Fidelity: ¿Es hora de reconsiderar la inversión en la bolsa europea?

Fidelity: ¿Es hora de reconsiderar la inversión en la bolsa europea?

Diversos factores son los que apuntan a este destino (con matices) y es que el apoyo de los bancos centrales, el descenso del petróleo, la depreciación del euro y las señales de mejora de la economía se han combinado para captar la atención de los inversores. Entusiasmo especialmente por la renta variable europea, con divergencias entre países, sectores y empresas que tendrán repercusiones para la estructura del mercado y dividirán claramente a los ganadores y los perdedores. Existen razones poderosas para adoptar un enfoque de nversión activo y ascendente que se centre en generar alfa a partir de la Inversión en empresas europeas.
 
Fidelity
 
 

La hora de Europa: La fase cíclica alcista parece confirmarse

 
La cota bajísima parece haber tocado suelo, a la vista del fuerte incremento de las entradas de capitales en renta variable europea durante el primer trimestre, y muchos inversores seguirán sopesando cuidadosamente sus asignaciones estratégicas.
Las razones del optimismo se podrían justificar por indicadores que apuntan una aceleración clara de la economía real:
  • El índice de directores de compras del sector manufacturero la zona euro de Markit alcanzó máximos de 46 meses a finales de marzo, lo que indica una recuperación sostenible impulsada por tres potentes factores: un euro débil, un petróleo barato y la relajación cuantitativa del BCE.
  • El indicador de sentimiento económico de la Comisión Europea también subió hasta su nivel más alto en cuatro años en marzo, lo que sugiere que la confianza en la recuperación es elevada.
  • Además, la tasa de paro de la zona euro también siguió mejorando y cayó hasta el 11,3% en febrero desde un nivel máximo del 12,1% a mediados de 2013.
Parece que, por fin, lo peor ha pasado en Europa.
 

 

La relajación cuantitativa del BCE hace que fluya el crédito para satisfacer el aumento de la demanda

 
El anuncio del programa de relajación cuantitativa del BCE en enero cambió radicalmente el panorama en los mercados financieros europeos. Las compras arrancaron en marzo de 2015 y el BCE comprará 60.000 millones de euros mensuales de deuda hasta finales de septiembre de 2016, o hasta que la inflación alcance el objetivo del BCE: ligeramente por debajo del 2% a medio plazo. El programa ya está presionando al euro, tirando a la baja de los tipos de la deuda pública y estimulando la demanda de acciones. Esto se produce en un momento en el que han aparecido las primeras señales de mejoría en el crédito, como se observa en el aumento de la demanda de préstamos a empresas y consumidores
 
 
 

Petróleo barato: Europa se beneficia de forma muy clara

 
El descenso del petróleo ya no es noticia, pero el efecto que tiene el descenso de los precios sobre las empresas y los consumidores es profundo y, en realidad, se está amplificando, ya que, por ejemplo, los contratos que las empresas usan para cubrirse frente a las subidas del crudo están venciendo y los ahorros repercuten en los beneficios. Los análisis de UBS sobre las crisis petroleras de 1986 y 1990 revelaron que por cada 10% de descenso del crudo, los beneficios de las empresas europeas crecieron un 2%.
 
Para los consumidores, la energía barata es como un recorte de impuestos, ya que eleva la renta real, impulsa el consumo y sostiene las estimaciones de crecimiento económico de la UE, que han subido hasta el 2,1% en 2016.  Esta ventaja es más nítida en los países importadores netos, donde los consumidores gastan un porcentaje mayor de sus ingresos en energía. Se calcula que el PIB de Francia recibirá un impulso del 0,3% en el verano de 2015 como consecuencia directa de ello.
 
 
 

La debilidad del euro favorece a los exportadores

 
A mediados de marzo, el tipo de cambio euro-dólar marcó mínimos de doce años, lo que representa un descenso interanual del 24%. También supone el nivel más bajo en siete años frente a la libra esterlina y una caída sin precedentes frente al yuan chino. Considerando que EE.UU., el Reino Unido y China son los tres competidores más importantes para las exportaciones de la zona euro, los exportadores de la región van a verse favorecidos por unos precios más competitivos. Entre los sectores que más van a beneficiarse, destacan maquinaria (bienes de equipo) y transporte, manufacturas, productos químicos y alimentación, todos ellos exportadores netos a países fuera de la zona euro.
 
