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Brexit: la vida después del referéndum

El economista jefe de BMO Global Asset Management, Steven Bell, analiza los efectos inmediatos del resultado del referéndum favorable a la salida del Reino Unido de la UE (Brexit), y comenta algunas de las probables repercusiones a largo plazo para los mercados y las economías.

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Incertidumbre política, diversidad regional. Como era de esperar, ahora existe una gran incertidumbre acerca del entorno político en el Reino Unido. David Cameron ya ha informado de que renunciará al cargo antes de octubre y entre los candidatos para ser primer ministro figuran Theresa May y Michael Gove.

El desglose de los resultados del referéndum mostró fuertes diferencias a nivel regional: Escocia e Irlanda del Norte destacaron por su fuerte respaldo a la permanencia en la Unión Europea (UE). El SNP ya ha empezado a presionar para celebrar un segundo referéndum sobre la independencia de Escocia.

Es probable que los líderes europeos adopten una postura dura a la hora de negociar la salida del Reino Unido. Asimismo, resultará interesante ver qué sucede con una serie de próximos acontecimientos políticos clave, como el desenlace de las elecciones generales en España, la reunión del Consejo Europeo y el referéndum sobre las reformas del Senado en Italia. Hay mucho en juego y el «proyecto europeo» en su conjunto parece estar peligro.

La economía británica. Las consecuencias económicas a medio plazo del Brexit serán probablemente graves. El crecimiento del Reino Unido ya estaba desacelerándose mucho antes de que el «efecto del referéndum» se dejase sentir y la inflación de los precios de las viviendas ha disminuido considerablemente. 

La inversión extranjera es un aspecto que preocupa especialmente, debido al predominio de la afluencia de capital procedente de empresas de servicios financieros de fuera de la UE que históricamente han considerado un atractivo fundamental la pertenencia del Reino Unido a la UE. Con toda probabilidad, desviarán parte de esa inversión a Europa, en detrimento del Reino Unido.

Con este telón de fondo, me atrevería a decir que el Banco de Inglaterra rebajará el coste del endeudamiento (aún cuando la debilidad de la libra esterlina impulse la inflación) y es probable que asistamos a un estímulo fiscal hasta la celebración de elecciones generales en el Reino Unido.

Impacto limitado en la economía europea. En general, las consecuencias políticas del resultado favorable a la salida del Reino Unido son mayores que sus efectos económicos. Países como España, Alemania, Italia y Francia realizan una actividad comercial con el Reino Unido relativamente pequeña en términos de porcentaje del PIB de esos países. Es probable que el BCE se mantenga proactivo mientras trabajan para evitar perder las ganancias obtenidas gracias a su programa de estímulo. Así pues, es probable que el BCE siga aplicando más medidas flexibles.

La renta variable europea (excepto la británica) parece atractiva comparada con la estadounidense. En EE. UU., el desempleo relativamente bajo y los aumentos salariales están exprimiendo los márgenes, reduciendo el margen de crecimiento de los beneficios, lo que rebaja las perspectivas de rentabilidad de las acciones estadounidenses. Las perspectivas de las acciones europeas (excepto las británicas) parecen más positivas. La situación del crédito en Europa ha mejorado considerablemente: los tipos de interés de los préstamos para nuevos negocios se han reducido en gran medida y la demanda de crédito ha aumentado. Las previsiones de crecimiento económico en Europa han resistido bien, frente a las revisiones a la baja en EE. UU., y el desempleo relativamente alto ofrece margen para que los beneficios europeos recuperen parte de todo el terreno perdido ante EE. UU.

Es posible que el mercado haya reaccionado exageradamente al descontar el ajuste de la Fed. El Brexit y los datos del desempleo de mayo han llevado al mercado a reducir drásticamente la magnitud del ajuste. Sin embargo, los salarios y la inflación de los precios en EE. UU. se mueven lentamente al alza como respuesta al bajo desempleo. Si, tal y como sospechamos, el impacto del Brexit en EE. UU. es limitado, la Fed tendrá que subir los tipos dos veces este año, lo que provocará una subida de los rendimientos de los bonos estadounidenses y mayor fortaleza para el dólar estadounidense.

Steven Bell

(Puedes descargar el documento aquí)

 

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