Robeco: Los 5.000 puntos del Nasdaq no suponen revivir el año 2000

Robeco: Los 5.000 puntos del Nasdaq no suponen revivir el año 2000

El hecho de que el Nasdaq vuelva a subir a 5.000 puntos no supone que vayamos a revivir la situación del año 2000, cuando los valores se desplomaron poco después, afirma Lukas Daalder, de RobecoLa última vez que este icónico índice tecnológico estadounidense rebasó su récord histórico de 5.000 puntos, el hecho coincidió con el estallido de la burbuja de las punto com, y las acciones perdieron cuatro quintas partes de su valor en los siguientes años.
 
Robeco
 
En esta ocasión no hay ninguna burbuja, los beneficios de las empresas subyacentes son sólidos, sus valoraciones son realistas y el Nasdaq ahora no se compone sobre todo de entidades de nueva creación, sino de otras más estables, afirma Daalder, Director de Inversión de Robeco Investment Solutions.
 

Ya estalló la burbuja de las burbujas

 
Es comprensible que los inversores se pregunten si la historia se está repitiendo ahora que el Nasdaq se aproxima a su récord de 5.132, alcanzado el 10 de marzo de 2000, apunta Daalder. Este famoso máximo, que marcó el punto álgido de la burbuja de Internet, fue el preludio de un desplome aún más famoso, en el que el conjunto del índice bajó casi un 80% en los siguientes 30 meses.
 
Pero esta vez estamos ante una situación distinta. No se observa ninguno de los signos habituales de una burbuja. No reina la euforia, no se habla de nuevos parámetros de valoración ni de un cambio de paradigma, y no hay un frenesí de nuevos valores que salen a cotización, aclara. 
En 2000, el salto de los 3.000 a los 5.000 puntos se produjo en cuatro meses; esta vez ha llevado 10 veces más tiempo.
 
Nasdaq pico puntocom
 
Entre tanto, el panorama que subyace a la renta variable estadounidense es prometedor, y los múltiplos precio/beneficio –el precio de la acción dividido entre el beneficio por acción de la empresa– se sitúan muy por debajo de los desorbitados niveles del año 2000; ahora los múltiplos reflejan con mucha más cordura el verdadero potencial de rentabilidad, afirma.
 
En aquel pico, el Nasdaq se situaba en 120 veces la previsión de beneficios a 10 años vista, casi el triple que el S&P500 por aquel entonces, recuerda Daalder. Actualmente se negocia a 36 veces la previsión de beneficios, en un contexto de expansión económica y de aumento del beneficio por acción. Ninguna de las 10 mayores empresas del índice presenta una P/B superior a 20x, cuando en 2000, ninguna de las 10 principales se situaba por debajo de esta cota. Así pues, no resulta especialmente caro.
 
Y la composición del Nasdaq también ha cambiado. La proporción de valores tecnológicos en el índice ha pasado de casi el 60% en 2000 a poco más del 40% hoy en día, y la duración media de las empresas ha pasado de 15 años (1999) a 25 (2014). 
El Nasdaq ya no es un exorbitado patio de recreo para empresas de nueva creación, sino que ha madurado para dar lugar a un índice más estable”, afirma Daalder. “El Nasdaq de 2015 no es el Nasdaq de 2000.
 

La recuperación del Nasdaq llega antes de lo previsto

 
Tampoco el mercado presenta condiciones similares a las que precedieron a otras burbujas, un factor que ha permitido al Nasdaq recuperarse de su caída de 2000 de manera más rápida y estable que en otras circunstancias desafortunadas de la historia bursátil, declara Daalder.
 
Quince años puede parecer mucho tiempo pero, si comparamos este periodo de recuperación con el que han requerido otras burbujas anteriores, la verdad es que resulta bastante corto, afirma. Los que invirtieron en el Dow Jones (década de 1930) o en oro (década de 1980) tuvieron que esperar más de 25 años para que sus inversiones recuperaran todo el valor perdido, y el Nikkei sigue situándose actualmente en solo el 50% de su pico alcanzado allá por 1989. Si la historia significa algo aquí, el Nasdaq va realmente muy adelantado.
 
Pero, en realidad, estas experiencias pasadas no son la mejor referencia de cara al futuro. Aunque los periodos previos a estas burbujas son, hasta cierto punto, comparables–exuberancia, compras a ciegas, ingentes subidas de precios cada día– lo que sucedió después de cada una no tiene nada que ver, recuerda.
 
Tras la caída del Dow allá por 1930, se produjo una depresión sin precedentes, con elevados niveles de deflación. El desplome del Nikkei llegó en una época de múltiples recesiones, de nuevo asociadas a periodos de deflación. En el caso del oro, puesto que su valoración no depende de los beneficios empresariales, no pueden establecerse comparaciones de ningún tipo con lo sucedido en el Nasdaq.
 
Así pues, ninguno de estos tres fenómenos se parece demasiado a la situación económica del sector tecnológico que hemos podido observar durante los últimos 15 años. No todas las burbujas son iguales, por lo que la fase de recuperación que las sigue es también diferente en cada ocasión.
 
Nasdaq repunte
 

Otras dos formas de verlo

 
Daalder afirma que es posible que el Nasdaq no vaya a registrar un nuevo récord, en cualquier caso. Si tenemos en cuenta los dividendos, el Nasdaq habría superado su anterior récord hace dos años y, en realidad, ahora estaría un 25% por encima; pero si tenemos en cuenta la inflación, realmente estaría un 25% por debajo.
 
Es cuestión de gustos, pero se trata de dos factores que pueden dar lugar a puntos de vista muy distintos, lo que desbarata la afirmación de que el Nasdaq está cerca de batir su récord, afirma.
 
El primero son los dividendos. Tradicionalmente, los dividendos nunca han representado un papel esencial para los valores tecnológicos, e incluso hoy, la rentabilidad por dividendos que ofrece el Nasdaq (1,2%) se sitúa claramente por debajo de la del S&P500 (1,9%) o el Eurostoxx (3,1%).
 
Sin embargo, incluso esta escasa rentabilidad por dividendos puede marcar una notable diferencia en un periodo de 15 años. El índice de retorno total (en el que se asume la reinversión de los dividendos brutos en el mismo índice) ya batió su máximo anterior en noviembre de 2013, y actualmente se sitúa un 25% por encima del mismo.
 
Por contra, si incorporamos al cálculo el efecto de la inflación de esos 15 años, el resultado es el opuesto: en términos reales, el Nasdaq seguiría muy por debajo de su récord del año 2000. “En pocas palabras, no se debe comparar el nivel actual del índice con el récord de 5.132 puntos; hay que atender a la rentabilidad ajustada a la inflación. Conforme a este parámetro, el Nasdaq estaría solamente en el 75% del nivel que presentaba en 2000, declara.
Y, si tenemos en cuenta tanto la inflación como los dividendos, se sitúa aún un 8% por debajo del máximo del año 2000.
 
inflación Nasdaq
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