Oyster Funds: Un vistazo a los mercados

Oyster Funds: Un vistazo a los mercados

El equipo de análisis de Oyster Funds, liderado por Fabrizio Quiriguetti, CIO y gestor del fondo Oyster Absolute Return, repasan la situación actual de la economía y nos cuentan qué podemos esperar para el año que viene.

  • La divergencia surgida en 2014 entre una economía americana en clara progresión y el resto del mundo estancado o en deceleración se ha acentuado aún más durante las últimas semanas, pues ni se ha detectado ninguna verdadera decepción en las estadísticas macroeconómicas de Estados Unidos, ni se han percibido verdaderos motivos de satisfacción en las estadísticas económicas europeas, japonesas o procedentes del mundo emergente. En este final del año 2014, la economía americana es, hoy más que nunca, el único motor activo del crecimiento mundial.
  • Aunque este desequilibrio sorprenda, no perjudica a los mercados financieros, pues les asegura una configuración especialmente favorable: un crecimiento global positivo y una mejora progresiva gracias a Estados Unidos, pero con unas condiciones monetarias globalmente muy acomodaticias, y que probablemente se flexibilicen aún más en un futuro próximo con las nuevas medidas anunciadas a final de octubre por el Banco de Japón y las que tomará (ineludiblemente…) el BCE. Como la perspectiva de normalización (también ineludible) de la política monetaria americana ya asusta menos a los inversores, la caída de precios de la energía y la subida del dólar permiten a la Fed adoptar un enfoque prudente y gradual mientras no aflore ninguna presión inflacionista.
  • Por consiguiente, tras la turbulencia de octubre, se ha reinstaurado cierta calma en los mercados. Las acciones americanas siguen cosechando rendimientos superiores sin especial presión sobre los tipos americanos; los tipos se han relajado en Europa y el dólar USA continúa su revalorización respecto al yen y el euro. Este contexto debería persistir hasta principios de 2015, cuando los primeros indicadores permitan valorar si el resto del mundo consigue (al fin) dejarse arrastrar por la estela de la economía americana y la flexibilización de las condiciones monetarias en Europa y Japón.

SYZ & co

 

Estados Unidos

Las estadísticas publicadas estas últimas semanas han confirmado el vigor de la economía americana resurgido la primavera pasada. Todos los pilotos del crecimiento lucen en verde, justificando, si es que era necesario, la decisión del banco central de poner fin al programa de compra de activos (Quantitative Easing) a final de octubre. Esta dinámica de crecimiento interno sostenido debería perdurar en 2015 y, lógicamente, empujar a la Reserva Federal a iniciar el proceso de subida de sus tipos de referencia. Sin embargo, mientras las tensiones inflacionistas sigan siendo moderadas, la Fed no necesita precipitarse y puede seguir actuando con prudencia para no arriesgarse a atajar la aceleración del crecimiento que se perfila.
 
Ahora que tenemos más perspectiva, nos damos cuenta de que en realidad la mejoría americana empezó en verano de 2013. El momento de debilidad del primer trimestre de 2014 se debió en gran medida a un invierno especialmente duro, y el crecimiento ha rebotado rápidamente con un alza del +4,6% anual del PIB en el segundo trimestre y del +3,5% en el tercer trimestre, según la estimación preliminar publicada a final de octubre. Y aunque esta vez el comercio exterior ha contribuido positivamente al crecimiento, el motor de la expansión sigue siendo sobre todo la solidez de la demanda interna: el alza del empleo y la caída de los precios de la energía (-20% desde final de junio en los precios de la gasolina, a su nivel más bajo desde el final de 2010) son propicios al consumo de los hogares. La escalada de los índices de confianza de los consumidores a niveles que no se veían de 2007 también lo ilustra.
 
