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Domingo 24 de noviembre de 2013, 8.16 a.m.
 
La situación actual es la siguiente: faltan cinco semanas para acabar el año, el S&P 500 ha hecho máximos históricos alcanzando 1.804 puntos, el conjunto de bolsas occidentales suben en el año entre un 20% y un 25%, Japón sube un 48%, Emergentes cae un 4,3% y, en general, el ambiente es de euforia. Llevo el fin de semana durmiendo más bien mal ya que no participo de esta fiesta desde hace meses y empiezo a ver como capitulan uno detrás de otro grandes gestores que no comparten esta exuberancia de los mercados amparada por la FED. Empiezan las dudas psicológicas sobre si la esperada “corrección” sucederá o no. Llevo toda la noche pensando si escribir o no sobre este manido tema y reflexionando sobre qué debo hacer. La verdad es que he decidido que mi mejor medicina es repasar de nuevo la locura a la que nos tiene sometidos la FED y reafirmar mi postura de estar muy prudentes.
 
Pangea sigue creciendo en patrimonio todos los meses. El 72% de la cartera está invertido en acciones, pero el conjunto de esta inversión está cubierto con venta de futuros (corto de S&P 500 y DAX), con lo que la exposición neta es del 0%. Sobre qué voy hacer en estas cinco semanas, la respuesta es muy sencilla: quedarme como estoy, esperando que el fondo acabe el año con una rentabilidad que oscile entre el 5% y el 7%, dependiendo del comportamiento de la cobertura (creo que no se moverá en exceso). Teniendo en cuenta que desde la constitución del fondo la cartera ha estado cubierta en su totalidad, creo que el resultado del año es muy satisfactorio gracias a la generación de valor de la cartera de acciones sobre la cobertura. Empezar un fondo no es fácil y durante los dos primeros años de gestación es importante dar retornos positivos. Mi mandato es ganar dinero de forma racional en un ciclo de mercado de cinco años y estar invertido cuando exista “margen de seguridad para dar rentabilidad positiva”, no intentando capturar toda la subida pero evitando parte de las bajadas.
 
 
Para aquellos que no quieran llegar hasta el final de este “Insight”, les resumo mis perspectivas para 2014. Será un año muy movido en el que el mercado tendrá más volatilidad que en 2013 y habrá, al menos, dos ocasiones en las que se sucedan caídas de dos dígitos que supondrán un buen momento de compra para capturar algo de rentabilidad a precios más razonables que los actuales. Hasta que esto ocurra, el fondo seguirá estando invertido en sus compañías, cuyos precios objetivos a dos años superan el 20% de rentabilidad esperada y, por otro lado, esperando a que el S&P 500 caiga en algún momento entre un 10% y un 15%, al igual que el DAX, para aumentar mi exposición neta hasta niveles del 35%. Vienen curvas y van a ser serias ya que el único argumento que queda para que Estados Unidos continúe con su subida son las frases que siempre han precedido a caídas bruscas de mercado:
“…estamos ante un nuevo modelo de economía que es sostenible”, “…existe mucha liquidez en el mercado”, “…las bancas privadas no tienen invertidos a sus clientes”, “...pero si no invierto qué hago con el dinero”, “…Sr. Espelosín debe aumentar un poco su exposición a renta variable...”, “aunque sea sólo por los dividendos compensa estar en bolsa…”, “quizás no entendemos bien la nueva política monetaria de la FED…”, “los beneficios seguirán creciendo a una tasa ad infinitum del 7% y hay que pagar más PER que la media histórica en este nuevo ciclo de liquidez”. 
En fin, que estar en contra de la FED no es tarea fácil pero hasta que no llegue el S&P 500 a 1.550 no habrá margen de seguridad para ganar dinero de forma racional.
 
Llegados a este punto, no quiero aburrirles y hacerles pensar que soy un “bajista recalcitrante”, no. Soy un gestor flexible y racional que puede decidir si invierte o no a unos precios bajos –algo que no se está dando– a sabiendas de que ser bajista es más duro que ser alcista. “No luchar contra la FED”, “no te pongas delante del mercado”, “la tendencia es tu amiga”, “hace frío en el otro lado de la acera”, “deja correr los beneficios”, son las clásicas frases que he escuchado durante toda mi vida cuando he tomado una posición corta contra un índice. Y sí, soy consciente de que ser bajista no está bien visto y que es duro, tal y como se ve en el cuadro 1, ya que son pocos los meses en que las posiciones cortas dan alguna alegría. Con todo, creo que la mezcla de todo mi sentido común me brinda una oportunidad fantástica para ponerme corto del S&P 500 y generar un beneficio de entre el 10% y el 15% evitando un disgusto a los inversores.
 
