Schroders: Nos centramos en oportunidades que el mercado ha pasado por alto

Schroders: Nos centramos en oportunidades que el mercado ha pasado por alto

Durante los últimos años, el fondo Schroder ISF EURO Equity ha demostrado una rentabilidad superior de forma continuada en un contexto de mercado en constante cambio. El gestor del fondo, Martin Skanberg, explica cómo el fondo ha logrado estos excelentes resultados, así como los puntos fuertes más importantes de su filosofía y proceso de inversión, basado en el trabajo en equipo.
 
Schroders
 

Febrero de 2015

 

¿Cómo describiría su estrategia de inversión?

Nuestro enfoque es pragmático y va contra corriente. Nos centramos en oportunidades que el mercado ha pasado por alto. Esto nos permite lograr nuestro objetivo: ser un fondo apto para todas las coyunturas y ofrecer a los clientes una rentabilidad consistente en diferentes situaciones de mercado.

¿Tiene algún estilo de inversión concreto?

No, en absoluto, somos escépticos en ese sentido. La ventaja de nuestro proceso es que nos permite aplicar un estilo de inversión flexible, lo que amplía nuestra gama de oportunidades. Nuestro énfasis en el análisis asegura que valoramos exhaustivamente las ideas tanto de crecimiento como de valor. 
 
Asimismo, nos permite obtener una rentabilidad superior en diferentes condiciones de mercado, mientras que las estrategias centradas exclusivamente en un solo estilo de inversión se arriesgan a acusar periodos prolongados de rentabilidad inferior cuando el mercado da la espalda a ese estilo de inversión. Además, al no priorizar ningún estilo en particular, podemos centrar nuestros esfuerzos en la selección de compañías e identificar así ineficiencias de valoración en títulos específicos.
 

¿Cómo identifican las oportunidades de inversión más interesantes?

En primer lugar, debo decir que, en parte, es un proceso de equipo. Trabajo con un equipo de doce analistas sectoriales, así como con otros tres gestores de fondos al frente de nuestras carteras core europeas. La labor de los analistas es ayudar a identificar nuevas inversiones potenciales para la cartera, si bien soy yo quien toma la decisión final sobre si invertir o no y, en el caso afirmativo, sobre el tamaño de la posición que iniciaremos. 
 
Nos reunimos semanalmente para discutir nuevas ideas para la cartera. Analizamos las valoraciones de mercado de acciones y valoramos qué indica su precio en relación con las perspectivas del mercado para la compañía. A continuación, buscamos determinar los casos en los que nuestras perspectivas difieren del mercado en términos de crecimiento de las ventas, rentabilidad operativa o retornos en el balance. 
 
La valoración en sí misma no nos suele bastar para decidir comprar una acción: también buscamos un punto de inflexión o una historia de cambio, es decir, intentamos identificar un acontecimiento de carácter operativo o financiero en un valor específico que pudiera ser un catalizador de crecimiento para el precio de la acción o su rentabilidad en un periodo de 12 a 18 meses. La combinación de estos dos elementos —valoración y punto de inflexión— define la solidez de nuestra convicción.
 

¿Cómo determina si está ante un punto de inflexión?

Un punto de inflexión es un catalizador potencial factible, como la mejora de las perspectivas de demanda, un cambio en el seno del equipo directivo, una reestructuración de costes, una asignación de capital, la política de dividendos, operaciones de fusión y adquisición o ventas de activos. Básicamente, intentamos ver lo que una determinada empresa está haciendo para añadir valor más allá del contexto de mercado. La valoración del potencial de estos catalizadores emana de la experiencia del equipo, su criterio y sus capacidades analíticas.
 

¿También valoran las temáticas macroeconómicas?

Sí, usamos una base macroeconómica cuando lo consideramos necesario. Por ejemplo, durante 2012 y 2013 salimos de las acciones de crecimiento de calidad, que habían registrado una rentabilidad excelente en el punto álgido de la crisis de la zona del euro, para centrarnos en algunas oportunidades de valor más cíclicas y selectivas. Esto se debe a que nos dimos cuenta de que la percepción del riesgo sistémico en la zona del euro se estaba disipando, las rentabilidades de los bonos estaban cayendo y la confianza general en la cohesión de la unión monetaria estaba repuntando. Los indicaciones económicos empezaron a mostrar un cambio de tendencia, por lo que orientamos la cartera hacia algunas oportunidades de valor que el mercado había ignorado, especialmente en el sur de Europa. 
 
No obstante, a principios de 2014 nuestro análisis de los principales indicadores económicos sugería que el dinamismo de la recuperación de la zona del euro se estaba ralentizando. Aprovechamos la oportunidad para reducir algunas de las posiciones de valor que habían arrojado sólidas rentabilidades y para cambiar de nuevo la orientación de la cartera hacia una postura más defensiva. Esta decisión dio sus frutos a lo largo del año. Ahora que el Banco Central Europeo se ha embarcado en un programa de relajación cuantitativa, junto con otros factores como la caída del precio del petróleo, volvemos a considerar que es el momento de añadir valores más cíclicos a la cartera. 
 
Nuestro enfoque flexible implica que no estamos limitados a segmentos predeterminadas del mercado. Ahora buscamos algunas oportunidades cíclicas, centrándonos en empresas que no se beneficiaron del anterior repunte del mercado, pero aún podemos adquirir títulos más defensivos si detectamos una oportunidad adecuada. 
 

¿Implica esto una rotación considerable de las posiciones?

Generalmente, nuestra cartera cuenta con unas sesenta posiciones. Solemos añadir unas veinte ideas nuevas al año, lo que obviamente implica que hemos de liquidar otras veinte posiciones para hacerles sitio. Esta cartera está formada por empresas de gran capitalización; el 75% del fondo en su conjunto se invierte en valores con una capitalización de mercado superior a los 5.000 millones de euros. Esto conlleva que, si bien buscamos constantemente actualizar las ideas de la cartera, los valores en los que invertimos cuentan con una gran liquidez y el coste de negociación es mínimo. De hecho, el coste de no negociarlos, dadas las cambiantes condiciones de mercado, sería mucho mayor.
 

¿Cómo se abren paso en la cartera las nuevas ideas de inversión

En nuestro proceso, resulta fundamental aplicar una sólida disciplina de venta. Con el fin de actualizar las ideas presentes en la cartera, debemos ser capaces de valorar la pertinencia de los valores presentes en la misma y prescindir de las posiciones sustentadas en convicciones menos fuertes. Reevaluamos regularmente nuestras posiciones para asegurar que nuestra hipótesis de inversión sigue siendo válida. Esto evita que, como solemos decir, «la hipótesis vaya a la deriva», y garantiza que la cartera esté compuesta por nuestras convicciones más sólidas. 

En general, venderemos una posición si nuestra hipótesis de inversión se materializa o se ve reflejada en la valoración, o si las circunstancias cambian.
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