Índice SYZ de actividad doméstica y variación anual del PIB
 
El crecimiento anual del PIB se acelerará hacia el 3% en 2015gracias al fortalecimiento de la actividad doméstica. La mejora también es sensible para las empresas: en octubre, el índice de actividad ISM industrial ha regresado al nivel de agosto, el más alto desde principios de 2011, y los indicadores regionales recientes sugieren que podría subir de nuevo en noviembre, alcanzando su máxima en 10 años. En el sector servicios, el crecimiento parece haberse decelerado un poco durante los últimos meses, pero aun así continúa situándose a un nivel muy alto, como también el índice de actividad de las PYMEs. En resumen, el crecimiento de la demanda, una visibilidad relativa de las perspectivas y las condiciones financieras atractivas sostienen la inversión empresarial. Paralelamente, la inversión en vivienda sigue impulsada por el movimiento de recuperación después del estallido de la burbuja, pues la evolución demográfica lo exige, y los bajos tipos de interés lo sostienen. De modo que todos los motores de la demanda doméstica privada están en marcha y brindan una sólida base a las perspectivas de aceleración del crecimiento en 2015. 
 
Para el año que viene, la incertidumbre se centra por tanto en la política monetaria de la Fed. Tras la finalización de la flexibilización cuantitativa, la próxima etapa de la normalización es el comienzo de la subida del tipo a corto plazo. El abandono de la política de tipos
(cuasi) cero vigente desde finales de 2008 ya parece ineludible a la luz del retroceso de la tasa de paro. Pero la Fed puede sentir tentada de retrasar al máximo su primera subida de tipos, al menos mientras no preocupe la inflación.
 
Índice de precios al consumo. Inflación Estados Unidos
 
De momento, la aceleración del crecimiento no genera presiones inflacionistas: todas las mediciones de la inflación son acordes o inferiores con el objetivo del 2% de la Fed, y los salarios avanzan a un ritmo apenas superior a la inflación. Sin embargo, actualmente todas las mediciones de la inflación son acordes o inferiores con el objetivo del 2% de la Fed, y la evolución reciente de los precios de la energía y del dólar debería frenar los índices de precios durante los próximos meses. Por lo tanto, de momento la Fed no tiene prisa por subir su tipo de referencia, y podrá justificar el mantenimiento de su política actual por la debilidad de las presiones inflacionistas. Y las cosas seguirán así en tanto no se perfile una tendencia alcista en los salarios, inducida por la reducción de la mano de obra disponible…
 

Europa

Tras la sensible deceleración estival, en este comienzo del cuarto trimestre la zona euro parece estabilizarse en un nivel de crecimiento flojo pero positivo. La primera estimación del PIB del tercer trimestre indica un crecimiento del +0,2%, tras el +0,1% en el segundo trimestre y el +0,3% del primero. Alemania, cuyos indicadores habían bajado claramente este verano, ha conseguido reanudar un crecimiento positivo (+0,1% después del -0,1% del segundo trimestre), al igual que Francia (+0,3% después del -0,1% también ella). Italia, en cambio, no consigue salir a flote: su PIB se ha vuelto a contraer en el tercer trimestre (-0,1%, tras un -0,2%). 
 
Los factores alentadores proceden de las economías de la periferia de la zona euro, que se vieron obligadas a realizar importantes reformas estructurales y que hoy registran un rebote de la actividad asociado al final de los regímenes de austeridad: España, Irlanda e incluso Grecia consiguen ritmos de crecimiento anual superiores a la media de la unión monetaria. 
Índice PMI
 
El crecimiento sigue siendo positivo para la zona euro, aunque es muy flojo tras su deceleración en primavera. En cuanto a los índices de confianza recientes, han subrayado el fin de la tendencia al deterioro surgida en primavera. La suma de la bajada del euro, de la caída de los precios de la energía y de las medidas de flexibilización de la política monetaria del BCE es un balón de oxígeno para la economía europea, que por otro lado goza del apoyo de la demanda externa. Pero aunque sea suficiente para evitar otra recaída tras dos recesiones en cinco años, sin embargo no alcanza para reactivar una dinámica de crecimiento positiva. 
 
