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Contando Cuentos también se aprende (IV): Paciencia

 

Continuando con esta serie de posts hoy transcribiré algunos cuentos o anécdotas relacionadas con la Paciencia, una virtud importantísima en las inversiones así como en la vida en general. Sé que la simplicidad de estas narraciones puede producir distintas interpretaciones y llevarnos a conclusiones diferentes, por lo tanto las moralejas están abiertas a debate.

 

 

#1

Durante un largo viaje de la India a Tíbet el Lama Atisha iba acompañado por un séquito de tibetanos y también por su cocinero personal de nacionalidad hindú. El cocinero tenía muy mal temperamento y era de maneras ásperas con los demás. Los tibetanos no le tenían paciencia y estaban atónitos de que incluso cuando el cocinero trataba con el Lama Atisha también era bastante hosco. No entendían por qué el Lama lo tenía de compañía. Por fin un día se reunieron y le preguntaron al Lama Atisha por qué seguía tolerando al cocinero a su lado si bien podía conseguirse otro cocinero tibetano más afable y cortés. El Lama Atisha les respondió que de momento el cocinero hindú era uno de sus amigos más cercanos. -¿Por qué?- Porque como buen practicante del budismo, el Lama Atisha sabía que la Paciencia y la Tolerancia son virtudes claves para llegar a la felicidad y desarrollar una mente balanceada. Atisha entendía muy bien que no podía entrenar su mente con la ausencia de problemas. Los problemas son nuestros amigos porque sólo a través de ellos podemos entrenar nuestra mente y desarrollar una actitud mental equilibrada y saludable.

 

Una vez que llegaron a su destino el Lama Atisha envío a su cocinero de vuelta a la India. Los tibetanos sin poder entender la situación le preguntaron al Lama por qué había enviado de regreso a su cocinero si supuestamente era un amigo cercano. Atisha les contestó que de momento el cocinero hindú ya no era necesario porque ahora ellos (los tibetanos) le darían más que suficientes oportunidades para practicar su Paciencia.[1]

 

  • Mi Moraleja: La Paciencia, al igual que cualquier otra habilidad, debe ser practicada constante y gradualmente para que esté lista y fresca cuando más la necesitemos. Si la dejamos oxidar o nos confiamos, entonces corremos el riesgo de no estar lo suficientemente preparados emocionalmente.

 

 

 

#2

A orillas del río Nilo una garza se pasea con aire de grandeza como si fuese el rey. El resto de los animales finge respeto pero se ríen a su espalda. Para cazar a su presa se para inmóvil en el agua sobre una pata y espera a que los peces pasen cerca de ella. La garza debe escoger un lugar tranquilo donde no haya ruido ni chapoteo de otros animales que asusten a su presa. Pero esta garza se rehúsa a cazar los peces pequeños o de tamaño promedio que pasan cerca de su pata. Piensa que sólo un gran pez como un salmón es digno de ella. Ningún salmón jamás ha nadado por el Nilo, así que al final del día la garza se queda sin nada que comer.[2]

 

  • Mi Moraleja: la garza hace bien en escoger un lugar tranquilo donde ella sabe que tiene ventajas sobre el resto de la fauna. El problema es que ha puesto sus expectativas demasiado altas e irrealistas. Yo relaciono mucho esta fábula con la Inversión Pasiva[3] porque creo que el inversor de a pie en lugar de meterse en entornos donde claramente tiene desventajas, mejor debería buscar partidas donde tenga las mayores ventajas posibles. Además, es más fácil sorprendernos y tenemos más margen de maniobra si fijamos unas expectativas bajas o conservadoras en lugar de unas expectativas altas o que sólo se cumplirán en un escenario perfecto. No hay que centrarnos demasiado en rendimientos espectaculares y “home runs”, la mayoría de los inversores ni siquiera obtienen el rendimiento del índice y muchos otros se la pasan en la banca demasiado tiempo sin poder aprovechar el interés compuesto debido a que han arriesgado más de los debido.

