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Lo más importante a la hora de elegirlos es que se adapten al perfil de riesgo y disponibilidad del inversor.

Los fondos de inversión reúnen el dinero de un grupo de personas que delegan la gestión de sus ahorros a una entidad gestora que se ocupa de invertirlos y que les cobra una serie de comisiones por esa labor.

Existe en el mercado una variada gama de fondos de inversión, por lo que los clientes disponen de muchas opciones a la hora de decantarse por aquel que se adecue mejor a sus necesidades. Las expectativas económicas para los años venideros en este ámbito, según los expertos, son positivas. La rentabilidad depende de la composición del propio fondo escogido, del comportamiento de los mercados financieros, de la capacidad de riesgo del titular a la hora de escoger o tomar decisiones, del plazo de la inversión, etc. Lo más importante es contemplar todas las opciones de inversión, escoger con cuidado y asegurarse, en el caso de optar por los fondos, de que la entidad intermediaria sea profesional, transparente y esté autorizada.

¿Cómo funcionan?

Cuando se compra un fondo de inversión se está adquiriendo realmente una pequeña parte (participación) de su cartera (valores o efectos comerciales de curso legal), una cartera en miniatura idéntica a la del fondo en su totalidad. El precio de cada participación en una determinada fecha se conoce como valor liquidativo. Pongamos un ejemplo arbitrario: si se invierten 1.000 euros en un fondo que tiene un valor liquidativo de 136,25 euros, se recibirán 7,33 participaciones. La rentabilidad que ofrece un fondo se calcula según la variación de su valor liquidativo. La entidad gestora añadirá este dinero al fondo y lo invertirá en acciones, renta fija, activos monetarios etc. o en una mezcla de todos ellos. El total del dinero que tiene el fondo constituye su patrimonio. Los títulos (acciones, obligaciones...) que pertenecen al fondo se conocen como “activos” y su conjunto constituye la cartera del mismo.

Un fondo de inversión representa una oportunidad de ahorro excelente para Puy Carazo, responsable de Producto de Self Trade Bank: “Es un instrumento de inversión colectiva que se ajusta a cualquier tipo de cliente y situación. El perfil del inversor puede ser muy arriesgado o poco y la inversión puede hacerse tanto a largo como a corto plazo”. Según Arcadi Orrit, director de la compañía de asesoramiento financiero independiente InverConsulting, los fondos permiten acceder al inversor a una gran variedad de mercados con importes muy pequeños y diversificar el riesgo, construyendo una cartera con varios fondos. Además tienen ventajas fiscales, ya que los traspasos entre fondos no tributan, a diferencia de las acciones –explica-.

Los fondos “son carteras de activos financieros constituidas mediante aportaciones de múltiples ahorradores”, resume Alejandro Conde, profesor del departamento de Economía Aplicada e Historia Económica de la UNED. A su juicio, deberían ser un cauce muy eficiente para canalizar el acceso del inversor particular a los mercados de renta variable, pero la realidad es “muy distinta”. Conde asegura que son los bancos y las cajas de ahorros, entre otras “sociedades poderosas”, quienes se han apropiado del control de estos mecanismos en su beneficio, de forma que ganan siempre “superbeneficios” en perjuicio de los pequeños ahorradores.

Igualmente escéptico respecto a las ventajas de los fondos de inversión se muestra el profesor Ignacio López, del Departamento de Economía y Administración de Empresas de la Universidad Antonio de Nebrija. Al adquirir un fondo, el inversor delega la gestión de sus ahorros en profesionales cualificados para ello. Pero López considera la gestión profesional “entre comillas”, porque cree que las decisiones de inversión en ocasiones están motivadas por la cuantía de las comisiones del fondo elegido por los asesores intermediarios, aunque reconoce que compañías dedicadas al análisis y selección de fondos como las anteriormente señaladas alcanzan mayor grado de independencia que los bancos y cajas.

López aconseja los fondos sólo a aquellas personas que “no tengan ni idea del mercado financiero y cuya inversión vaya a hacerse para un plazo de un año en adelante”. Según su opinión, si se adquieren unos conocimientos mínimos de cómo funciona la bolsa y se tiene tiempo para gestionar la cartera es mejor invertir directamente en acciones, porque los costes serán menores y la rentabilidad que se puede conseguir es sensiblemente mayor. Para el profesor de esta universidad madrileña, lo más importante de un fondo es elegirlo bien, es decir que se adecue al “umbral de sueño” del inversor (que cumpla sus expectativas y no le “impida dormir” por su riesgo). ¿Cuándo cancelarlo? Cuanto antes si produce pérdidas. Y si se dispone de un capital de más de 12.000 euros es mejor ir pensando en otras inversiones.