S&P 500
 
En el último Pangea Insights -“365 días en Abante”- les argumentaba mi decisión de tomar posiciones cortas en España y la oportunidad que ofrecía el mercado al haberse extralimitado (subida en vertical) en el corto plazo. El resultado ha sido que después de tocar el 10.063 el 21 de octubre, ha marcado un mínimo de 9.467 el 21 de noviembre con una caída del 6%, momento que hemos aprovechado para cerrar esa cobertura y abrirla con respecto al índice americano.
 
Las razones en las que baso mi posición corta en el S&P 500 son las siguientes:
  • Expansión de beneficios limitada en 2014 (entre un 0% y un 5%).
  • Nula expansión del PER ante la retirada de estímulos monetarios.
  • La retirada progresiva de los estímulos monetarios de la FED provocaría una subida del bono por encima del 3% hasta el 3,5% con efecto negativo en el mercado.
  • Agotamiento de las condiciones que han provocado en los últimos años una expansión de beneficios por encima de la media.
  • Subidas de tipos generalizadas en emergentes que provocan turbulencias peores de las esperadas ante las caídas de balanzas por cuenta corriente de varios países importantes.
  • Desde el 3 de octubre de 2011, el S&P 500 ha subido más de un 60% y lleva la friolera de 520 días sin haber experimentado una corrección de más del 10%, lo que ha ocurrido sólo dos veces más en los últimos 85 años, ahí queda eso.
  • La sobrecompra técnica en gráfico semanal es extraordinaria con un RSI de 74, sólo vista cuatro veces en los últimos 15 años.
  • El precio del S&P 500 en semanal está dos desviaciones típicas fuera de la media y esto suele ser un indicador de venta bastante fiable en gráficos semanales.
  • El porcentaje de días que la media de 5 sesiones no ha cruzado con la de 200 sesiones en un gráfico de 30 minutos diarios es elevadísimo, lo que es una señal de corto plazo muy relevante.

Por mucho que le dé vueltas, puede que esté equivocado. Soy consciente de que el mercado puede comportarse irracionalmente durante mucho más tiempo de lo normal, y llegar a desesperar. Estoy preparado, en el corto plazo, para un escenario en el que el mercado suba hasta el 1.850 sin dar respiro y que la volatilidad se sitúe por debajo de 10, haciendo sangre de verdad en todos los bajistas. Sólo en los extremos se producen las capitulaciones necesarias para que se cumplan los cambios… Yo no pienso capitular ya que mi peor escenario es que la cobertura no sea la adecuada pero manteniendo la rentabilidad que me den las compañías compradas podría compensar un posible error en mi escenario de corrección del S&P 500 en más de un 10%. Mi mandato no es estar siempre largo y la flexibilidad me permite intentar evitar las caídas de mercado cuando los modelos macroeconómicos nos dictan “señales de alerta o vigilancia”. Sé que este mandato puede sonar a ser una especie de prestidigitador que quiere acertar el “mercado”, pero no es así, sólo intento proteger a los inversores de los peligros que atisbo, al igual que les invito a comprar cuando hay buenos precios.

Durante la semana pasada hemos visto capitular a grandes “bajistas del mercado” y puede que sea la señal de inicio de la esperada corrección. Yo, en principio, me voy “hablando solo” con mi maleta a cuestas ya que no creo en la perfección de la FED ni quiero compartir la “voracidad salvaje” de los movimientos especulativos que al final siempre dejan los cadáveres en el lado de los inversores particulares. Sé que en la acera a la que me dirijo no hay mucha gente por el momento, pero creo que se llenará allá por marzo de 2014, quizá antes. Entonces, alguno encontraré que me diga: “ya te lo decía yo...”, un clásico de los que se apuntan todos los tantos.
 
Creo que nos enfrentamos a un 2014 crítico en las carteras de los inversores. En caso de no serlo, habrá una nueva palabra que tendré que añadir a mi día a día: “burbuja de acciones americanas”. Después de la filosofía toca la práctica e intentaré razonar todos y cada uno de los puntos con los que he formado mi posición de inversión corta en el S&P 500 a un precio medio de 1.770 puntos, hoy a 1.804.
 
