Fidelity Perspectives 2016: hay que saber distinguir la percepción de la realidad

Fidelity Perspectives 2016: hay que saber distinguir la percepción de la realidad

Fidelity International ha celebrado en Valencia su primer evento del año, Perspectives 2016, en el que se trataron las nuevas tendencias de inversión así como un análisis de la situación de los mercados financieros y la evolución prevista para este 2016. Estuvimos presentes, así que a continuación os proporcionamos un detallado análisis de las intervenciones realizadas por los ponentes.

 

 

Domingo Barroso: Perspectivas para la renta variable global

Domingo Barroso comenzó su intervención analizando el convulso año que acabamos de empezar en los mercados financieros. Su valoración está basada en que una cosa es la percepción y otra la realidad, enfatizando en la sobrereacción que han tenido los mercados respecto a la situación subyacente real. 

Así, sus previsiones para 2016 son positivas, aunque advirtió que se va a dar un aumento de la volatilidad, que ha venido para ser protagonista durante todo el año 2016. Asimismo, postuló tres factores a tener en cuenta para este año:

  • Desincronización económica entre algunas zonas geográficas.
  • Mercados emergentes bajo presión por desaceleración, lo que puede conllevar un foco de tensión en los mercados.
  • El precio del petróleo, que seguirá bajo aunque acabará normalizándose. Esta situación tendrá consecuencias en dos sentidos, dado que será positiva para aquellos agentes que son consumidores y negativa para los que son productores.

Uno de los grandes retos señalados para este 2016 es la terecera oleada deflacionaria en la que estamos inmersos. La primera de ellas llegó en el bienio 2008-2009 a raiz del hundimiento del mercado inmobiliario en Estados Unidos. El segundo embite en este aspecto se dio en los años 2011-2012 con la crisis acaecida en la zona euro. La última de estas fases deflacionarias ha aparecido con la crisis de los mercados emergentes en 2014-2015.

En este aspecto, hay que tener en cuenta que China está exportando deflación, una situación que no resulta nada beneficiosa para las economías que la padecen. Por tanto, la deflación china es relevante (se sitúa en el -0,7% en el terecer tirmestre de 2015).

En cuanto a las noticias postivas se destacó a EEUU, con una buena situación para los hogares y una renta disponible que ha aumentado un 4% anualizado (el dato para noviembre de 2015 es de 2.634$). En este aspecto ha tenido mucho que decir la actuación de la Fed y la mejora resgistrada en el mercado laboral, que se sitúa cerca del pleno empleo y sigue una senda positiva en la que continúa generando puestos de empleo nuevos. Además, el aumento de los salarios que se ha registrado es positivo para el consumidor americano, cuyo poder adquisitivo se ve aumentado.

En el caso europeo sucede algo parecido al americano, aunque con sus diferencias. La demanda interna ha aguantado bien, y se aprecia un crecimiento real del consumo privado y el empleo en la zona euro debido a varios factores como un euro débil o la puesta en marcha de reformas estructurales que resultaban necesarias. Además, hay que añadir el papel activo de Mario Draghi en la búsqueda de la inflación, que se antoja como el talón de Aquiles para el viejo continente. 

Para finalizar su intervención, Domingo Barroso puso énfasis en los factores clave para 2016. En concreto se centró en la evolución de la economía china y la tan comentada decisión de la Fed de aumentar los tipos de interés, cuyas expectativas indican que se realizará de forma gradual, lenta y suave. En este sentido se apunta a un ritmo adecuado de endurecimiento de la política monetaria y un punto medio de la horquilla objetivo o nivel objetivo para el tipo de los fondos federales.

 

Pilar García-Germán: Estrategia Multi-Activos para mercados volátiles

Pilar García-Germán comenzó su intervención destacando la recuperación desincronizada en la que estamos inmersos (parecida a la que se dio en la década de 1990) así como los tres grandes escenarios o tendencias generales existentes en la actualidad:

  • Crecimiento sin inflación: existe crecimiento, pero es bajo (alrededor del 2%). Las economías desarrolladas están creciendo de forma contínua, y ante la ausencia de presiones inflacionistas los bancos centrales están manteniendo una política monetaria expansiva.
  • Debilidad de los mercados emergentes: La desaceleración estructural de China está perjudicando a todos los mercados emergentes, y además los niveles de deuda siguen aumentando. La debilidad mostrada también puede explicarse por un dólar fuerte o los bajos precios del petróleo.
  • Petróleo: las caídas de los precios provocados por el exceso de oferta impulsan el crecimiento, pero existe riesgo de contagio a los mercados de acciones y bonos. Cómo ya se ha apuntado esta situación conlleva consecuencias positivas y negativas dependiendo de la situación de los agentes (distinta suerte según se trate de consumidores o productores).