Cada vez resulta más claro que, ante el riesgo de “japonización” (crecimiento real flojo y deflación) que corre, la zona euro necesita un programa económico comparable al anunciado por el Sr. Abe al final de 2012, cuando fue elegido Primer Ministro: una combinación de reactivación a través de las políticas monetarias y presupuestarias, y de reformas estructurales para incrementar el potencial de crecimiento a largo plazo. 
 
Algunas economías ya han logrado ciertos avances en este último terreno, obligadas por su necesidad de ayuda internacional en lo más crudo de la crisis europea. Pero los esfuerzos han tendido a relajarse y otras (grandes) economías ni siquiera se han puesto realmente a ello todavía…
 
Inflación Zona Euro
 
La inflación coquetea con el 0% y no se puede descartar el riesgo de deflación. No obstante, el ciclo del crédito parece cambiar de signo, favorecido por las medidas del BCE. La pata de la reactivación presupuestaria está inevitablemente limitada por la falta de margen de maniobra en la mayor parte de los países europeos y por la “prudencia” de los que sí que los tienen (con Alemania a la cabeza). Por ello, la iniciativa del nuevo presidente de la Comisión Europea de lanzar un plan europeo de gastos en infraestructuras por valor de 300.000 millones de euros en tres años va por buen camino, aunque la prudencia invita a esperar a que se concrete…
 
La pata de un programa de “Abeconomía a la europea” más “fácil” de poner en práctica sería por tanto que el BCE siga flexibilizando la política monetaria. Las medidas tomadas desde hace un año (bajadas de tipos TLTRO, programas de compras de ABS y de “covered”, y también revisión de la calidad de los activos y pruebas de resistencia) han contribuido a relajar las condiciones monetarias y a invertir tímidamente el ciclo del crédito. La incorporación de un programa de compra de obligaciones privadas y, por último, soberanas, a la panoplia del BCE, y la continuación de la bajada del euro y de los tipos que debería inducir contribuirán a mantener el crecimiento europeo (y la inflación) en territorio positivo. Pero el ejemplo japonés también nos enseña que la política monetaria por sí sola es insuficiente para extirpar a una economía de las arenas movedizas de la deflación… Así que durante los próximos meses, todos los ojos seguirán clavados en el BCE, aunque las instancias políticas europeas y los jefes de Estado también están llamados a desempeñar un papel crucial para crear condiciones que permitan una buena sorpresa en materia de crecimiento en 2015. Condiciones que hoy por hoy siguen sin reunirse claramente…
 
En el Reino Unido, la economía presenta dinámicas comparables a grandes rasgos con la de Estados Unidos: el crecimiento es sostenido, como demuestra la subida del PIB del +0,7% en el tercer trimestre (+3,0% en un año); y de momento no hay riesgo de inflación: el índice de precios al consumo había subido un +1,3% interanual en octubre, claramente por debajo del objetivo del 2% del Banco de Inglaterra. Los matices de la comparación entre las dos economías anglosajonas residen sin duda en la mayor sensibilidad de la economía británica a la debilidad del crecimiento en Europa continental (la zona euro es el primer socio comercial del Reino Unido con gran diferencia), y en el mayor papel desempeñado por el sector inmobiliario en la aceleración que se viene observando en el Reino Unido desde hace dos años. Dos características que sin duda incitan al Banco de Inglaterra, con mayor motivo aún que a la Fed, a contemplar con gran prudencia la perspectiva de una subida de tipos… 
 

Japón

El anuncio de un nuevo retroceso del PIB en el tercer trimestre (-0,4%, después de una bajada de -1,9% en el segundo) y por lo tanto el regreso a la recesión ha provocado una fuerte reacción del Banco de Japón y del Gobierno. El 31 de diciembre, el Banco ha anunciado un incremento de su programa de compra de activos, parte del cual se dedicará a acciones japonesas y extranjeras. Ese mismo día, el fondo de pensiones del gobierno ha anunciado su voluntad de ampliar la cuota de la renta variable en la distribución de su cartera, en detrimento de la renta fija. Estas dos decisiones (inyección adicional de liquidez y compras “estructurales” de renta variable) han disparado un fuerte movimiento alcista en los mercados de renta variable y un nuevo debilitamiento del yen. Poco después, el Primer Ministro ha manifestado su deseo de retrasar la fecha de la próxima subida del IVA, inicialmente prevista para octubre de 2015, a abril de 2017. Y ha convocado elecciones anticipadas para diciembre de 2014 con objeto de validar su mandato… 
 
En resumen, que dos años después del lanzamiento del programa Abeconomía, parece que la economía japonesa necesita recibir más apoyo de la política económica para conseguir salir del hoyo deflacionista en el que lleva quince años atrapada.
 