 

 

Las valoraciones son atractivas, especialmente entre las acciones de calidad

 
A medida que se recupera la economía europea, las comparaciones con la fuerte recuperación de EE.UU.  son inevitables. El índice MSCI Europe muestra unos PER y unos ratios precio-valor en libros más bajos que los índices MSCI USA y MSCI World, además de una rentabilidad por dividendo más alta que resulta atractiva para los inversores que buscan obtener rentas invirtiendo en estrategias orientadas al dividendo en la bolsa europea.
 
 
Y lo que es más importante, dado que los valores estables que actúan como bonos han estado a la cabeza del mercado y se han comportado bien durante un periodo prolongado, los valores de crecimiento de calidad cotizan a precios atractivos. De hecho, como muestra el gráfico, los inversores no han diferenciado entre buenas y malas empresas en Europa y los niveles de dispersión entre valores se encuentran en mínimos de 20 años.
 
La calidad del liderazgo es un factor importante a la hora de determinar la sostenibilidad del movimiento alcista de las acciones europeas. Así, aunque las bolsas europeas se han comportado bien en líneas generales durante el periodo alcista reciente, el DAX alemán y el CAC Francés han superado a los mercados de la periferia, como el IBEX, el ATHEX griego y el PSI portugués. Este patrón de comportamiento apunta a una recuperación más firme liderada por el centro de Europa, y no tanto por la periferia, y construida sobre una base más sólida que las subidas provocadas por el sentimiento durante los últimos años.
 
 
 

El ciclo de revisiones al alza del crecimiento de los beneficios puede dar alas a las bolsas

 
Las perspectivas del sector empresarial europeo son positivas y cuentan con el apoyo crucial de un sector financiero más fuerte que puede satisfacer la demanda de crédito por primera vez desde la crisis de deuda pública. La redefinición de las expectativas de beneficios también es muy positiva para estas perspectivas.
 
A comienzos de 2013, el mercado esperaba que los beneficios crecieran a tasas de dos dígitos. En 2014, el mercado esperaba un menor crecimiento de los beneficios, pero los inversores eran cautos —con razón— sobre la recuperación de la demanda final y la estabilidad del entorno político. La moderación del panorama económico mundial y el hundimiento de la inflación en Europa hicieron que las expectativas de beneficios cayeran aún más hacia finales de 2014.
 
Debido a los factores positivos mencionados anteriormente, junto con el hecho de que las expectativas son más bajas, existe la posibilidad de que las acciones europeas superen las previsiones de menor crecimiento de los beneficios para 2015 y 2016.
 

 

La importancia de seleccionar valores por sus fundamentales

 
Lo que de verdad importa es saber qué empresas van a salir beneficiadas realmente. En la reciente Encuesta a analistas de Fidelity, se preguntaba por el análisis de renta variable y deuda corporativa sobre su visión fundamental. Estas perspectivas ascendentes pueden combinarse para formar una perspectiva de Europa basada en los fundamentales, en lugar de predicciones macroeconómicas descendentes.
 
Los analistas ven con confianza los balances de las empresas europeas, ya que la mayoría (el 67%) considera que son más saludables que en 2014. El crecimiento de los beneficios también se espera que sea fuerte en Europa y, en este sentido, el 93% de los analistas espera que las empresas que cubren mantengan o aumenten la remuneración al accionista este año, en sintonía con el 5% de crecimiento interanual previsto para 2015.
 
Aunque, en general, los analistas ven positivamente a las empresas europeas, se observaron divergencias claras dentro de la región, lo que impone un enfoque selectivo por parte de los inversores. Existe optimismo sobre productos farmacéuticos y software gracias a los elevados niveles de innovación en fármacos y productos, así como empresas de consumo, gracias al impulso que da el abaratamiento de la energía a la renta. Hay que ser más cautos sobre metales y minería y sobre energía.
 
Algunas estructuras sectoriales están cambiando de forma bastante importante; así, pasar de un mercado con cinco operadores a un mercado con tres operadores tiene un efecto considerable sobre la rentabilidad de las empresas y se espera que la actividad corporativa siga siendo un elemento clave de apoyo a los mercados.
 

En definitiva, estamos en un entorno que augura un regreso a la selección de valores por fundamentales. Así pues, la generación de alfa probablemente adquiera una relevancia mayor en las rentabilidades que en el periodo posterior a la crisis.

 
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