a depender de la posible reforma fiscal. En definitiva, si por un lado cabe esperar una balanza por cuenta corriente ampliamente excedentaria en la zona euro, en torno al 3%, por otro lado, las economías estadounidense y británica permanecerán estructuralmente deficitarias. Así pues, las perspectivas económicas no habían sido nunca tan positivas en Europa.

La sorpresa es aún mayor para muchos inversores en lo que respecta a una relativa sólida estabilidad política.

Este es el caso si lo comparamos con el Reino Unido. A este respecto, Mervyn King se ha mostrado particularmente preocupado por las negociaciones del Brexit. El posicionamiento del gobierno de le parece “incomprensible” y abre la vía a “un posible gobierno socialista que podría lanzar un programa de nacionalizaciones y posibles controles de capital”. Para el exgobernador del Banco de Inglaterra, la hipótesis de una “transición paulatina” es una utopía, dado que el gobierno no sabe hacia dónde iría la transición. El gobierno de Theresa May, dividido en torno a su plan a largo plazo, hace de hecho la negociación imposible con sus socios europeos. Y mientras el plan A brilla por su falta de claridad, el plan B lo hace por su ausencia.

Este es el caso también, con respecto a Estados Unidos. Larry Summers habla de una de las crisis políticas más graves en la historia de Estados Unidos. “Con un gobierno y un presidente tan incompetentes, la administración Trump representa uno de los mayores riesgos políticos de los últimos cincuenta años.” Los riesgos políticos atañen a:

  • La política presupuestaria: reforma fiscal incierta, financiada por un incremento de la deuda.
  • La política monetaria: con el desafío del reemplazo de Janet Yellen.
  • La diplomacia: conflicto en Corea del Norte y tensiones en torno al acuerdo nuclear con Irán.

Sin embargo, cabe destacar que, según un sondeo realizado en septiembre por NBC, un 96% de los electores de las primarias republicanas de Donald Trump, continúa aprobando su actuación. Tal desfase constituye un verdadero riesgo poco considerado por los mercados.

Mientras tanto, Europa continua progresando. A mitad de camino de las reformas estructurales, la zona euro finaliza la unión bancaria, trabaja sobre una posible consolidación de la unión fiscal y cabe esperar una consolidación también del MEDE. Si bien el crecimiento europeo es cíclico, cabe señalar el sentimiento positivo con respecto a las reformas estructurales acometidas para reforzar la unión. Las ideas del Presidente Macron, sin llegar a ser nuevas, son muy bienvenidas por los inversores y podrían reforzar la credibilidad de la zona del euro.

Después de años complicados para la divisa europea, el euro comienza a convertirse en un verdadero valor refugio. No hay duda de que el mercado está demostrando una cierta autocomplacencia, haciendo caso omiso del riesgo catalán y de las elecciones italianas, aunque también está claro que Europa se ha robustecido estructuralmente. En un contexto así, parece probable que el euro vuelva a encontrar su nivel de equilibrio de 1,20 a lo largo de 2018. Y es que, como decía Nietzsche, “todo vuelve y retorna eternamente”.

 

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