¿Qué podemos esperar de las principales economías mundiales para 2016?

¿Qué podemos esperar de las principales economías mundiales para 2016?

Philippe Uzan, Director de Inversiones en Edmond de Rothschild AM, analiza el comportamiento que pueden tener las principales zonas geográficas globales de cara al año 2016 que acabamos de empezar de manera covulsa. Así, nos da su visión acerca de cómo pueden ir evolucionando las principales economías mundiales.
 
 
Edmon de Rothschild
 

 

Europa: Recuperación en curso

 
La “Vieja Europa” disfruta de un alto grado de visibilidad y de poderosos factores de apoyo. La combinación de una mejor distribución del crédito, un euro débil, tipos de interés en niveles mínimos y la continuada caída en los precios del petróleo está impulsando los márgenes y los resultados de las compañías. Los indicadores adelantados muestran que la recuperación sigue su curso. La mejora de las condiciones financieras, la recuperación gradual de la confianza de los consumidores, un menor rigor presupuestario, inferiores niveles de impago en las empresas y unos balances bancarios más saneados han contribuido a la creación de un clima más favorable para las empresas. Y la recuperación económica en los países periféricos, sobre todo en Italia, ha acabado con la fragmentación entre el norte y el sur de Europa, lo que ha dado lugar a un entorno mucho más estable. Asimismo, Europa se ha beneficiado también de una mayor demanda interna, en especial en Alemania, España, Irlanda e Italia. 
 
En cuanto a la política monetaria, se espera que el BCE deje de ser el centro de atención, pero ha de mantenerse alerta.  La decisión del BCE anunciada en diciembre de recortar su tasa de depósito al -0,3% y de ampliar su programa de compra de bonos más allá de septiembre de 2016 no ha tenido un impacto inmediato, pero ha enviado un claro mensaje al mercado.  Mario Draghi no ha descartado tomar más medidas por lo que la política monetaria acomodaticia del banco podría reforzarse en los próximos meses. 
 

Estados Unidos: la continuación gradual de la normalización monetaria

 
La Fed ha dejado claras sus intenciones y sus decisiones.  A mediados de diciembre subió sus tipos de referencia en 0,25 pb por primera vez desde 2006, lo que supuso el inicio de la normalización monetaria más que el comienzo de una política restrictiva. 
 
La Fed ha prometido en varias ocasiones que adoptaría un enfoque gradual. Únicamente una aceleración en el crecimiento y una subida de los salarios podría desencadenar un mayor ajuste monetario. Sin embargo, a pesar de la prometida moderación, cualquier cambio en la política y en las expectativas de los tipos de interés sigue teniendo un impacto en las divisas y con independencia de las habilidades de comunicación de la Fed es inevitable que no desaparezca la volatilidad en el mercado de bonos sobre los tipos a largo plazo.
 
Por otro lado, hay un buen número de indicadores que señalan la buena salud de la economía americana y tampoco se puede descartar que se produzcan subidas de los salarios en el futuro. Además, el sector inmobiliario mantiene su fortaleza al mismo tiempo que el consumo de los hogares sigue siendo el principal motor del crecimiento. En anteriores ciclos de subidas de tipos por parte de la Fed, los préstamos de los hogares continuaron aumentando al mismo ritmo. Sin embargo, la ralentización en el sector  energético  -tanto en lo que se refiere al petróleo como al carbón- ha afectado en gran medida a las inversiones y seguirá impactando en la actividad así como lo hará un dólar cada vez más sólido. 
 

Japón: el consumo avanza pero la recuperación de la economía es lenta

 
 El consumo seguirá siendo el principal motor del crecimiento en 2016 en Japón, en un entorno caracterizado por una situación de casi pleno empleo y una política presupuestaria que continúa siendo acomodaticia. La solidez del sector inmobiliario también continuará influyendo de forma positiva. Las empresas japonesas siguen siendo dinámicas y esta es la razón por la cual se está produciendo una modesta recuperación en la inversión. Sin embargo, a la economía le está llevando más tiempo del esperado poder recuperarse al mismo tiempo que todo apunta a que el gobierno está teniendo dificultades para conseguir una mayor depreciación del yen, en parte debido a que ya está en niveles muy bajos. 
 

Economías emergentes: ¿Le funcionará a China la transición a un nuevo modelo productivo?

 
Un crecimiento más débil, unos bajos niveles de exportaciones, la reciente debilidad del Renminbi y los altos niveles de deuda son algunos de los motivos que a menudo se aluden como señales de que China podría entrar en recesión. Sin embargo, en Edmond de Rothschild AM piensan que existe un riesgo moderado de que esto se produzca este año. Pekín ha fomentado un modelo económico basado en la inversión en industrias pesadas y en infraestructuras así como en las exportaciones, pero ahora está poco a poco atravesando una transformación hacia un modelo basado en el consumo y los servicios. Al mismo tiempo, la economía planificada y centralizada que dependía de empresas de titularidad estatal está poco a poco desapareciendo para dar lugar a una economía impulsada por el mercado. Lo que realmente tuvo lugar a finales de 2015 fue una estabilización en los precios inmobiliarios y una recuperación en la mayoría de las zonas urbanas. Sin embargo, los inventarios siguen todavía en niveles altos, por lo que actúan como freno en la recuperación de la construcción. Es verdad que existe una genuina inercia, pero igual de cierto es que la política económica ha cambiado de forma radical: se han eliminado las medidas restrictivas y se han puesto en práctica estímulos monetarios a través de los tipos de interés y la liquidez. ¿Serán eficientes estas medidas en 2016? Los últimos datos de consumo, producción e inversión muestran que se ha frenado la caída. 
 
La ralentización en China también ha lastrado a sus países proveedores, dado que las importaciones de oro, cobre y petróleo se han reducido, arrastrando a los precios. Por otro lado, los países que importan commodities y aquellos que dependen más de la demanda occidental han sido capaces de mantener unos niveles de crecimiento más que respetables. No obstante, la transformación del modelo de crecimiento chino no es el único obstáculo al que se enfrentan los países emergentes. Durante muchos años la deuda doméstica, sobre todo en manos de los hogares, ayudó a impulsar el crecimiento, pero ahora se ha convertido en un lastre, dado que ha alcanzado niveles inmanejables en algunos países. Sin embargo, aunque el entorno puede parecer negativo, las continuadas reformas están empezando a dar sus frutos. El hecho de que los márgenes de las compañías se estén estabilizando y de hecho recuperándose en algunos casos, incluso aunque la ralentización economía sigue avanzando, indica que podríamos estar cerca del fin dela espiral bajista actual. 
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