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Carmignac: Parece que las señales de alarma eran demasiado prematuras…

Carmignac: Parece que las señales de alarma eran demasiado prematuras…

Carmignac
 
Durante el verano, la brutal reacción de los mercados a las declaraciones de Ben Bernanke, quien por primera vez sugirió una posible reducción de la aportación de liquidez a los mercados por parte de la Reserva Federal, confirmó —para aquellos que albergaban dudas— que la retirada de la relajación cuantitativa será mucho más delicada de lo que resultó su implantación. 
 
Tal y como indicamos en nuestra Carta de julio (Cambio de clima), los efectos colaterales negativos de haber mantenido los tipos largos en niveles artificialmente bajos desde hace cinco años comienzan a prevalecer sobre los efectos positivos para la economía estadounidense. Como consecuencia de ello, la Fed no tendrá otra opción que emprender una reducción progresiva de sus estímulos, en el momento en que el ritmo de la economía al otro lado del Atlántico sea capaz de encajar el impacto. Pero, ¿debemos conservar como hipótesis central una fuerte reactivación económica que justificaría una retirada rápida del apoyo de la Reserva Federal y, al mismo tiempo, una escalada brusca de los costes de financiación? En Carmignac Gestion, creemos que no. Sin embargo, la posibilidad existe y se ha de tener en cuenta a la hora de trazar una estrategia de inversión. Sin embargo, nuestra hipótesis principal sigue siendo la de una reactivación económica lenta, vacilante y obstaculizada de forma prolongada por las limitaciones del desendeudamiento. Esto permitirá que la subida de los tipos de interés —sin duda, ineludible— sea controlada. De ahí unas perspectivas que, a nuestro parecer, favorecen en gran medida una gestión de activos bien equilibrada.
 
 

Aunque la mayoría de los indicadores adelantados estadounidenses son esperanzadores (la media de los índices PMI manufactureros y de servicios alcanzó los 57,2 puntos en agosto, su nivel más alto desde principios de 2011), la evolución de la economía real sigue siendo vacilante. La producción industrial logró un escaso avance en julio (1,4 %) y la creación de em- pleo mantiene un ritmo modesto (169.000 puestos de trabajo en agosto). Al mismo tiempo, la inflación volvió a caer (1,5 % anual). Observamos claras señales de un repunte esperanzador, aunque lastradas por las limitaciones del desendeudamiento. Ahora bien, no perdemos de vista el hecho de que las limitaciones serán duraderas en ausencia de un aumento considerable de la renta media disponible de la población estadounidense (una renta que apenas alcanza su nivel anterior a la crisis). Al igual que en 2011, el riesgo a corto plazo proviene de la esfera política que, con ocasión de esta nueva batalla presupuestaria, podría bloquear temporalmente el gasto público. Esperemos que las lecciones de 2011 sean recordadas y que todos los diputados estadounidenses recuerden que una actitud de bloqueo no compensa políticamente.

En la zona del euro, el crecimiento económico finalmente volvió a situarse en terreno ligeramente positivo en el segundo trimestre, después de seis trimestres consecutivos de retroceso de la actividad. Este punto de inflexión —al que no le ha faltado una buena acogida de los mercados de renta variable— marcó el inicio de la recuperación de la confianza que podría contribuir a una salida progresiva del túnel. No obstante, tengamos en cuenta el terreno perdido por la zona del euro en el ciclo económico: Italia, España, e incluso los Países Bajos —todos ellos importantes actores en la región— siguen en recesión. El proceso de desendeudamiento en esta zona sigue obstaculizando la recuperación de la economía al mantener el crédito bancario en terreno negativo.

Las turbulencias del mercado, que afectaron al mundo emergente durante el verano, centraron su atención en los déficits estructurales de algunos países de esta región. Sin lugar a dudas, esto permitió a numerosos inversores europeos transferir a Asia y Latinoamérica —con alivio— toda la angustia que llevan acumulando desde hace cuatro años en la zona del euro. Por lo tanto, los hechos están ahí: a pesar de sus dificultades, el PIB de Brasil debería registrar un crecimiento del 2,5 % durante este año, mientras que la producción industrial y las ventas de bienes de consumo en China aún presentan ritmos de crecimiento anual del 9,5 % y del 13,4 %, respectivamente. Por supuesto, conviene ponderar la ralentización económica que el universo emergente viene experimentando desde hace varios años. Sin embargo, no debemos subestimar su potencial de crecimiento a medio plazo, ni el gran motor de demanda de bienes de consumo que supone el enriquecimiento constante de las clases medias (en comparación con las rentabilidades que registran unos mercados automovilísticos europeos saturados por su exceso de capacidad, el ritmo de crecimiento anual de las ventas de automóviles en China alcanza el 15 %).

