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Entendiendo el Sector Farmacéutico: El caso de Laboratorios Rovi (I)

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Este artículo es el primero de dos entregas en las que trataré de explicar el funcionamiento del sector farmacéutico, que en muchas ocasiones resulta complejo de entender y de analizar. Con el fin de entender mejor las explicaciones, he decidido acompañarlas con el ejemplo de Laboratorios Rovi, una compañía farmacéutica española.

entendiendo el sector farmacéutico y rovi

En esta primera entrega analizo las características del sector farmacéutico y el proceso de desarrollo de los nuevos fármacos, entrando en detalle en las distintas fases del mismo y en el proceso de aprobación regulatoria, e ilustrándolo con el ejemplo del nuevo fármaco desarrollado por Laboratorios Rovi, Doria.

En la próxima entrega me adentraré más en la protección de la investigación y las herramientas utilizadas, como las patentes; analizaremos los diferentes productos que integran el portfolio o pipeline de las compañías como los biosimilares, los genéricos o los acuerdos de distribución o licencias, y las diferencias entre ellos; y por último, de los riesgos a los que se enfrentan.

Una Visión General del Sector Farmacéutico

A la hora de analizar una empresa de un determinado sector debemos tener en cuenta cuáles son las particularidades que presenta, porque de ello dependerá en gran medida el análisis que hagamos. En este caso, el sector farmacéutico se caracteriza por ser un sector muy fragmentado. Esto se debe principalmente al gran abanico de enfermedades diferentes a tratar que existen y al complejo y costoso procedimiento que existe para poder lanzar un nuevo fármaco al mercado, que hace que la mayoría de las empresas tengan que focalizarse en pequeños segmentos del mercado, a excepción de las grandes compañías mundiales. Por tanto, se trata de una tarta muy grande, de la que cada participante solo puede comer un trozo muy pequeño.

Esto tiene una gran importancia en el análisis de una compañía farmacéutica. A diferencia de otros sectores como por ejemplo de las aerolíneas en el que a partir de estudiar el tamaño que tiene mercado de transporte aéreo en Europa y la cuota de una determinada compañía para a partir de ahí estimar el posible valor; en el sector farmacéutico no podemos dejarnos guiar por el tamaño del sector y a partir de ahí hacer nuestras estimaciones, porque las compañías no compiten como hemos explicado antes por todo el sector, sino que tienen que competir por nichos de mercado muy pequeños, y es ese nicho de mercado el que tenemos que valorar, lo que complica en gran medida nuestras valoraciones.

En el caso de Laboratorios Rovi, el 56% de sus ingresos de la línea de fármacos y el 40% de su cifra total de negocios vienen por la venta de heparinas de bajo peso molecular, su principal producto desarrollado internamente. Empezaron en el año 2000 con el lanzamiento de la bemiparina Hibor; y han continuado trabajando en relación con este producto, lanzando en 2017 un biosimilar de enoxaparina que comercializan con el nombre de Becat. Con este ejemplo vemos perfectamente esa focalización en un nicho de mercado, donde las empresas ganan know-how, y con los que continuamente siguen innovando y buscando nuevos mercados.

Del Laboratorio a la Farmacia: El Proceso de Desarrollo de un Nuevo Fármaco

Una de las particularidades del sector farmacéutico son las gran cantidad de recursos que las compañías tienen que destinar para la investigación y el desarrollo de los nuevos medicamentos.

Como es evidente, desde que una compañía descubre alguna sustancia o componente que puede atacar de manera eficaz una enfermedad hasta que la lanzan al mercado, se deben pasar una gran cantidad de pruebas, testeos, controles y revisiones, además de necesitar conseguir numerosas autorizaciones por parte de las autoridades, siempre con el fin de asegurar que los fármacos sean eficaces, seguros y no puedan provocar problemas de salud pública.

A continuación vamos a examinar las distintas etapas de todo este proceso.

Descubrimiento

La primera parte del proceso consiste en identificar cuál va a ser la diana del nuevo fármaco, es decir, delimitar el “enemigo” a combatir, eligiendo un mecanismo bioquímico presente en una enfermedad. Esto suele depender del ámbito en el que la empresa en cuestión tenga más experiencia.

Una vez delimitado qué es lo que queremos atacar, se llevan a cabo numerosos estudios científicos para determinar la mejor forma de bloquear o de modular ese mecanismo bioquímico de la enfermedad, que nos permita eliminarla o reducirla. Un ejemplo de mecanismo bioquímico a combatir puede ser la división descontrolada de las células tumorales.