La hoja de ruta del crecimiento está, en líneas generales, en una situación neutral. Existe por un lado una paralización, pero hay que tener en cuenta que los países desarrolados están consiguiendo tirar del carro en este aspecto.

En cambio, sí que se observa una atonía en la hoja de ruta de la inflación (si atendemos a los datos del G7). Existen tensiones deflacionistas, y aunque en estos momentos la inflación se encuentra en un punto neutral, hay que tener en cuenta que es inferior a los objetivos establecidos.

García-Germán continuó su exposición con la explicación del "Investment Clock" una herramienta utilizada por Fidelity que nos muestra la situación en la que se encuentra la economía en la actualidad. En concreto, nos encontramos en una etapa de sobrecalentamiento, aunque la señal no es fuerte. No hay una fuerte convicción, ya que se combina una desaceleración en las economías emergentes con un crecimeinto de las economías desarrolladas. Así, todos los problemas se pueden encuadrar en dicha dicotomía junto a un problema de sobrecapacidad en el mundo.

Resulta importante destacar en este aspecto la combinación de crecimiento sin inflación, en el que se observa la diferencia existente entre regiones y sectores, y en concreto los índices PMI manufacturero y de servicios. 

No obstante, el cuadro económico sigue siendo favorable a los activos de riesgo, ya que si lo comparamos con el desempleo observamos que ostenta una fuerte correlación con las bolsas (tasa de paro de EEUU invertida y renta variable mundial frente a renta fija mundial), lo que conduce a la conclusión de que es necesario mirar muy de cerca el posible aumento de tipos de interés. Sin embargo, debemos vigilar de cerca la volatilidad, que seguirá durante 2016 con el protagonismo que está teniendo a principio de año e incluso en aumento.

En cuanto a los mercados emergentes existen claras tensiones por las que se están viendo lastrados, debidas en buena parte a la fortaleza del dólar, los bajos precios del petróleo (y las materias primas) y el consenso en cuanto a la bajada del crecimiento en el PIB chino (caída fuerte en el periodo 2010-2016).

El caso chino arrastra claramente a los mercados emergentes, por lo que cabe analizarlo con detenimiento. Hay que tener en cuenta que China está llevando a cabo un cambio en el modelo productivo en el que pretende pasar de ser un gran exportador a basarse en un modelo de consumo interno. A su vez, los mercados emergentes (con una fuerte correlación respecto a China) están viéndose afectados por dicha transición (más incluso que la propia China). En este sentido existen oportunidades, pero si China no mejora los emergentes se verán abocados a una situación delicada. Y no va a ser fácil, entre otras cosas, por el alto nivel de deuda, que crece a mayor ritmo que el PIB, y un gran apalancamiento de las corporaciones. Habrá que ver como gestiona estos desequilibrios el gigante asiático.

No hay que olvidar que China lleva acumulando durante los últimos 24 años un gigantesco nivel de reservas de divisas con vistas a tener un colchón preparado para atender a una crisis, y que se situaba en 2014 en 4 billones de dólares. En 2015 se empieza a hacer uso del colchón, que en principio estaba para tal caso, aunque lo preocupante no es el hecho en sí, sino la rapidez con la que está disminuyendo.

En cuanto al petróleo, en caso de producirse un rebote fuerte la Fed se vería obligada a acelerar las subidas de tipos, situación similar a la que se dio a finales de los años 90, caundo se llegaron a aumentar tipos hasta en seis ocasiones.

Las consideraciones de Fidelity en lo que concierne a la asignación táctica de activos está basada en la sobreponderación en acciones y la infraponderación en mercados emergentes.

El objetivo que se pretende conseguir es la consecución de resultados específicos para los clientes generando valor a partir de fuentes diversas y sin correlación. Para ello, se configuran carteras cuyo enfoque es de rentabilidad total.

Óscar Esteban: Búsqueda de rentas

Óscar Estaban empezó su intervención haciendo hincapié en la búsqueda de rentas que se viene dando en los últimos tiempos debido al envejecimiento de la población y los bajos tipos de interés actuales. Así, los exageradamente bajos rendimientos de los activos tradicionales empujan a invertir en busca de rentas, lo que plantea una serie de retos.

