Es algo más que simplemente la economía… Carta mensual de Carmignac Gestión

Es algo más que simplemente la economía… Carta mensual de Carmignac Gestión

Carta Mensual correspondiente al mes de marzo de Didier Saint-Georges

Todo el mundo recuerda aquella frase: «It's the economy, stupid» atribuida a Bill Clinton en su victoriosa campaña electoral para la presidencia de Estados Unidos en 1992. Cuando el candidato demócrata se dio cuenta de que la situación económica del país era la clave del problema, concentró sus ataques en este terreno y consiguió una remontada tan espectacular en las encuestas de opinión que finalmente le dio la victoria frente a George Bush. Sería tranquilizador que la previsión de las tendencias de los mercados se dejara reducir, tan fácilmente como en un discurso electoral, al simple análisis de la realidad económica. Nada más lejos de la realidad, evidentemente, sobre todo después de los tres años en los que los fundamentales económicos ven cómo su impronta en los mercados se ve ampliamente desplazada por otros dos factores clave, que son la liquidez disponible (para invertir hace falta dinero), y la percepción del riesgo (¿de qué sirve la liquidez sin ganas de invertir?). De ahí la escalada de la volatilidad de los mercados y la importancia, en este primer trimestre de 2012, de contar con una estrategia de inversión que tenga en cuenta las intrincadas relaciones de estos tres parámetros.

El año 2011 fue testigo de la acumulación de las fuentes de riesgo: una ralentización mundial agravada por la catástrofe japonesa, la falta de tratamiento del sobreendeudamiento público en Europa, el encarecimiento de los costes de la energía y el bloqueo político en Estados Unidos. La negación de estas realidades por parte del Banco Central Europeo, que en julio todavía elevaba sus tipos de referencia, nos invitaba a mantener la mayor prudencia, postura finalmente justificada.

Desde finales de 2011, una sucesión de decisiones en política monetaria ha modificado el equilibrio de fuerzas: la iniciativa del BCE —redoblada el pasado 28 de febrero— en forma de los famosos «LTRO» (paquetes de financiación sin límite a tres años para los bancos europeos), la política aún muy expansiva de la Fed, las inyecciones de liquidez por parte de los bancos centrales de Japón y de Inglaterra, así como un principio de relajación monetaria en los países emergentes, han vuelto a conceder a la disponibilidad de liquidez un papel preponderante. Teniendo en cuenta la apertura de estas compuertas monetarias, a principios del año hemos aumentado la tasa de exposición en la mayoría de los Fondos hasta niveles cercanos al máximo. No obstante, nos cuidaremos mucho de perder de vista la evolución de los riesgos y de las realidades económicas, otros dos parámetros que la abundancia de liquidez solo podrá compensar a corto plazo.

La iniciativa del BCE ha aplacado eficazmente los temores de un "momento Lehman" Europeo

El sector bancario tiene garantizada la mayor parte de sus necesidades de refinanciación hasta 2014. No obstante, persisten otros riesgos importantes. En primer lugar, los riesgos de ejecución del segundo plan de rescate de Grecia no son baladíes. A continuación, la liquidez inyectada en el sector bancario no ha encontrado aún el camino hacia la economía real: la contracción del crédito privado en la zona del euro aumenta el riesgo de recesión, haciendo que mes a mes los plazos para la reducción de la deuda pública sean más ilusorios (como es el caso de España, obligada a renegociar su objetivo de déficit para 2012). En un plano más general, este choque de perspectivas entre los países débiles —embarcados en una política económica inviable— y los países más fuertes —conscientes de su propio interés por garantizar el futuro de la zona del euro pero cuyas exigencias presupuestarias dan a veces la impresión de sostener a sus socios europeos como la soga al ahorcado— está cargado de incertidumbre.

Finalmente, el riesgo de un impacto externo en el precio del petróleo, que ha subido un 15% en dos meses debido a la agravación de la tensión geopolítica por la postura del gobierno iraní, supone una amenaza concreta para el consumo en los países desarrollados y para el ritmo de relajación monetaria en los países emergentes.

Las realidades económicas siguen ofreciendo una imagen bien diferenciada en las grandes regiones

En Estados Unidos, los indicadores macroeconómicos sugieren una continuación de la recuperación, impulsada por el consumo doméstico y las exportaciones. Las numerosas empresas con las que nos reunimos confirman su percepción de que se está produciendo una ligera recuperación en el sector de la construcción estadounidense. Sin embargo, la necesidad de desendeudamiento del sector público y de los hogares al otro lado del Atlántico supone una restricción duradera sobre la inversión pública y el consumo, mientras que el ritmo de crecimiento de los resultados de las empresas parece estar alcanzando un punto de inflexión. Por lo tanto, esta pequeña mejora de la economía no permite, por ahora, más que una prudente extrapolación a medio plazo.

En Europa, las perspectivas económicas siguen siendo sombrías. A la presión de un sector bancario aún temeroso (las reservas de capital aparcadas en el Banco Central Europeo han aumentado un 50% en un año), y una moneda que sigue siendo demasiado cara, se añaden las restricciones presupuestarias acumuladas que empiezan a pesar sobre el consumo de todo el conjunto de la zona. La Comisión Europea y el FMI, metiendo a Italia, España o Irlanda en el mismo saco de incapacidad gubernamental crónica en el que con todo merecimiento se encuentra Grecia, siguen recetando a estos países medidas radicales de austeridad. Ahora bien, antes de que comenzara la crisis, el endeudamiento de los países del sur de Europa tendía a la baja y no sobrepasaba de media el 75% del PIB. España e Irlanda tenían excedentes presupuestarios, e incluso la propia Italia generaba un amplio excedente presupuestario primario. Estos países tienen, por consiguiente, una necesidad urgente de aumentar su grado de competitividad, la flexibilidad de su mercado laboral y su crecimiento y no de recortar violentamente el gasto. Incluso en Grecia, cómo no se ve que los sacrificios salariales impuestos —como una bajada del 22% del salario mínimo mensual hasta los 483 euros— no van a producir un ajuste estructural, sino, más bien al contrario, una purga coyuntural que además es insoportable socialmente. El BCE ha evitado la muerte súbita de la zona del euro, pero el ayuno que se impone esta región convaleciente es autodestructivo.

