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Candriam: La innovación no descansa nunca. Perspectivas para 2015

Rudi Van den Eynde, responsable de renta variable temática global de Candriam Investors Group presenta su comentario sobre el sector de la biotecnología, que ha triplicado su valor en los últimos tres años. Asimismo, comenta cuál es el coste de obtener una rentabilidad tan elevada y qué factores impulsan este crecimiento. Rudi Van den Eynde concluye señalando que este sector sigue siendo atractivo a pesar de la subida que ha tenido. 

Candriam

El sector de la biotecnología ha vivido una racha impresionante en los últimos tres años. Así lo refleja el Nasdaq Biotech Index (NBI), índice donde cotizan las empresas biotecnológicas, que muestra que el sector ha triplicado su valor a lo largo de dicho periodo. Por supuesto, tales rentabilidades suscitaron una ráfaga de preguntas en torno a las valoraciones y la sostenibilidad del repunte, de tal forma que, pese a haber generado una excelente rentabilidad a lo largo de 2014, el sector fue objeto de una contundente corrección durante la primavera.

En cualquier caso, una mirada más amplia en términos históricos nos arroja una larga trayectoria durante la cual el sector biotecnológico ha superado a la renta variable en su conjunto. Desde su creación a finales de 1993, la rentabilidad del NBI ha superado la del S&P500 (índice muy utilizado en los mercados estadounidenses generalistas de renta variable) en un múltiplo de 3 aproximadamente. Sin embargo, por otro lado, esta rentabilidad positiva no se generó de forma lineal y, sobre todo en los dos primeros años, el NBI generó una rentabilidad inferior a la del mercado general.

Debemos tener en cuenta que el sector daba entonces sus primeros pasos y que los inversores no lo entendían aún muy bien. La situación dio un giro a mejor tras la aprobación, por parte de la FDA, del primer fármaco anticuerpo a finales de los noventa. A partir de entonces, el sector no volvió a mirar atrás, pese a haber estado inmerso en la época de gran volatilidad vivida por las empresas tecnológicas durante el cambio de milenio.

¿Cuál es el coste de obtener una elevada rentabilidad?

 

Ahora bien, esta fuerte rentabilidad acarrea un coste: la volatilidad. La volatilidad histórica del subyacente a 90 días del NBI se ha mantenido relativamente estable durante veinte años, fluctuando en torno a 25 con breves repuntes, pero se trata de casi el doble del nivel de la volatilidad del S&P500. Para invertir en biotecnología hace falta una gran tolerancia al riesgo, así como un horizonte temporal algo más largo.

La biotecnología constituye un sector particular con una correlación al mercado general relativamente baja (fluctúa aprox. entre un 0,60 y 0,80). Asimismo, se ve poco impactado, en términos de rentabilidad, por los datos macroeconómicos. Esto, unido a la rentabilidad estructural, convierte a la biotecnología en un interesante elemento de diversificación para inversores de renta variable. La ratio de riesgo / rentabilidad entre la rentabilidad y la volatilidad es positiva, tal y como refleja la frontera eficiente que se muestra a continuación. La escasa correlación explica en gran medida la disminución real de volatilidad en base a datos históricos que se produce al añadir a una cartera generalista (representada por el MSCI World Index) una parte moderada del sector biotecnológico (representada por el Nasdaq Biotech Index).

Gráfico 1: Frontera eficiente

Candriam: frontera eficiente

 

¿Qué factores están impulsando la rentabilidad de la biotecnología?

 

El auge del sector se sustenta en dos motores: la innovación, que tiene como resultado la aprobación de nuevos fármacos, y un entorno de precios elevados para dichos fármacos. La innovación queda a todas luces patente con los 41 fármacos aprobados en 2014 por la FDA, la mayoría de ellos biotecnológicos. Se trata del mayor número de fármacos aprobados desde 1995. Pero también se refleja en una creciente actividad industrial, con unas 100 OPV biotecnológicas solo en EE. UU. a lo largo del año. Este impulso innovador surge de años y años de investigación y gasto, de un mejor conocimiento y mejores herramientas científicas. Digámoslo sin ambages: la innovación ha llegado para quedarse y, si acaso, seguirá creciendo.