En gran medida, la FED ha alimentado la fuerte subida del S&P 500. No es difícil concluir del siguiente gráfico que si Yellen no hace nada hasta marzo, el balance de la FED, que crece a un ritmo de 85.000 millones de dólares mensuales, llegará a los 417.000 millones de dólares. En este escenario y aplicando la fórmula “FED Alchemists”, el S&P 500 podría llegar al 1.880 aproximadamente, lo que supone un PER de 15,6 veces según los beneficios estimados para 2014 por el consenso, precio que a un alcista no le resultaría caro. Pero como siempre, hay truco: el beneficio por acción (BPA) del S&P para 2013, conocidos ya los resultados de los tres primeros trimestres, va acabar en los 106 dólares por acción frente a los 112 en los que empezaron las estimaciones. Para 2014 el consenso espera 120,8 dólares por acción (se esperaba 123 en mayo), un 14% más que en 2013. Esto parece difícil ya que en el mejor de los casos podrían ser 111 dólares de BPA, lo que supone un PER de 17 veces. Pero esta cifra, por encima de la media histórica, no parece lógica en un entorno de bajo crecimiento de la economía y de ingente deuda.
 
Balance de la Fed contra el S&P500
 
Prepárense para que les bombardeen con estimaciones del S&P 500 por encima de los 2.000 puntos, nos hartaremos de escucharlas durante las próximas semanas. Mirando el gráfico, esta situación sólo se justificaría si la FED no retirara los estímulos, signo de que el empleo no mejora, dificultando la expansión de PER y de los beneficios empresariales. Pero sobre todo, significará adentrarse en PER cercanos a 20 veces lo que no tiene mucho sentido en una economía subvencionada por una imprenta de dólares incapaz de afrontar el escandaloso nivel de deuda pública que tiene. Les recuerdo que la deuda de Estados Unidos se sitúa en 17,1 trillones de dólares frente a los 910.000 millones que había a finales de 2007 o los 500.000 millones de dólares a finales de 1995 cuando empezó la globalización salvaje.
 
A pesar de haber expandido el balance en 320.000 millones, la FED no ha conseguido todo lo que quería y ha creado una disfunción muy importante entre el factor capital y el factor trabajo. La velocidad de circulación del dinero está en mínimos históricos a pesar de la mayor expansión monetaria de la historia y el exceso de reservas de los bancos está en máximos históricos; conclusión: el dinero no fluye a la sociedad. El mecanismo de transmisión de los estímulos monetarios está roto y sólo una remuneración negativa de las reservas generaría alguna opción de que el crédito creciera aunque la demanda será baja.
 
 
Por otro lado, quitarle mérito a lo que ha hecho la FED para salvar el sistema financiero sería injusto pero, en la situación actual, seguir con este modelo sólo beneficia en exceso al capital. El factor trabajo no recibe ayuda de manera directa con crecimiento de salarios sino vía el crecimiento de la riqueza neta y tipos bajos con los que poder mantener los pagos de las hipotecas y favorecer una mejora del inmobiliario. En este nuevo modelo de políticas económicas, la hipocresía es también absurda cuando los defensores del modelo dicen que la FED ha conseguido mantener el consumo gracias al efecto riqueza generado por la subida de la bolsa y la mejora del inmobiliario. El 10% de la población más rica posee el 80% de la riqueza financiera, por lo que la subida del S&P 500 hace feliz a muy pocos. Al resto lo que les hace felices es una subida salarial, acontecimiento difícil de ver en Estados Unidos. La disfunción entre K-T-E (Kapital, Trabajo y Estado) se puede ver en estos tres gráficos siguientes:
 
 
Si se pregunta por qué el S&P 500 está en máximos históricos, es por la sencilla razón de que ¡los beneficios empresariales están máximos históricos! En cambio, el factor trabajo está en el mínimo nivel de salarios sobre PIB desde 1960 y el Estado ha acumulado una deuda insostenible. ¿Usted realmente pagaría un PER de más de 17 veces por una economía con estas disfunciones?
 
 
El factor capital ha sido el gran beneficiado de esta crisis en detrimento del factor trabajo y, a más gasolina que meta la FED en el mercado, más se seguirá notando la diferencia. En cualquier caso, se mire como se mire, es difícil que el capital mantenga su posición competitiva en el medio plazo lo que beneficiará al factor trabajo: todos los caminos del QE conducen a un empeoramiento del capital.
 