En los países emergentes, la normalización de las condiciones económicas continúa. Ahora que el descenso de la inflación ha comenzado y que el ritmo de crecimiento del crédito se ha ralentizado, la expansión económica que se había acelerado violentamente en 2009-2010 como consecuencia de los planes de reactivación de 2008, a veces excesivos, va a poder recuperar niveles a largo plazo. En la India, el consumo en las zonas rurales, que representa el 55% del total del país, sigue estando impulsado por el aumento del nivel de vida y el apoyo del gobierno central. En Brasil, la gestión de la política económica nos sigue pareciendo muy acertada: el aumento reciente del 14% del salario mínimo, un mercado laboral muy bien orientado y unas inversiones extranjeras que siguen financiando la construcción de infraestructuras dan lugar a un crecimiento predecible que se espera que alcance niveles de entre el 3,5 y el 4% en 2012, a pesar de la reducción del gasto público. En China, los datos estadísticos de principios de año tienen una difícil interpretación debido a la influencia del año nuevo chino, pero si analizamos las tendencias de parámetros como el nivel del consumo eléctrico, resulta evidente que la ralentización económica, deseada y organizada ordenadamente, está en marcha y se dirige hacia un ritmo de crecimiento del orden de 7,5 al 8% en 2012. La incertidumbre reside también en el ritmo de la relajación monetaria que acompañará a esa ralentización, ya que el gobierno chino ha dado claras muestras de querer controlar totalmente el sector inmobiliario residencial antes de bajar de forma evidente la guardia. La reducción puesta ya en marcha de las tasas de reservas obligatorias de los bancos chinos (-50 puntos básicos en febrero) debería continuar a un ritmo lento, seguido de un descenso de los tipos de referencia.

En un plano más internacional, las perspectivas de crecimiento de los mercados emergentes —más discreta que la de los últimos años, pero sólida y duradera— nos parece, por consiguiente, satisfactoria.

La positiva dinámica entre liquidez, percepción de riesgos y economía real sigue siendo vigorosa hoy en día, pero está dispuesta a diversos frenos

Este es el motivo por el que seguimos atentamente su evolución, aunque también acompañamos nuestras elevadas tasas de inversión con una inteligente estructura de cartera: preferencia por empresas estadounidenses y europeas poco sensibles al contexto macroeconómico, por el consumo interno en los países emergentes, por las minas de oro, con una infraponderación del sector bancario europeo y una fuerte diversificación en divisas (favoreciendo claramente al dólar estadounidense).

Nuestra estrategia de inversión tiene por objetivo captar las oportunidades de revalorización que aún hoy ofrecen los mercados, a la vez que mantenemos una gestión muy activa del riesgo.

Didier Saint-Georges
Redactado el 5 de marzo de 2012

 

 

 

Sobre Didier Saint-Georges

Didier Saint-GeorgesDidier Saint-Georges inició su carrera en 1982 trabajando en la Embajada de Francia en Nueva Zelanda.  A continuación trabajó en Citigroup y Hamant Carmignac, antes de pasar 10 años en JP Morgan como Jefe de Renta Variable en Europa y Francia. Luego, pasó dos años en Merrill Lynch como Director de Renta Variable. Posteriormente, se convirtió en Director General de renta variable y derivados de Merrill Lynch, donde estuvo cinco años antes de iniciar su colaboración en Carmignac en el año 2007. Actualmente, Didier Saint-Georges es miembro del Consejo de Administración y miembro del Comité de Inversiones de Carmignac.

 

Sobre Carmignac Gestion 

Carmignac Gestión fue fundada por Edouard Carmignac en el año 1989. Carmignac Gestion es una de las primeras gestoras independientes de Europa. Es una de las gestoras que más está creciendo en volumen de activos, gracias a su gestión y buenos resultados. Su fondo estrella, el Carmignac Patrimoine, ha acabado en positivo durante los últimos tres años y tiene ya un patrimonio de 19 995 M millones de euros. Junto con el Carmignac Patrimoine, un fondo mixto flexible, los productos más conocidos de Carmignac son el Carmignac Securité, que invierte en deuda corporativa y de gobiernos, y el Carmignac Investissement, un fondo puro de renta variable.

  1. #2
    15/03/12 14:34

    Una simple precisión, el Carmignac Patrimoine, el año anterior(2011)obtuvo una rentabilidad negativa, defraudando en gran parte a todos los que es su día apostamos por el, no es menos cierto que a largo plazo obtiene 5 estrellas del Rating Morningstar.

    Saludos.

  2. #3
    15/03/12 14:34

    Una simple precisión, el Carmignac Patrimoine, el año anterior(2011)obtuvo una rentabilidad negativa, defraudando en gran parte a todos los que es su día apostamos por el, no es menos cierto que a largo plazo obtiene 5 estrellas del Rating Morningstar.

    Saludos.

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