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Los robots están destinados a permeabilizar la totalidad de industrias. Entrevista a Karen Kharmandarian de Pictet

Entrevistamos a Karen Kharmandaria, del equipo de mejores ideas temáticas globales del Global Thematic Opportunities y anterior gestor del Pictet Robotics, siendo los co-gestores actuales de Pictet Robotics, Peter Lingen y John Gladwyn. En la entrevista responde a varias preguntas sobre las oportunidades el sector de la robótica, su influencia en la economía y los métodos de valoración del fondo.

Entrevista a Karen Kharmandarian, anterior gestor de Pictet Robotics

Karen Kharmandarian

¿Qué impacto tendrá la robótica en la economía en las próximas décadas?

Se trata de industrias que se encuentran en la intersección de varias mega-tendencias globales: crecimiento, envejecimiento de la población, sostenibilidad y conocimiento.  La robótica puede mejorar la productividad mundial, generar bienes y servicios más personalizados y una nueva generación de robots más baratos, pequeños, inteligentes y seguros, con uso más eficiente de recursos. Actualmente la mayor densidad de su uso se da en Corea del Sur, Japón, Alemania y EEUU, con elevado potencial en resto de Europa y Asia, especialmente China.  De hecho estamos al principio de la democratización de sistemas robóticos, pues a medida que las tasas de natalidad caen y las poblaciones envejecen es preciso aumentar la productividad, uno de los objetivos del programa “Made in China 2025”. Japón, uno de los líderes mundiales en robótica, quiere multiplicar por 20 su penetración en servicios en cinco años.

El crecimiento global puede ser 10% anual, hasta cuatro veces más rápido que la economía global el próximo decenio (Boston Consulting Group).  La automatización favorece la fabricación local y, ante recursos cada vez más escasos, reducir la huella de carbono al facilitar la producción cerca de los consumidores.

Además estamos a las puertas de la cuarta revolución tecnológica, más allá de los centros de fabricación, encabezada por la automatización, robótica e inteligencia artificial. Ya se está desarrollando la tercera generación de robots, con capacidad de interacción mediante procesos cognitivos. Esta evolución se ejemplifica con los robots de la alemana Kuka. En 35 años desde 1980 sus costes de producción se han reducido 80%, su peso es 50% menor, tienen 20% menos piezas y su ensamblaje se hace en 15% menos tiempo, con un mantenimiento 30% inferior y resultados tres veces mayores.Los precios pueden caer más de 20% la próxima década y la productividad aumentar 5% anualmente con robots más inteligentes, seguros y eficientes energéticamente. Su crecimiento anual compuesto puede ser 36,3% de 2015 a 2020, especialmente en sectores no industriales de logística, agricultura, salud, transporte, entretenimiento y juego, con rápida adopción en pequeñas y medianas compañías.

¿Qué impacto tienen los eventos macroeconómicos sobre la toma de decisiones?

Robótica e inteligencia artificial conforman una inversión temática que proporciona exposición a un conjunto de mega-tendencias, retos globales a largo plazo, que requieren inversión sostenida, relativamente independientes del ciclo. Aúna componentes de crecimiento y valor en una amplia gama de industrias a nivel global, no sectorial.

¿Cuáles son los principales riesgos a los que se enfrenta el sector?

En este tema conviene seleccionar las tecnologías más prometedoras y la exposición debe ser diversificada, teniendo en cuenta valoraciones, a medio y largo plazo. Los cambios de modelos de negocio, productos, tecnologías y competidores son muy rápidos. En concreto hay que ser precavidos en impresión 3D.  Facilita diseñar de forma más rápida y barata y se utiliza para repuestos en motores de aviación e incluso piel artificial.  El problema es qué tecnología va a desarrollarse y qué compañías lo van hacer mejor. Algunos entrantes tienen debilidades financieras mientras los tradicionales como Canon o Epson cuentan con financiación y distribución. Otro segmento difícil es el de vehículos autónomos y drones comerciales, pues los requisitos de pureza excluyen grandes fabricantes de componentes como Delphi en EEUU y Denso en Japón mientras la israelí Mobileye ya es líder en algoritmos para cámaras y mapas en tiempo real. Por otra parte, a pesar del interés mediático hay pocas oportunidades en robots personales pues las aplicaciones comerciales aún no están disponibles.