Economías emergentes

Las perspectivas de las economías emergentes parecen cada vez menos brillantes, pues en varios países el crecimiento revela ser estructuralmente menos fuerte. Recientemente, el FMI ha dado a conocer sus proyecciones de crecimiento para los próximos años, y lógicamente también ha revisado a la baja las cifras previstas para los países emergentes (2014: de +4,9% a +4,4% y 2015: de +5,3% a +5,0%).
 
En un contexto de subida de los tipos de referencia de la Fed en 2015, las economías emergentes con fuertes desequilibrios o que aún no han emprendido las reformas estructurales necesarias para la evolución de su modelo económico serán especialmente vulnerables. Recordemos en efecto que el año pasado, cuando Ben Bernanke mencionó en mayo el comienzo del “tapering”todos los mercados emergentes (en sus vertientes de cambio de divisas, renta fija y renta variable) se vieron sometidos a presión. Tras beneficiarse ampliamente de la abundancia de liquidez proporcionada por los grandes bancos centrales de los países desarrollados, los mercados emergentes han sufrido el impacto de la inminente deceleración de la flexibilización monetaria por parte de la Fed.
 
Por lo tanto, ante la previsión de que a mediados del año próximo, los Estados Unidos regresen a una política monetaria más convencional, las economías emergentes tendrán que afrontar un entorno más hostil. Esta normalización posiblemente se acompañe de una subida del dólar y un aumento de la volatilidad de las divisas emergentes. Además, la bajada de los precios de la energía amplificará el riesgo de algunos de esos (Venezuela y Rusia). Por el contrario, esa tendencia beneficiará a las economías asiáticas dependientes de las importaciones de petróleo, como India o Indonesia.
 
Otros acontecimientos han alimentado la volatilidad en los mercados emergentes: las elecciones brasileñas, con la apretada victoria de Dilma Rouseff, las tensiones crecientes entre Rusia y Ucrania, las manifestaciones en Hong Kong y luego en México, así como los últimos indicadores económicos chinos, que señalan una nueva moderación de la actividad. En Indonesia se ha cumplido la promesa electoral de reducción de las subvenciones, positiva para las cuentas públicas pero no para el consumidor, pues ha inducido una subida del 30% de los precios de la gasolina y el gasóleo.
 
Aunque la situación se haya deteriorado varios trimestres seguidos, tampoco hay que preocuparse excesivamente. Desde la crisis de los países asiáticos de los años 1990, muchos aspectos han cambiado precisamente para evitar conmociones de tamaña envergadura. Por una parte, la mayoría de las divisas emergentes ya no se mantienen a un tipo fijo frente al dólar (cuidado con China), y por otra parte, globalmente la deuda exterior de esas economías continúa estando bajo control. 
 
En conclusión, habrá que seguir siendo vigilante y selectivo, y evitar los países con desequilibrios demasiado pronunciados (deuda privada elevada, fuerte déficit de la balanza en cuenta corriente, y escasez de reservas de divisas), así como los que están excesivamente expuestos a las materias primas o a los avatares chinos, y por supuesto los países donde impera la inestabilidad política. Las economías que aún no han reaccionado con medidas políticas fuertes por la vía de las reformas estructurales o el endurecimiento monetario y fiscal, así como sus activos, seguirán presentando riesgo durante los próximos meses.
 

 

  1. #1
    03/12/14 09:40

    Buenas,gran resumen.Un saludo

Cookies en rankia.com

Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Configuración de cookies”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra política de cookies.

Aceptar