Encriptando la información, ¿Privilegiada?, claro!

La finalidad de la criptografía es, en primer lugar, garantizar el secreto en la comunicación entre dos entidades (personas, organizaciones, etc.) y, en segundo lugar, asegurar que la información que se envía es auténtica en un doble sentido: que el remitente sea realmente quien dice ser y que el contenido del mensaje enviado, habitualmente denominado criptograma, no haya sido modificado en su tránsito..

Otro método utilizado para ocultar el contenido de un mensaje es ocultar el propio mensaje en un canal de información, pero en puridad, esta técnica no se considera criptografía, sino esteganografía. Por ejemplo, mediante la esteganografía se puede ocultar un mensaje en un canal de sonido, una imagen o incluso en reparto de los espacios en blanco usados para justificar un texto o también en el propio texto. La esteganografía no tiene porqué ser un método alternativo a la criptografía, siendo común que ambos métodos se utilicen de forma simultánea para dificultar aún más la labor del criptoanalista.

Las dos técnicas más sencillas de cifrado, en la criptografía clásica, son la sustitución (que supone el cambio de significado de los elementos básicos del mensaje -las letras, los dígitos o los símbolos-) y la trasposición (que supone una reordenación de los mismos); la gran mayoría de las cifras clásicas son combinaciones de estas dos operaciones básicas.

Que bien explica las cosas la wikipedia, y yo que pensaba que mi enciclopedia de Plaza & Janes era lo máximo.

Después de esa introducción sobre la encriptación os diré que llevo pensando varios dias en como la información privilegiada vuela por los despachos, por de pronto para tu tranquilidad que sepas que únicamente en estos "pocos" aspéctos puede manejarse información privilegiada sobre una compañía:

- actividad comercial de la sociedad;
- cambios en el control y contratos de dominio;
- cambios en la dirección y en los órganos de supervisión;
- cambios de auditores o cualquier otra información relacionada con la actividad de los auditores;
- operaciones relacionadas con el capital social o la emisión de obligaciones o warrants;
- decisiones de aumento o disminución del capital;
- fusiones, desdoblamientos (splits) y cesiones de activos (spin-off);
- adquisición o transmisión de participaciones u otros activos o ramas de actividad;
- reestructuraciones o reorganizaciones que tengan un efecto en el balance,
la posición financiera, la cuenta de pérdidas y ganancias del emisor;
- decisiones relativas a programas de recompra de acciones u operaciones en otros instrumentos financieros admitidos a negociación;
- cambios en los derechos de las acciones del emisor;
- solicitudes de quiebra o emisión de órdenes para procedimiento de quiebra;
- litigios significativos;
- revocación o cancelación de líneas de crédito por uno o más bancos;
- disolución o verificación de una causa de disolución;
- cambios relevantes en el valor de los activos;
- insolvencia de los deudores relevantes;
- reducción del valor de los bienes inmuebles;
- destrucción física de bienes no asegurados;
- nuevas licencias, patentes, marcas registradas;
- revalorización o devaluación de los instrumentos financieros en cartera;
- pérdida de valor de las patentes o derechos o activos intangibles debido a la innovación del mercado;
- recepción de ofertas de adquisición de activos relevantes;
- productos o procesos innovadores;
- graves casos de responsabilidad por productos defectuosos o de daños ecológicos;
- cambios en la predicción de beneficios o pérdidas;
- órdenes relevantes recibidas de clientes, su cancelación o cambios importantes;
- cese o inicio de actividades comerciales fundamentales para el emisor;
- cambios relevantes en la política de inversión del emisor;
- fecha sin dividendos, fecha de pago de dividendos, su importe, cambios en la política de pago de dividendos.

Supongo que después de leer esto, uno se da cuenta de que no tiene ni idea de donde tiene metido su dinero, lo único que puede saber si se esfuerza es a quién se lo ha confiado.

Mirad la cara de estos pobres pequeños accionistas cuando se desemascara la tostada en la película Wallstreet de Oliver Stone, la cita (en vhs)es de 1987 y no pasará del Sabado que la volveré a ver, porqué ya se ha convertido en un clásico como Tiempos Modernos.

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