¿Puede explicar al detalle las tres áreas principales que existen en la robótica?

Las oportunidades de inversión se encuentran a lo largo de la cadena de valor de la robótica e inteligencia artificial. Ello incluye automatización industrial; servicios y aplicaciones relacionadas con el consumo y tecnologías facilitadoras que aprovechan las ventajas de las nuevas generaciones de robots. Se trata de un universo de inversión de 1,5 billones de dólares por capitalización bursátil.

Pictet Robotics distingue tres segmentos: automatización industrial (fabricación, logística -almacén completamente automatizado y drones- o impresión 3D, con compañías como la japonesa Fanuc, uno de los mayores productores mundiales, con significativa exposición a China; Yaskawa Electric ó Siemens AG), tecnologías facilitadoras (movimiento y percepción, como KLA Tencor, Cadence Design Systems, Keyence o Cognex) y aplicaciones y servicios relacionados con consumo (salud, robots domésticos, sistemas remotos, como Intuitive Surgical o la israelí Mobileye, líder en algoritmos, que ha sido comprada por Intel).

¿Cómo definiría la filosofía de inversión del Pictet Robotics? ¿Cómo es la toma de decisiones en el equipo de gestión? 

Es un fondo de equipo que trata de seleccionar los ganadores del futuro. Los gestores cuentan con un consejo asesor de académicos y empresarios que proporcionan visión respecto a tecnologías y segmentos más prometedores. La idea es contar con 40 a 60 acciones, con suficiente diversificación para mitigar riesgo en una compañía o tecnología, pero concentrada para reflejar la alta convicción en la temática y sus ventajas de rentabilidad/riesgo.

Para muchas empresas la robótica tiene un papel secundario en sus ingresos, ¿Cómo gestionáis esto a la hora de determinar y gestionar el universo de inversión?

Los gestores parten de un peso igual por compañía, que varía en función de la pureza -las compañías seleccionadas han de tener mínimo de 20% de ventas dedicadas al tema y el porcentaje actual supera 70%-. Ello reduce el universo de inversión a 250 cotizadas. Además para determinar el peso se tiene en cuenta liquidez y volatilidad, así como fortaleza de la franquicia, valoración y fundamentales de su industria.

¿Qué criterios siguen para la selección de valores concretos? 

Es análisis bottom-up, sin índice de referencia (el índice mundial se emplea como guía para los resultados pero no se sigue). Excluimos compañías con aplicaciones militares, según análisis de la compañía Inrate en Suiza. La mitad son de pequeña y mediana capitalización. Además incluimos grupos diversificados como ABB y Siemens AG, que destacan en automatización industrial o la japonesa FANUC, de los mayores productores mundiales, con significativa exposición a China.

La mitad de las empresas tiene sede en EEUU, seguido de 25% Europa y Asia -donde Japón representa 20%, seguido de Corea del Sur, Taiwán y Hong Kong-.

¿En qué segmentos del mercado veis más valor?

Los segmentos de mayor potencial en la parte industrial son robots colaborativos, mucho más flexibles y capaces de trabajar con humanos. La antigua generación de robots en fábricas de automóviles son grandes y pesados, pegados al suelo, rodeados de medidas de seguridad para no dañar a los trabajadores y destinados a trabajos peligrosos, sucios o repetitivos, que pueden hacer mejor que cualquier humano. Llegan a costar desde varios cientos de miles de dólares, incluso más un millón y requieren de 3 a 4 años para alcanzar su punto de equilibrio. Además precisan un ingeniero que programe y reprograme, lo que puede llevar días. Pero actualmente contamos con una nueva generación de robots colaborativos, “cobots”.  Tienen gran cantidad de sensores, visión y reconocimiento de imágenes, localización GPS y movilidad, siendo más seguros para el trabajo con humanos. Son más pequeños e inteligentes y pueden moverse en diferentes entornos. A ello se añade que son mucho más baratos, desde 20.000 dólares, 600.000 los mejores, como los que proporciona la alemana Kuka y su punto de equilibrio se llega alcanzar en seis meses con volúmenes de producción menores. Sin necesidad de ingeniero se les puede diseñar para lo que se precise y se auto programan para otra tarea. El mercado de “cobots” puede crecer 10% anual hasta 24.400 millones de dólares en 2025, donde la japonesa FANUC es de los mayores productores mundiales, con significativa exposición a China.