En Japón, el Gobierno de Shinzo Abe aplica con determinación su programa de «renacimiento» económico. Una deflación que ya parece frenada (el ritmo de inflación anual volvió a aumentar ligeramente un 0,8 % en agosto) y la dinámica de la economía nipona (en el tercer trimestre se espera que registre un ritmo de crecimiento anual del 4 %) permiten al país pasar a la siguiente y decisiva fase: conseguir incrementar progresivamente el tipo del IVA —desde el actual 5 % hasta un 10 % en dos años— sin frenar la recuperación económica. De lograr este objetivo —sin duda, con ayuda de una bajada del impuesto de sociedades—, la economía japonesa habrá conseguido una verdadera «devaluación fiscal» (una reducción de los costes para las empresas financiada por un incremento del IVA) que le otorgará una considerable ventaja competitiva. De este análisis, extraemos una estrategia global de inversión muy clara.

En el universo de renta variable, contamos con tres pilares principales:

En primer lugar, mantener una amplia posición sobre las acciones de las empresas japonesas para poder aprovechar plenamente este histórico renacimiento. No sólo se trata de los exportadores con mejores resultados (automóviles, bienes de equipo), sino también de sectores infravalorados centrados en la economía interna y que se encuentran en pleno renacimiento (distribución, energía, finanzas). Este posicionamiento ofrece al mismo tiempo unas perspectivas de apreciación elevadas, cubiertas frente al riesgo cambiario, aunque con una ausencia de correlación con respecto a acontecimientos que podrían afectar a Occidente.

En segundo lugar, estar presente en los comienzos de los ciclos económicos estadounidense y europeo. El primero —sobre el que se asientan nuestras más fuertes convicciones— se apoya particularmente en esa gran ventaja estructural que supone para los sectores de la petroquímica y la refinería el acceso al gas y al petróleo de esquisto a bajo coste. Por su parte, el segundo gira en torno a varias entidades financieras que presentan valoraciones débiles y algunas compañías industriales de gran calidad.

Por último, mantener una gran exposición a los líderes mundiales (tanto europeos como estadounidenses) que destacan por ser capaces de captar el crecimiento estructural del consumo emergente a través de marcas prestigiosas y de redes de distribución muy potentes. En caso de que el ciclo económico occidental decepcione, esta área de las carteras proporcionará un sólido colchón de rentabilidad.

En el universo de la renta fija, la recuperación progresiva de los países de la periferia europea nos permite seguir captando las generosas rentabilidades que aún ofrecen algunos de estos países, tanto en deuda pública como en deuda corporativa, aunque nuestros analistas permanecerán muy atentos a esta última clase de activos.

Aún queda la gestión del riesgo direccional de los tipos de interés. Dependiendo de la política monetaria que se aplique en Estados Unidos, este componente podría constituir un gran desafío para cualquier gestor durante los próximos años. Podríamos hacer uso de la gran libertad de la que disponen nuestros fondos para proteger sus carteras de este escollo, estableciendo, de ser necesario, una sensibilidad muy negativa a los tipos de interés.

Con esta estructura, nuestra estrategia de inversión, materializada en una selección de valores muy rigurosa, nos da una gran confianza en la rentabilidad futura de nuestra gama de fondos de renta variable internacional. 

Carmignac Nota octubre

Divisas

El mercado de divisas que se vio azotado por una gran convulsión durante el verano ante la perspectiva de una reducción de las inyecciones de liquidez por parte de la Reserva Federal— ha recuperado una cierta calma a lo largo del mes. La decisión de esta institución de no comenzar el proceso de normalización de su política monetaria en septiembre, así como el incremento de los tipos de referencia de algunos países emergentes durante el mes pasado (principalmente, en Brasil y la India), permitieron que las divisas emergentes se estabilizaran. En este contexto, retiramos las coberturas de cambio establecidas sobre estas divisas al principio del trimestre. Equilibramos nuestra asignación a divisas con una exposición del 38%al euro y del 42% al dólar estadounidense en Carmignac Patrimoine.