Supuesto 1: La tasa de paro baja del 7,3% al 6,5% por mejores datos

El efecto inmediato sería una mayor subida de salarios que automáticamente se trasladaría en menores márgenes y limitaría el crecimiento de los beneficios empresariales a pesar de que “por fin” la economía crecería por la vía salarios y la demanda sería más robusta. Como resultado, la Economía Financiera se vería castigada frente a una Economía Real beneficiada.
 
Además, la FED debería retirar los estímulos con los consecuentes efectos en activos de riesgo y la corrección del mercado. El efecto subida de tipos no afectaría negativamente al crecer la economía en base a salarios, fenómeno mucho más sólido.
 
Salario y tasa paro USA
 

Supuesto 2: La tasa de paro no baja y la FED no desacelera

Los mercados podrían seguir subiendo pero la burbuja empezaría a ser palpable. El bono a 10 años podría verse presionado por la falta de confianza del mercado en que la FED pudiera resolver la salida del QE con éxito. Todos querrán salir por la puerta al mismo tiempo y el bono podría saltar al 4%, obligando a la FED a intervenir de nuevo. 
 
Se hablaría enseguida de la “trampa del QE” y las distancias entre capital y trabajo provocarían conflictos sociales ya que el efecto riqueza seguiría sin llegar a la clase media, la expansión de beneficios dejaría de existir por una menor demanda tanto de emergentes como doméstica y la expansión de PER sería complicada de justificar. 
 

Supuesto 3: La FED retira estímulos y salida masiva de dinero de emergentes

En mayo, cuando el “prejubilado” Bernanke habló de retirar estímulos, vimos las caídas que se sucedieron en muchas divisas emergentes y los flujos de dinero salientes. El fantasma que planea desde hace tiempo es que cualquier retirada de dinero por parte de la FED provocará mayores tipos de interés en las economías emergentes, lo que se vería agudizado por las caídas de balanza por cuenta corriente de esos países. Las devaluaciones serían
necesarias para poder crecer por la vía de las exportaciones con el consecuente efecto negativo que tendrían en los mercados a nivel global. Divisas emergentes cayendo y subidas de tipos generalizadas no es un escenario para un S&P 500 por encima de 1.800 puntos.
 
Balanza cuenta corriente emergentes
 
Como pueden observar, la FED no tiene una tarea fácil por delante y la economía americana tiene enormes retos por delante que aún ni se ha planteado, al contrario de los europeos que algo hemos mejorado en afrontar los problemas de largo plazo. Estados Unidos necesita tiempo para digerir los niveles de deuda que tiene y por mucho que inyecte la FED, el ritmo de crecimiento de PIB no va a mejorar de forma sustancial ya que no se puede estar sustituyendo salarios por acumulación de deuda y efecto ilusorio de riqueza por tipos bajos ininterrumpidamente.
 
Lo que de verdad complica el cálculo del precio objetivo es determinar el PER, que depende en gran parte de la subjetividad del mercado en su percepción del riesgo. Históricamente, la relación del PER y el tipo de interés era obvia pero ahora, con tipos ultra bajos, esa relación se ha perdido. El trabajo de estratega es así de absurdo, ponerle una cifra a una ecuación siendo dicha cifra muy subjetiva. Este año, por ejemplo, el PER (tomando beneficios 12 meses forward) se ha expandido desde 12 veces hace dos años hasta 15,5 veces en la actualidad, una expansión que sólo se ha dado 3 veces en los últimos 40 años. Pensar que sucederá otra vez es un poco ilusorio y lo más optimista, dados los frentes que tiene abiertos el mercado, es esperar que el PER se quede plano el próximo año, con lo que la subida de bolsa vía expansión de múltiplos es bastante limitada. Aquí siempre les recuerdo que el PER medio histórico es de 15 veces para los beneficios conocidos (trailing) y de 13,7 veces para los estimados (forward), así que
entiendan que un PER de 15,5 veces está bastante por encima de la media histórica.
 