Además las tecnologías facilitadoras en percepción, analítica y movimiento aprovechan el potencial de los nuevos robots más inteligentes. La percepción se refiere a sentidos habituales, visión, reconocimiento, GPS, giroscopios, especialmente útiles para entornos no estructurados. La analítica facilita la computación y análisis de grandes masas de datos de manera que el robot pueda hacer tareas de manera más eficiente, lo que incluye procesadores y semiconductores, aplicaciones informáticas y algoritmos inteligentes. El movimiento trata de elementos físicos y servo-motores. Sólo el mercado de visión artificial puede llegar a 9.500 millones de dólares para 2020, creciendo 12,5% anual, con demanda de usos no industriales –donde destaca la estadounidense Cognex y su homólogo japonés Keyence-.

En consumo y servicios distinguimos salud, consumo y sistemas remotos y autónomos. Salud es gran parte del segmento. Destaca el robot para operaciones quirúrgicas Da Vinci, de la norteamericana Intuitive Surgical Inc., que permite al cirujano operar sentado ante una pantalla de alta definición con el equivalente a joysticks. El resultado es mínimamente invasivo. Con este robot ya se han hecho 1,5 millones de operaciones en todo el mundo. Su coste es de 1,5 millones de dólares y la compañía actúa como monopolio del segmento. Este tipo de robots pueden acometer una amplia gama de operaciones en neurocirugía, ortopedia, ginecología, laparoscopia. También es destacable la presencia de esqueletos rehabilitadores conectados a la médula espinal o a señales del cerebro, que permiten ganar movilidad en las extremidades, incluso con prótesis. Además también es común la telemedicina. Otra empresa destacada en salud es Stryker Corp. La próxima generación de robots de cirugía puede suponer 20.000 millones de dólares para 2021, creciendo 30% anual.

En logística la automatización facilita el desarrollo de plataformas de comercio electrónico, reduciendo costes y tiempos de entrega.

¿Qué segmento de la robótica provocará cambios más importantes en el mundo?

Los robots están destinados a permeabilizar la totalidad de industrias fuera de sectores tradicionales de automóviles o electrónica. Están cada vez más presentes en fabricación, agricultura, automoción y salud, consumo y servicios y seguridad.  Ya hay drones que se ocupan del riego y recolección en granjas, en mantenimiento de estaciones en el mar e incluso en el sector financiero su presencia es cada vez más ubicua. Además en salud la inteligencia artificial se aplicará al diagnóstico y automatización de análisis laboratorios y secuenciación de ADN, rebajando costes de tratamientos a medida, como la empresa Hologic.

También pueden repartir paquetes -Amazon trata de proporcionar el servicio mediante drones a partir del pedido por Internet, con logística automatizada. Creen que pueden distribuir paquetes en media hora. De hecho en Suiza el servicio postal está repartiendo con drones en áreas remotas o montañosas tras haberlo testado cinco años, con la idea de ir aumentando peso transportado hasta 5 kg y a zonas más pobladas. Si tiene éxito quieren incluirlo en los servicios habituales. Este segmento, que acaba de empezar, puede crecer al 30% compuesto los próximos años hasta llegar a 20.000 millones en ventas para el año 2021. A ello se añade el cambio de modelos de producción masiva a personalización masiva.

Podremos contar con asistentes o colaboradores, dispositivos móviles con capacidad para conocer hábitos y gustos y vehículos sin conductor, inicialmente semi autónomos, para lo que ya existe todo el equipamiento necesario, radares, GPS y sistemas anticolisión.  Los avances en comprensión del lenguaje cambiarán la forma de interactuar -donde destaca Nuance Communications- y los asistentes personales 'inteligentes' como Siri de Apple que sustituirán a los smartphones. Incluso hay robots que, con conexión a Internet, pueden tomar recetas y replicar exactamente el mismo proceso para cocinar.

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