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¿Se confirma la estabilidad en el mercado de emergentes?

En los mercados financieros, agosto fue un mes con fluctuaciones verdaderamente mínimas de las cotizaciones. Por ejemplo, en EE. UU. no hubo un solo día en el que las cotizaciones de las acciones variaran más de un 1%. Mientras que, en general, los mercados desarrollados despidieron el mes prácticamente sin cambios, con solo una ligerísima pérdida, los mercados emergentes de renta variable volvieron a moverse al alza: el índice MSCI EM mostró un avance de alrededor del 2,3%.

Raiffeisen Capital Management

 

Dentro del universo de los mercados emergentes, hacía mucho tiempo que no se veían unos resultados tan homogéneos, toda vez que apenas hubo títulos que se desmarcaran realmente, ni hacia arriba ni hacia abajo. Continuó fluyendo capital hacia la renta viable y la renta fija de los países emergentes: ya solo en julio y agosto esos flujos entrantes ascendieron a 42.000 millones de dólares aproximadamente. No obstante, las cotizaciones de bonos y obligaciones mostraron un cierto estancamiento y, en conjunto, las monedas de los mercados emergentes llegaron incluso a perder un poco de valor en agosto. Una de las posibles causas es que las mencionadas entradas de capital solo fueron dirigidas a los mercados financieros. Paralelamente, se registraron también cuantiosas salidas de capital de los mercados emergentes, relacionadas sobre todo con la economía real, a través del sector bancario. Con todo, China podría ser responsable de buena parte de esas salidas, ya que continúa invirtiendo muchísimo en el exterior. 

En la última semana del mes la atención estuvo puesta en la tradicional reunión de bancos emisores celebrada en el valle estadounidense de Jackson Hole y, especialmente, en el discurso de la presidenta de la Fed, aguardado con gran expectación. Al final, esta mantuvo la misma ambivalencia que lleva mostrando desde hace ya meses en sus declaraciones de política monetaria. Por tanto, continuarán las cábalas en torno al próximo aumento de los tipos en EE. UU. (sobre cuándo se producirá y de cuánto será, e incluso sobre si acaso llegará a producirse). Las probabilidades de elevación de los tipos de interés descontadas por el mercado aumentaron después un poco, aunque al final disminuyeron tras la publicación de unos datos de la economía estadounidense relativamente deslucidos. 

En general, en los últimos meses se ha ido haciendo cada vez más nítido un cambio de tendencia hacia un comportamiento comparativamente mejor de las acciones de los países emergentes. Desde principios de año el índice MSCI EM se encuentra, con una ganancia de casi el 15%, claramente por delante del índice correspondiente de los mercados desarrollados. Diversos responsables de distribución de activos a escala global han empezado a aumentar de nuevo el porcentaje asignado a los mercados emergentes en sus carteras, aunque muchos inversores en renta variable siguen infraponderados en esos países. Existen, ciertamente, algunos factores a favor de dar mayor consideración a los mercados emergentes. Aunque, en comparación con los años anteriores, su crecimiento económico sea mucho menor, parece que en el ínterin este se ha estabilizado. Las balanzas de pagos por cuenta corriente están mejorando y, además, en la mayoría de los mercados emergentes los títulos se negocian con notables descuentos de valoración, que solo en parte pueden atribuirse a la existencia de riesgos políticos más grandes.

A diferencia de lo esperado en la mayor parte de mercados desarrollados, es posible que en los emergentes los beneficios empresariales aumenten ligeramente en 2016, y para 2017 se prevé incluso un considerable porcentaje de aumento de dos cifras. Ahora bien, a este respecto es de notar que las previsiones de beneficios para 2017 quizá sean demasiado optimistas, aunque lo mismo puede decirse de la mayoría de los mercados desarrollados. A pesar de estos argumentos a favor de la renta variable emergente, en general hay que señalar que una buena selección de países y sectores seguirá revistiendo presumiblemente una importancia decisiva. El poderoso crecimiento del crédito en muchos países emergentes, que a largo plazo no resulta sostenible, sigue siendo, además, un talón de Aquiles para el futuro crecimiento económico y de los beneficios empresariales. 

Rusia 

La economía rusa parece seguir estabilizándose, aunque todavía está lejos de experimentar un nuevo auge. En contra de las previsiones de los analistas, la producción industrial disminuyó en julio. También cayeron, igualmente de forma imprevista, los indicadores anticipados de la industria manufacturera. En cambio, subieron esos mismos indicadores en el sector servicios. La inflación se movió ligeramente al alza, en vista de lo cual el banco emisor dejó intactos los tipos de referencia. El fortalecimiento del precio del petróleo, que recuperó gran parte del terreno perdido durante el mes anterior, fue sin duda favorable para la economía rusa. El rublo se revalorizó un tanto en comparación con julio. Con una subida de alrededor del 1,3% (MICEX), el mercado de acciones se comportó algo mejor y, con ello, va camino de marcar nuevos máximos históricos. Sin embargo el índice RTS, calculado en dólares, está todavía muy lejos de hacerlo.