Con respecto a los beneficios, estamos ante la trampa de siempre. El consenso es sobre-optimista pero para 2013 el BPA va a ser de 106 dólares por acción que, con un PER de 15 veces, justificaría 1.590 puntos de S&P 500 (-12% desde el nivel actual), mientras que el mercado ha estado utilizando una estimación de 111 dólares de BPA que, con un PER 15, supone una sobrevaloración constante de 75 puntos en S&P 500. Pagar un PER de 15 veces por un tipo de economía como esta, es también ser muy optimista. Si tomamos un PER de 13 veces, que sería un multiplicador más realista que recogería los riesgos macro latentes, obtendríamos un S&P 500 en la zona de los 1.378 (-23% desde nivel actual). El consenso de 2014 para el S&P 500 en términos de BPA se sitúa en 120,8 dólares (+14% vs 2013, del que conocemos el 75% de los mismos), nivel que se ha ido revisando a la baja desde los 123 dólares estimados en el mes de mayo para 2014. Esperar un beneficio por acción de 120,8 dólares y aplicarle un PER 15 es la técnica de los alcistas para justificar el 1.800, que de hecho da exacto. Por tanto, si eres un “homo ovinus de consenso” y quieres ganar un 10% en bolsa el próximo año necesitas pagar un PER de 16,5 veces frente a las 13,7 veces de la media histórica, un poco demasiado optimista. Los 120,8 dólares de BPA suponen creer que los beneficios crecerán el 14% lo que no deja de ser una locura ya que las condiciones que han posibilitado este súper-ciclo de beneficios no se van a repetir. Mayores costes laborales y energéticos, menor demanda de emergentes (el 25% de las ventas de las compañías del S&P 500 vienen de emergentes), mayores impuestos y mayores tipos, son razones suficientes para desconfiar de dicho 14% de subida. Lo es más aun sabiendo que este año ya ha sido excepcional con un 10% de subida y que en 2012 apenas subió un 1%, un 15% en 2010 y un 45% en 2009. Lo normal sería ver incrementos cercanos al 5%, hasta los 111 dólares de beneficio por acción, que, siendo generosos y poniendo un PER de 15 veces, justificaría los 1.665 puntos (-8% desde nivel actual).
 
De una forma u otra todo me lleva a caídas del S&P 500, incluso poniéndome la careta de “alcista no analizador de números”.
 
La zona comprendida entre los 1.555 y 1.371 puntos sería la zona en la que considero que existe suficiente “margen de seguridad” para poder dar retornos positivos durante los próximos años con el S&P 500. Éstas son las razones por las que he decidido vender futuros del S&P 500 y cubrir mi cartera de acciones. Pagar un PER 13 o 14, por encima de la media histórica, es lo razonable dada la fragilidad de esta economía. No quiero participar en una expansión de múltiplos por encima de 15 veces sólo por el hecho de que la propia FED haya puesto el activo alternativo, que son los bonos, en modo “burbuja”.
 
Me gustaría ser una especie de alquimista para poder acertar todos mis planteamientos con mis fórmulas y modelos, pero no lo soy. Sé que puedo estar equivocado en mi planteamiento pero mi mandato es ser flexible y es lo que mis inversores quieren, que decida si invierto o no en función de variables racionales. No pretendo caer en la arrogancia de decir que las bolsas caerán cual “pitoniso de barra barata”, lo único que hago es reducir el “miedo que tengo a no acertar” desarrollando teorías con más profundidad y a sabiendas de que muchas de ellas no funcionarán. Como sé que fallo, sólo puedo hacer una cosa: estudiar y aprender para tomar “decisiones imperfectas pero racionales”.
 
La línea de tendencia principal iniciada en los 666 puntos del año 2009 –cuadro 11- se sitúa hoy en los 1.550 puntos por lo que, aunque hubiera una caída hasta ahí, el mercado alcista estaría intacto. A más corto plazo, sólo la ruptura de los 1.730 puntos haría que el mercado cayera hacia la zona de los 1.630-1.550 puntos. Estacionalmente, diciembre es un mes alcista, especialmente la semana de “Acción de Gracias”, y no creo que a cinco semanas de cierre de mercado haya sustos significativos. Desde hoy, el mercado puede empezar una distribución que dure varios meses entre el 1.800 y el 1.850, pero creo que a medida que se vuelva a hablar del techo de deuda y Yellen presente sus cartas, empezarán los fuegos artificiales, fuegos que veré desde la “otra acera”. Y, si la economía es eficiente en cuanto a la asignación de los recursos, el factor trabajo en Estados Unidos debería tener mejor comportamiento que el factor capital para crecer en el futuro de forma equilibrada y sostenible. La persona debe estar en el centro de la economía durante los próximos años, obligando a las grandes corporaciones a dar un paso atrás en el proceso de globalización salvaje que nos ha llevado a esta gran crisis de deuda mundial.
Alguno se preguntará qué me he llevado en la maleta para mi viaje a la “otra acera”. Por si acaso, he comprado en el fondo un 11% de mineras de oro americanas (Barrick Gold, Newmont Mining y Goldcorp). No desarrollaré la tesis de inversión pero una caída del 67% del sector desde máximos (GDM Index-NYSE Arca Gold Miners) unida a la rapidez con la que las compañías están cerrando o paralizando proyectos, los programas de recorte de costes y las ampliaciones de capital para mejorar su posición financiera, ha hecho que mis ojos estén puestos en él. Los All-in Sustaining Costs (costes totales para desarrollo de producir oro) se encuentran entre 900 y 1.150 dólares por onza, dependiendo de los productores, con lo que el oro a 1.237 dólares por onza –cuadro 12- se encuentra en un punto crucial. Un sentimiento negativo más un soporte significativo a la vista pueden presentar una opción de compra arriesgada ya que la pérdida de esta valoración abre el camino hacia la zona de los 1.050 dólares por onza. Lo que no es más que una caída severa pero con el S&P 500 en máximos y el problema del techo de deuda sin solucionar, creo que es prematuro anticipar mayores caídas.
 
