Ethenea: Mario Draghi o Don Quijote de la Mancha

Ethenea: Mario Draghi o Don Quijote de la Mancha

En el Viejo Continente, el crecimiento ha mantenido su buena racha. En el sector privado, el consumo se ha visto favorecido por la reducción del desempleo y una confianza de los consumidores generalmente elevada. No obstante, continúan las diferencias entre los miembros de la zona euro, lo que se traduce en una divergencia de las trayectorias de crecimiento. En España e Italia, tenemos razones contundentes para pensar que el consumo en el sector privado conservará su solidez. El nivel de consumo es todavía bajo si se compara con el periodo anterior a la crisis financiera mundial. Sin embargo, debemos estar atentos a las señales de agotamiento que se aprecian en Alemania y, en menor medida, en Francia.
 
Ethenea

 
En cuanto a la inversión, tanto la relajación de las condiciones crediticias como la mejora de la demanda de crédito corporativo de entidades no financieras resultan alentadoras; ahora bien, todavía falta un verdadero revulsivo que impulse una auténtica recuperación de la inversión. En contraste con Estados Unidos, la producción manufacturera en la zona euro tiene visos de proseguir su expansión, como apuntan todos los indicadores adelantados. También se da en este sentido una divergencia entre los países de la zona euro. Según los últimos datos disponibles, la actividad industrial se ha estabilizado en Alemania, si bien su crecimiento ha sido mayor en Francia, España e Italia. Por tanto, el crecimiento sigue su traza de debilidad, heterogeneidad y fragilidad, aunque también está mejorando.
 
En comparación con China y Estados Unidos, resulta sorprendente que la economía de la zona euro, que revela un mejor comportamiento, esté a punto de entrar en otra ronda de estímulos monetarios. En Estados Unidos, la Reserva Federal ha iniciado un ciclo de endurecimiento monetario, mientras que el Banco Popular de China se enfrenta a un flujo de salidas en sus cuentas de capital y, por ende, se muestra reacio a mantener su política de expansión monetaria. Entonces, ¿por qué Mario Draghi tiene tantas ganas de seguir relajando las condiciones de su política monetaria? Sigue repitiéndole a todo el que quiera escuchar que la única meta del BCE es lograr el objetivo de inflación. «Tenemos el poder, la determinación y la voluntad de actuar. No existen límites en nuestra voluntad de utilizar los instrumentos de los que disponemos durante nuestro mandato para lograr nuestro objetivo de que la inflación se sitúe en niveles inferiores, aunque próximos, al 2%, afirmó el presidente del BCE.
 
La baja inflación es un fenómeno a nivel planetario que un banco central, por muy poderoso que sea, no puede abordar a nivel regional. En algunos aspectos, Mario Draghi se asemeja a Don Quijote. El caballero de la triste figura cabalgaba su exhausto Rocinante y la emprendía con los molinos de viento que, a su juicio, eran temibles gigantes, mientras Mario Draghi emplea una agotada expansión cuantitativa para luchar contra la cruel amenaza de la deflación.
 
Y en nuestra moderna interpretación de esta obra, nos parece aún más inquietante advertir ciertos paralelismos entre la función de los mercados y el papel de Sancho Panza, su fiel escudero. Sancho Panza es plenamente consciente de que su señor tiene una visión distorsionada de la realidad, pero mantiene su lealtad a pesar de ello. Para los mercados, una nueva ronda de expansión equivale a un movimiento alcista de la renta variable y el precio de los bonos.
 
Los participantes del mercado poseen también una nublada percepción de la realidad, sobre todo en lo que respecta a las expectativas de inflación. Los actuales precios del petróleo están en buena parte relacionados con la inflación prevista a 5 años tanto en Estados Unidos como en Europa. En este sentido, cabe plantearse dos preguntas surgentes: ¿es realista pensar que el precio actual del barril de crudo, que nadie supo predecir, sirve de algo para prever la inflación de aquí a 5 años? ¿Y puede el BCE influir en los precios del petróleo, de una u otra manera, con una nueva ronda de expansión cuantitativa o reduciendo aún más los tipos de interés, que ya se encuentran en territorio negativo, de manera que aumente la tasa de inflación y dejen de bajar las expectativas de inflación? La respuesta a ambas preguntas es un rotundo «no».
 
Pero lo que produce una nueva ronda de relajación monetaria es mantener la moneda única artificialmente barata para ayudar a los Gobiernos a refinanciar sus deudas, financiar las reformas estructurales a bajo coste e inyectar crédito barato en la economía europea. De hecho, se trata de una política monetaria favorable al crecimiento que no se ve limitada por la elevada inflación. El BCE probablemente reducirá los tipos y ampliará su programa de compra de activos en su próxima reunión del 10 de marzo, salvo si aumentan los precios del petróleo. Si los precios del oro negro caen hasta los 10 USD por barril y permanecen en esas cotas durante los 12 próximos meses, la inflación será negativa este año en la zona euro. Incluso si los precios del petróleo aumentan mañana hasta los 50 USD, la inflación seguirá en 2016 por debajo del 2%, que es el objetivo del BCE, lo que plantea algunos interrogantes sobre la eficacia de la política de expansión monetaria para combatir la baja inflación.
 
 
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