¿Inversión individual o colectiva?

Una inversión puede realizarse tanto individualmente como a través de un instrumento de inversión colectiva. Veamos con la ayuda del profesor Conde los pros y contras de cada una de ellas:

La inversión individual, tanto si se realiza con asesoramiento de un profesional como si no, tiene la ventaja de que el propio inversor elige en cada momento el nivel de riesgo que está dispuesto a asumir en cada una de sus inversiones.

En la inversión colectiva el inversor se ve condicionado por la política que adopta la entidad que gestiona el producto, que siempre mira su propio interés y beneficio.

Sin embargo, la inversión individual plantea ciertos inconvenientes sobre la inversión colectiva que este experto no quiere obviar:

- La inversión individual se ve limitada cada vez más por una complejidad cada vez mayor de los mercados, así como por la internacionalización de los mismos.
- Existen dificultades para invertir de forma individual en determinados mercados, por razones de mínimos de inversión muy altos o por la coyuntura política y económica de ciertos países.
- Las comisiones son más elevadas en determinados productos para los inversores individuales que para los grandes inversores, que acceden en mejores condiciones.

La intermediación

Se dice que hay más de 20.000 fondos sólo en Europa. Esto dificulta su elección al ciudadano, que se ve obligado a acceder a ellos a través de agentes o compañías que operan en nombre de terceros y a cambio de una comisión. Para Carazo “la figura del asesor es muy importante, no sólo por el conocimiento de la variedad de fondos existente, sino por su profesionalidad a la hora de recomendar al inversor lo que mejor puede encajarle”.

Los economistas consultados aconsejan que sea el propio inversor quien tome sus propias decisiones y que evite “dar carta blanca” a la empresa en la gestión de su cartera. También hay servicios “intermedios”: una empresa gestora realiza un seguimiento de la inversión a cambio de un porcentaje sobre beneficios. Se informa al cliente y se le aconseja tomar decisiones pero nunca se ejecutan sin previo consentimiento del cliente.

Pero los profesionales que se dedican a esta intermediación han de estar autorizados por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Orrit señala que en la web de la CNMV pueden encontrase todas las entidades registradas y sus agentes autorizados. Los asesores de su empresa son agentes de la agencia de valores Tressis (registrada con el número 183).

El primer consejo válido para todo inversor en fondos es dirigirse a varios bancos, cajas y sociedades intermediarias con el fin de poder comparar la oferta. Para poder tomar una sopesada decisión, lo mejor es leer cuidadosamente la letra pequeña y, a ser posible, no delante del comercial, ya que se trata de inversiones a medio y largo plazo, en general no aconsejables para periodos inferiores a un año, que no pueden “moverse todos los días”. Es necesario conocer cuáles serán las tarifas y las comisiones que se van a aplicar.

Conviene recordar, tal y como remarcan los expertos, que rentabilidades pasadas no garantizan ganancias futuras y que las entidades presentan los resultados del periodo que más les interesa. De entrada, hay que desconfiar de las promesas de rentabilidad que se hallen muy por encima del mercado y si la cuantía de su capital se lo permite es preferible diversificar el riesgo de la inversión. La segunda precaución es asegurarse de que la entidad está debidamente autorizada por la CNMV o por el Banco de España para prestar los servicios que le ofrece y que no sea un “chiringuito financiero”. En nuestro país existen en este momento tres tipos de empresas de servicios de inversión (ESI):

Las sociedades de valores (SV), que están autorizadas para ofrecer todo tipo de servicios de inversión, tanto por cuenta de clientes como por cuenta propia.

Las agencias de valores (AV), que no pueden operar por cuenta propia. Únicamente pueden tramitar órdenes de compra o venta de valores por cuenta de sus clientes. No pueden conceder créditos o préstamos a los inversores, por ejemplo.