Turquía 

En Turquía el presidente Erdogan prosiguió su campaña contra lo que queda de la sociedad civil turca, al tiempo que, en el ámbito de la política exterior, se esforzaba por normalizar las relaciones con Rusia. El pactado levantamiento del embargo turístico ruso es, sin duda, una buena noticia para la economía turca, que en julio registró una caída del número de turistas extranjeros de casi el 40% con respecto al año anterior. Hacia finales de mes el ejército empezó una invasión del norte de Siria. Esta ofensiva, que evidentemente llevaba planeada ya bastante tiempo, va dirigida supuestamente tanto contra el Estado Islámico como contra las milicias kurdas. Sin embargo, está claro que el objetivo principal es impedir cualquier zona autónoma kurda en la frontera siro-turca. Además, de esa forma, Turquía podría asegurarse una mayor participación en las negociaciones sobre el futuro de Siria. Por consiguiente, Siria sigue siendo un escenario bélico muy intrincado, con el potencial de conducir en cualquier momento a una conflagración que se extienda a toda esa zona geográfica, cuando no a algo todavía peor. El banco emisor turco redujo entre tanto un 0,25% el valor objetivo superior de la banda de los tipos de interés, para dejarlo en el 8,50%, aunque recientemente la inflación y la balanza de pagos por cuenta corriente habían resultado más elevadas de lo previsto. No obstante, la lira turca se revalorizó un poco, concretamente un punto porcentual, y por su parte el mercado de renta variable mostró una mejora también muy ligera. 

Grecia

 (Ahora el mercado de renta variable griego está incluido, como es sabido, en el MSCI Emerging Markets, mientras que su mercado de renta fija sigue clasificado como mercado establecido.) 
Grecia registró en el segundo trimestre un pequeño crecimiento del PIB, en lugar de otro retroceso según se preveía en general, y las cifras del primer trimestre se revisaron ligeramente al alza. Al mismo tiempo, ese país podría pronto verse inmerso en un nuevo conflicto en torno a la aprobación del siguiente tramo de financiación del "tercer paquete de ayuda". El Eurogrupo critica que, hasta ahora, Atenas solo haya aprobado en el Parlamento una pequeña parte del paquete de reformas acordado y amenaza, por ello, con bloquear ulteriores transferencias de dinero. Si bien el índice bursátil de Atenas ganó algo de terreno en agosto, desde comienzos de año se mantiene claramente en negativo. 

CE-3: Polonia, Chequia, Hungría 

El presidente de Polonia ha presentado un proyecto de ley revisado para regular definitivamente el problema de los créditos en moneda extranjera, que sometería a los bancos a un esfuerzo mucho menor que la solución planeada hasta ahora. Con todo, sigue tratándose solo de un proyecto, aún no de una ley. Los últimos datos económicos decepcionaron casi sin excepciones y el crecimiento económico se ralentizó de forma notable. Son malas noticas para el Gobierno de Varsovia, que necesita justamente lo contrario para financiar los programas sociales anunciados hace poco. Ahora el incumplimiento de los criterios de déficit de la UE entra dentro de lo posible, precisamente en un momento en el que, de todos modos, ya se tienen otros conflictos con la UE.

Por otro lado, en el segundo trimestre tanto Chequia como Hungría registraron unas tasas de crecimiento considerablemente mayores que las pronosticadas por los analistas. A ello contribuyeron, en el caso de Hungría, tanto el sector servicios como la agricultura y la industria. Al igual que en Chequia, también en Hungría, dada la relativa escasez de mano de obra, los salarios reales han registrado recientemente un pronunciado aumento, que a su vez impulsa la demanda interior. En Chequia el banco emisor calcula que es posible que para la primavera de 2017 ya se haya alcanzado su objetivo de inflación del 2%, es decir, mucho antes de lo estimado hasta la fecha.
Sin embargo, el fortalecimiento de la economía apenas ayudó al mercado de acciones checo, que fue uno de los pocos mercados emergentes de renta variable que perdió terreno en agosto. La razón de ese descenso fueron los decepcionantes anuncios de dividendos de algunas empresas clave de la bolsa de Praga. En cambio, las acciones polacas y los títulos húngaros avanzaron ligeramente. 
 

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