La llamada inmuno-oncología y la terapia génica son solo dos de los avances más recientes. La estructura de precios, por otro lado, es un debate más complejo. Sin embargo, debe quedar bien claro que cuando hablamos de riesgo en relación a la estructura actual de precios, nos referimos a que sólo una reducción sustantiva de los niveles de precios de mano de los políticos podría provocar una fuerte impacto en el sector. Los debates en torno al precio de un determinado medicamento, como el que hemos podido presenciar este año a propósito de Sovaldi, el fármaco de Gilead contra la hepatitis C, no son otra cosa que razones para una toma de beneficios a corto plazo.

¿Se mantendrá en los próximos años la estructura actual de precios de los medicamentos biotecnológicos?

 

Pensamos que sí, pero también estamos convencidos de que el debate seguirá exacerbándose, y el sentido común nos dice que todos estos nuevos y costosos fármacos acabarán haciendo aún más difícil para los sistemas de asistencia sanitaria del mundo entero la tarea de hacer frente a la factura. En este sentido, en tanto que inversores, celebramos la llegada de futuras aprobaciones de biogenéricos, en tanto que ayudará a los pagadores a ahorrar dinero en viejos medicamentos y seguir pagando por medicamentos innovadores.

El debate relativo a la estructura de precios también fomentará más operaciones de fusión y adquisición, especialmente en el ámbito de la oncología, donde el uso combinado de distintos fármacos parece ser el camino a seguir. Sin embargo, para que el coste de dicha combinación sea asequible, los fármacos deben estar en manos de una compañía que pueda aglutinar precios y realizar una oferta sensata a los órganos pagadores (privados y estatales). Puesto que la innovación oncológica surge a menudo de pequeñas empresas que se dedican al desarrollo de un único fármaco, las operaciones de fusión permanecerán en un nivel elevado.

Con una innovación en auge y una estructura sensata de precios, ¿qué es lo que podría arruinarnos la fiesta?

 

Las valoraciones. Aunque las consideramos razonables. Los rendimientos de flujos de caja libres, en nuestra opinión una pieza clave de la valoración, empiezan en un 4% aprox. para las principales empresas biotecnológicas más caras. Si bien podríamos eternizarnos debatiendo sobre valoraciones, se trata de un buen nivel, comparable a datos de empresas veteranas en otros sectores y, en todo caso, está lejos de constituir una burbuja. No nos olvidemos, además, de que en muchos casos una subida espectacular en el precio de una acción va acompañada de un flujo de noticias también espectacular, o bien de datos comerciales contundentes de la empresa.

El precio de las acciones de Gilead progresó mucho en los dos últimos años, pero, luego, su fármaco contra la hepatitis C, Sovaldi, resultó ser el lanzamiento más exitoso de la historia farmacéutica y se convirtió prácticamente en un número uno mundial en ventas. En cuanto a flujo informativo, la empresa norteamericana Receptos ha visto cuadruplicarse el precio de su acción en 2014 debido a la publicación de datos clínicos sólidos sobre su fármaco para el tratamiento de la esclerosis múltiple (RPC1063). A principios de año, los inversores consideraban este fármaco poco más que un interesante concepto. Ahora, en base a datos publicados ulteriormente (véase el gráfico 2), piensan que va a ser un súperventas. Esta experiencia de largo y arduo recorrido en el análisis de datos clínicos constituye la clave del éxito a la hora de invertir en biotecnología.

Gráfico 2: Evolución del precio de las acciones Receptos a lo largo de 2014

Candriam: evolución del precio de las acciones

 

Conclusiones Candriam

 

En definitiva, seguimos percibiendo el sector biotecnológico como una interesante estrategia satélite generadora de valores de alfa. Los motores principales, innovación y estructura de precios, permanecen invariables, al igual que la demografía y el aumento de estándares en la sanidad de mercados emergentes. La selección de valores cobrará aún mayor importancia y será necesario mantenerse alerta para detectar el próximo hito innovador. Uno de los riesgos cruciales que depara 2015 viene dado por el elevado posicionamiento en la salud en general y, en el caso de los inversores estadounidenses, en acciones biotecnológicas, lo que puede propiciar una toma de beneficios a corto plazo y volatilidad. No obstante, esto no debe menoscabar el atractivo que ofrece el sector en un marco temporal más amplio.

 

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