Si atenemos a las TIR anteriores a la crisis (30 de junio de 2007) podemos observar que la mayoría de activos rentan menos en estos momentos, lo que conlleva asumir más riesgos para conseguir una rentabilidad que antes era accesible sin riesgo.

La pregunta que cabe hacerse en este aspecto es: ¿subirán los tipos de interés?

En el caso de la zona euro no se dará esta situación mientras el crecimiento y la inflación sigan decepcionando. Así, la inflación no parece que vaya a alcanzar el objetivo y el mercado está descontando nuevas medidas.

En cuanto a EEUU los tipos van a subir muy lentamente. La trayectoria está siendo mucho más plana que en el pasado, con un tipo de los fondos de la Fed implícito frente a anteriores ciclos de subidas. Desde Fidelity se cree que van a haber dos subidas de tipos, y ven un error que finalmente se lleven a cabo cuatro como se tiene previsto en principio, ya que con la inflación controlada no existe ninguna necesidad. No obstante, dicha acción puede conllevar un aumento de la volatilidad en los mercados (más por el discurso de Janet Yellen que por la propia subida de tipos).

Si los bonos europeos y estadounidenses van a ser incapaces de generar rentas, ¿dónde podemos encontrarlas? Nos enfrentamos al dilema de las rentas. Veamos las distintas opciones:

  • Búsqueda de rentas pero certidumbre: Renta Fija (volatilidad baja, generación estable de rentas y beta baja del capital).
  • Búsqueda de rentas pero riesgo diversificado: Rentas Multiactivos (diversificación, fleibilidad a lo largo del ciclo, rentas estables y preservación del capital).
  • Búsqueda de rentas pero también crecimiento: Renta Variable con reparto de dividendo (volatilidad media pero revalorización del capital, rentaas estables pero crecientes y protección frente a la inflación).

La pregunta que cabe hacerse es: ¿cuál es la combinación adecuada de rendimiento y volatilidad? Y la respuesta es que depende de lo que se esté buscando.

En la renta fija los bonos corporativos de alta calidad crediticia ofrecen diferenciales amplios (los diferenciales corporativos están en máximos de dos años), rendimientos aceptables y diversificación adecuada. Hay que tener en cuenta que las alternativas de alta calidad están ofreciendo escaso atractivo.

En cuanto a los bonos de alto rendimiento, son preferibles los europeos a los estadonuidenses, debido a que probablemente veamos un aumento de la divergencia en los fundamentales en 2016. Además, existen calificaciones de más calidad en Europa. Hay que tener en cuenta aspectos como el hecho de que en Europa el sector energético sólo representa el 3% frente al 16% del caso americano, las rayectorias divergentes en los tipos de interes (BCE y Fed), y además, están aumentando las señales de excesos financieros en las empresas estadounidenses.

En el caso de la deuda de los mercados emergentes los fundamentales todavía tienen que girarse, pero los redimientos del 7% son atractivos, aunque en estos momentos están saliéndose los capitales. No se recomienda entrar hasta que no haya una recuperación, pese a que tienen buenos fundamentales.

Para la renta variable, desde FIdelity opinan que invertir en el dividendo tiene sentido, sin importar tanto dónde se invierta, ya que el dividendo es el factor dominante. A pesar de ello hay que tener cuidado, no es tan sencillo. Hay que evitar trampas:

  • Defensivos baratos: la contracción de las valoraciones pueden erosionar la rentabilidad total.
  • Las rentabilidades por dividendo elevadas pueden ser un síntoma de tensiones: las rentabilidades efectivas a menudo son mucho más bajas que las previstas.
  • La rentabilidad empresarial está en máximos históricos: los beneficios y los dividendos de una empresa podrían no ser sostenibles, sobretodo si es un negocio cíclico y endeudado.

Por tanto, no vale cualquier dividendo y merece un buen análisis en el que importa más la calidad que la cantidad (se prefiere un 4% o menor, ya que la probabilidad de pago es mucho mayor). Hay que valorar que no se destine mucho beneficio a pagar dividendo, ya que es muy relevante que la otra parte del beneficio se dedique a reinvertir, por lo que es mejor concentrarse en los denominados (por Warren Buffet) "aristócratas del dividendo": empresas capaces de incrementar el dividendo durante 10 años seguidos.

Por otro lado, la inversión en multiactivos orientada a las rentas tiene la ventaja de ofrecer rentas estables con una volatilidad baja.

 

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