 
En los siguientes “Insights” desarrollaré con más profundidad las causas que pueden hacer que el oro rompa su racha bajista. Tácticamente, espero un rebote hacia la zona de los 1.400 dólares por onza, lo que debería suponer una subida del sector de minas de oro de entre un 30% y un 40% en los próximos meses. En caso contrario, la caída del sector de minas se puede seguir agudizando hasta la zona de los mínimos de 2008 en 460 dólares por onza, lo que supone todavía un 25% adicional.
 
 
En fin, me despido de ustedes con la tranquilidad de haber compartido el porqué de las decisiones que se toman en Abante Pangea y recuerden que ni hay dogma ni verdades absolutas en la inversión. Todo depende del ojo con que se mire y el “agujero” por el que se hace.
 
A finales de diciembre publicaré el último “Insight” del año. Hasta entonces, me despido cordialmente.
 
 
Un saludo,
Alberto Espelosín, gestor de Abante Pangea.
  1. #6
    Vallecas

    Yo tambien tengo este fondo y debo de decir que estoy decepcionado. Ya sabemos que los analistos tienen mucha labia y se justifican fenomenalmente, la pena es que no lo gestionen de igual manera.

  2. en respuesta a Aroe_
    #5
    Pablo_gestión

    Hola Aroe_,
    ¿Parece que lo tienes claro eh?
    Un saludo.

  3. en respuesta a Pablo_gestión
    #4
    Carla Quinto

    Esperamos un año movidito. La renta variable antes o después sufrirá una corrección, así que mejor tomar posiciones algo defensivas.

    Saludos.

  4. #3
    Aroe_

    Como nuevo partícipe del fondo, cordialmente le digo que después de leerle procedo a traspasar la totalidad del mismo.
    No me parece usted mas que Marc Garrigasait, que lleva unos cuantos años gestionando un koala que cada vez pierde más, a la espera de la próxima corrección, que algún año, quien sabe cuando, llegará.
    Si compro un ETF y pierde al menos no hay un iluminado detrás jugando a gestionar y cobrando comisiones por "cubrir la inversión".
    Aunque su lenguaje a los participes les va a encantar , no hay nada mejor que perder dinero y te expliquen, muy bien explicado, por qué.
    Marc Garrigasait hasta ha sacado otro fondo (ahora no es un koala, es un panda) y además habrá quien loo compre,

  5. #2
    Pablo_gestión

    Un artículo muy interesante que pone una vez mas las espadas en todo lo alto acerca del mundo de la inversión.
    Tal como están las cosas creo que todos llevamos tiempo esperando una correccion fuerte de la RV pero como siempre ocurre y este año sucedió en mayo-junio, nos volvimos a sorprender al ver como corregian a la vez la RF y la RV. ¿cual será la próxima sorpresa?...
    Un saludo a todos.

    1 recomendaciones
  6. #1
    Cheldri

    Gracias por el trabajo Alberto, aunque soy de los menos entendidos del foro, ha sido toda una lección de economía, no llevo participaciones de tu fondo, pero sí tengo un estructurado de Lehman reflotado por Abbey Santander que me vence a finales de Enero de 2014 y me has ayudado a tomar una decisión...que es la de esperar a su vencimiento, espero que Yellen guarde sus cohetes para febrero, de todas formas ya de perdidos al rio, jugué una vez a la ruleta y perdí, ahora no ganaré pero espero perder menos con esta nueva ficha que me dieron.
    Gracias de nuevo y saludos.

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