Las sociedades gestoras de carteras (SGC). Estas entidades sólo están autorizadas a gestionar carteras de inversión según los mandatos expresos que les den los inversores y a ofrecer asesoramiento tanto a empresas como a inversores. La gestión de carteras, es decir, la elección de los valores adecuados al perfil de riesgo del inversor, puede ser realizada también por las SV y las AV.

Posteriormente, el inversor tiene que cerciorarse de que ha firmado los contratos para la apertura de su cuenta y debe quedarse una copia. La entidad tiene que enviarle extractos periódicos de su patrimonio. Toda compañía está obligada a suministrar la información clara y detallada sobre las operaciones que el inversor le requiera. Si no lo hace, el cliente tendrá que reclamarla. La CNMV dispone de un servicio de atención al pequeño inversor para resolver conflictos.

Tipos de fondo

El plazo para ser rentable depende del tipo de fondo, reflexiona el director de InverConsulting. Según él, los monetarios empiezan a ganar dinero, “aunque poco”, prácticamente desde el primer día, mientras los de renta variable dependen del mercado, pero “en general suelen presentar buenas rentabilidades a partir de 3 años”.

“La renta fija está muy cara y en fondos garantizados no hay grandes cosas”, explica Puy Carazo. No obstante, si un inversor es “conservador”, es decir, que no quiere correr riesgos importantes, el consejo general es que se decante por un fondo que no experimente grandes oscilaciones en su valor liquidativo. Estos son los tipos de fondos más importantes:

- FIM (Fondos de Inversión Mobiliaria): Están obligados por ley a tener al menos el 80% de su patrimonio invertido en valores de renta fija o de renta variable admitidos a negociación en una bolsa de valores. En las subcategorías de renta fija o variable también los hay mixtos.

- FIAMM (Fondos de Inversión en Activos del Mercado Monetario): También se conocen como fondos monetarios o fondos de dinero. Deben invertir al menos un 90% de su cartera en renta fija a corto plazo (vencimiento no superior a 18 meses).

- FIMF (Fondos de Inversión Mobiliaria de Fondos o fondos de fondos): Se conocen también como fondos de fondos, ya que invierten al menos un 50% de su activo en participaciones de otros fondos de inversión.

- FIMP (Fondos de Inversión Mobiliaria Principales): Tienen como partícipes a otros fondos de inversión.

- FIMS (Fondos de Inversión Mobiliaria Subordinados): Invierte al menos un 80% de su cartera en participaciones de Fondos de Inversión Mobiliaria Principales y consta así en su folleto informativo.

- FIME (Fondos de Inversión Mobiliaria Especializados en valores no negociados): Invierten entre un 50% y 80% de su activo en valores no negociados en mercados secundarios.

- FII (Fondos de Inversión Inmobiliarios): Invierten su patrimonio en inmuebles (viviendas, oficinas, garajes...) y obtienen su rentabilidad tanto de la reventa como del cobro de alquileres.

- Fondtesoros: Son una categoría especial que invierte su patrimonio exclusivamente en deuda del Estado (letras del Tesoro, bonos y obligaciones del Estado). Pueden considerarse FIM (cuando invierten al menos un 50% de su cartera en deuda del Estado con plazo superior a un año) o bien FIAMM (si invierten todo su patrimonio en valores del Tesoro a corto plazo). Para invertir en Fondtesoros, Alejandro Conde aconseja dirigirse directamente al Banco de España para ahorrarse comisiones de gestión, etc. De igual modo, si se opta por invertir en acciones de un banco determinado, cree que es mejor hacerlo desde la propia entidad y negociar las reinversiones.

- Fondos garantizados: Son FIM pero merecen un apartado especial por su difusión en los últimos años. Especifican claramente en el folleto su objetivo de rentabilidad garantizado donde, además, debe explicarse claramente el funcionamiento de la garantía. La garantía puede consistir en alcanzar una rentabilidad fija determinada (Garantizados de Renta Fija) o participar en la rentabilidad de un índice de bolsa en un período determinado (Garantizados de Renta Variable).

Si atendemos al destino de los beneficios de los fondos se puede distinguir entre fondos de reparto, que reparten periódicamente los dividendos, y los de capitalización, que reinvierten sus beneficios sistemáticamente. La mayoría, debido a su mayor eficiencia fiscal, son de este último tipo.

Ver  comparativa  de fondos de inversion valorados por los usuarios de Rankia

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