Is time to be less worried about getting better and more worried about finding easy games [Pick your battlegrounds as carefully as you pick your battles]., Michael Mauboussin

 

 

 

#3

Un hombre iba a asumir un cargo de servidor público y un amigo cercano vino a felicitarlo.

-Una cosa que hay que recordar cuando uno se convierte en funcionario público es que siempre hay que ser paciente- dijo el amigo.

El futuro servidor respondió que así lo haría. Su amigo volvió a repetir su consejo 3 veces más y él asintió afirmativamente tres veces. Cuando el amigo repitió su consejo por cuarta vez, el hombre se molestó y le dijo a su amigo: -¿Piensas que soy un idiota? ¿Por qué repites algo tan simple una y otra vez?

Su amigo suspiró: -Ya ves. No es fácil ser paciente. Sólo lo he repetido pocas veces y tú ya te muestras impaciente.-[4]

 

  • Mi Moraleja: A veces la Paciencia es más fácil en la teoría que en la práctica. Podemos hablar y escribir todo el día sobre ella y admitir su necesidad y asentir varias veces afirmativamente. La cuestión es entrenar constantemente y la mejor forma de hacerlo es a través de la Disciplina. La Paciencia está muy ligada a la Fuerza de Voluntad la cual es como un músculo que se cansa y tiene un límite. Por lo tanto para no abusar ni desafiar demasiado su aguante, lo mejor es: (i)modificar nuestro entorno para Invertir Mejor; (ii) planear con anticipación y mantener la simplicidad porque en un ambiente complejo y dinámico como es la Bolsa, menos decisiones se traduce en menos errores y menos errores significa mejores rendimientos; (iii)escoger la filosofía y estrategia que más se amolde a nuestra personalidad, necesidades, deseos y objetivos.

 

 

 

#4

Una vez un rey anunció que todo el que quisiera el puesto de asistente personal debía ir al palacio para completar una tarea. Cuando muchas personas se reunieron en el palacio el rey los condujo a un estanque y les dijo: - Aquel que vierta toda el agua del estanque en esta vasija será escogido para el puesto. Pero recordad que la vasija tiene un agujero.-

 

Algunas personas se fueron sin siquiera tratar. Otras más trataron un par de veces y terminaron diciendo que el rey ya había escogido a alguien y se fueron.

 

Pero un hombre siguió vertiendo pacientemente el agua del estanque en la vasija con el agujero. La vasija se llenaba pero después de unos momentos el agua terminaba completamente en el suelo. Él trato un sinnúmero de veces hasta que por fin el estanque quedó vacío. Fue entonces cuando el hombre encontró un anillo de diamante al fondo del estanque vacío y se lo entrego al rey. El rey le dijo: -Este anillo es la recompensa por tu paciencia y trabajado duro. Usted es el adecuado para el trabajo-.

 

  • Mi Moraleja: Los frutos de la Paciencia tardan mucho tiempo en aparecer, en algunas ocasiones más tiempo del que habíamos planeado, tanto que a veces ponen a prueba a la misma Paciencia y nuestras creencias. De hecho a veces el problema es que nada nos asegura al 100% que la Paciencia pagará, por eso junto con la Paciencia también debemos aceptar a la Incertidumbre. Desgraciadamente por más que hayamos sido pacientes por un largo periodo, si en algún momento capitulamos entonces todo ese tiempo de espera no regresará. En pocas palabras, no obtenemos puntos extra ni beneficios por haber sido pacientes un rato y después rendirnos.

 

 

 

NOTAS:

[1]La anécdota original es del libro: The Misleading Mind: How We Create Our Own Problems and How Buddhist Psychology Can Help Us Solve Them.

[2]Fábulas de Esopo.

[3]Obviamente en la vida fuera de las inversiones no siempre es bueno conformarse con lo posible o con bajas expectativas. Esto ya dependerá de cada uno, pero a veces es bueno pedir o soñar con lo imposible.

[4] Xue Tao

 

 

 

 

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  1. #1
    23/11/15 17:41

    Muy buenos.