Renta Fija 

A principios de mes, los tipos estadounidenses alcanzaron brevemente el nivel del 3 % que esperábamos, algo que, en nuestra opinión, se debe a las perspectivas de crecimiento e inflación que presenta el país. Aprovechamos esta tesitura para reducir la sensibilidad negativa a los tipos esta- dounidenses en nuestros Fondos. Paralelamente, mantuvimos nuestra exposición a los segmentos con primas de rentabili- dad atractivas (deuda corporativa, deuda pública italiana y española, así como deuda emergente en divisa local en Carmignac Emerging Patrimoine). Como consecuencia de ello, a finales de septiembre, incrementamos la sensibilidad global en el conjunto de nuestros Fondos: la sensibilidad de Carmignac Patrimoine se situó en +1,4, la de Carmignac Emerging Patrimoine en +3,4, la de Carmignac Global Bond en +1,1, la de Carmignac Sécurité en +1,2 y la de Carmignac Capital Plus en +1,5.

Renta Variable

Los mercados de renta variable experimentaron un fuerte repunte durante el mes de septiembre, apoyándose simultáneamente en la estabilización de las divisas de los países emergentes, en la decisión de la Fed de retrasar el comienzo de la normalización de su política monetaria y en los buenos indicadores económicos procedentes concretamente de Europa y China. En este contexto, los países emergentes registraron las mejores evoluciones, principalmente en el caso de los mercados ruso y brasileño. Nuestras posiciones en valores emergentes orientados a la economía nacional que cuentan con un gran potencial de crecimiento —como los casinos de Macao (Wynn Macau)— y a los líderes mundiales con exposición al crecimiento económico internacional se beneficiaron considerablemente de este movimiento, y más teniendo en cuenta que reforzamos nuestra exposición a la renta variable durante el mes, hasta situarla en un nivel cercano a los máximos autorizados. Entre nuestras compras estivales destacamos particularmente a Kingfisher, un grupo de distribución de herramientas de bricolaje con exposición a la estabilización de la coyuntura europea, y Rakuten, un grupo japonés de distribución online que se beneficia plenamente del repunte del consumo nipón. Nuestra exposición alcanza el 50 % en Carmignac Patrimoine, el 48 % en Carmignac Emerging Patrimoine y su nivel máximo en Carmignac Investissement. 

Materias Primas

Carmignac Commodities registra una rentabilidad positiva durante el mes. En septiembre, iniciamos una posición en la empresa química estadounidense Methanex. Esta compañía produce metanol, un compuesto utilizado en algunos productos químicos (pintura, fibras sintéticas, etc.), así como en carburantes. La empresa cuenta con un excelente posicionamiento competitivo que le permite ejercer un buen control sobre sus precios, lo que supone un factor clave mientras el ritmo de crecimiento internacional siga obstaculizado por el desendeudamiento de los agentes económicos. Nuestra asignación sectorial permanece globalmente intacta y priorizamos el sector energético.

Fondos de Fondos 

Nuestros Fondos de Fondos registraron una rentabilidad ligeramente negativa durante el mes de septiembre. Incrementamos nuestra exposición a la renta variable durante el mes aproximándola a los máximos autorizados en cada Fondo. Este movimiento se produce paralelamente a la mejora de los indicadores adelantados del conjunto de las regiones económicas del mundo. Así, nuestra exposición a la renta variable se sitúa en el 89%,el 65% y el 50% para los fondos Carmignac Profil Réactif 100, 75 y 50, respectivamente. La exposición de Carmignac Investissement Latitude es del 93%. Paralelamente, incrementamos nuestra ponderación sobre los países emergentes en nuestros Fondos Carmignac Profil Réactif 100, 75 y 50 reforzando nuestras posiciones en los Fondos Carmignac Emergents y Carmignac Emerging Discovery. 

 

Rentabilidad de los fondos de Carmignac

Rentabilidades Fondos Carmignac
 
  1. #1
    Pablo del Barrio

    Los últimos días han mejorado los resultados de buena parte de su gama de fondos. Ya era hora, aunque les doy mi enhorabuena a Carmignac y a los que, como yo, hayan mantenido exposición a algunos de sus fondos.

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