Para ello, se suelen utilizar entre 5.000 y 10.000 moléculas, a las que se les hace interactuar con el mecanismo de la enfermedad para ver cuál es su reacción frente a ella. A partir de ello se identifican los compuestos más efectivos, y con más utilidad para combatir ese mecanismo, a las que se denominan cabezas de serie. Estas cabezas de serie son las moléculas originales, que a continuación sufrirán numerosas transformaciones y procesos de farmacomodulación para mejorarlos y evitar posibles efectos adversos.

En esta etapa de descubrimiento es cada vez más importante los modelos de cooperación público-privada, entre compañías farmacéuticas y centros de investigación públicos, como universidades.

Fase Preclínica

En esta etapa entran aproximadamente unas 250 moléculas de las 5.000 o 10.000 con las que se realizan los primeros testeos. 

A partir de este momento, se lleva a cabo un testeo en células (in vitro) y en organismos vivos (in vivo); y trata de garantizarse que su utilización sea segura antes de realizar las pruebas en humanos. Suele diferir las exigencias de esta fase en función del paciente (niños, embarazadas, ancianos,...), las enfermedades (cánceres,...) o la agencia regulatoria.

Fase Clínica

A partir de esta fase se comienzan las pruebas de los medicamentos con personas para ver cómo interactúan y el nivel de eficacia que tiene. De las 250 partículas testadas en la fase preclínica, solo acceden a la fase clínica unas 10. Para comenzar con esta fase ya es necesario obtener una autorización por parte de los reguladores, de los que luego hablaremos.

A continuación podemos distinguir diferentes fases dentro de esta fase clínica, así como la duración de cada una, el número de participantes, la finalidad de la fase y el coste que suele tener. Sin embargo, es importante destacar que estos datos son genéricos, y que pueden variar en función de un gran número de variables como el tipo de fármaco, el tipo de pacientes, las agencias reguladoras,...

Fármaco Duración Participantes Finalidad Coste Probabilidad de éxito
Fase I Entre 6 meses y 1 año De 20 a 100 voluntarios Conocer las dosis seguras, la metabolización, la duración de la acción,... 130 millones de euros 20%
Fase II Entre 2 y 3 años De 100 a 500 pacientes Seguridad y Eficacia. Información sobre efectos secundarios. 300 millones de euros 50%
Fase III Entre 2 y 3 años Miles de Pacientes Adecuar la seguridad y eficacia a las exigencias reglamentarias y recoger datos estadísticos para presentar las solicitudes de autorización 400 millones de euros 60%

Como podemos ver, la fase clínica es la parte más costosa del desarrollo de un fármaco, y a medida que avanzan las fases los costes son cada vez superiores. El desarrollo de un fármaco de manera general puede tener unos costes de entre 800 y 1.000 millones de euros.

También es curioso destacar que en la Fase III normalmente ya se empieza a producir el nuevo fármaco aún sin haber obtenido todavía la autorización, y esto se debe a que las agencias reguladoras exigen que las unidades de los fármacos que se utilicen en la fase clínica estén producidas en las mismas condiciones de fabricación que habrán cuando finalmente se obtenga la autorización. Por tanto, la empresa ya habrá tenido que preparar parte de sus plantas de producción para el nuevo producto sin haber obtenido esa autorización. Además, los procesos burocráticos son tan lentos que las empresas muchas veces empiezan a producir antes de la aprobación para ir preparándose para la futura demanda.

El caso de la Risperidona de Laboratorios Rovi

Para ilustrar el proceso de desarrollo y ver mejor cómo funcionan los tiempos de estas fases y la complejidad de las mismas hemos cogido como ejemplo el caso de la Risperidona-ISM (Doria), la solución de liberación retardada para la esquizofrenia que ha desarrollado Laboratorios Rovi y para la que en cuestión de semanas solicitarán las autorizaciones pertinentes para su aprobación a las autoridades europeas, y a continuación a las estadounidenses.

Laboratorios Rovi comenzó el desarrollo de la Fase I de esta nueva tecnología con voluntarios sanos en septiembre de 2010, y concluyó en el primer trimestre de 2011, por lo que duró aproximadamente entre 4 y 6 meses. Hasta julio de 2011 Rovi no informó de que habían obtenido resultados positivos en esta primera fase. Sin embargo, a pesar de estos resultados positivos, Rovi no prosiguió con el desarrollo de la Fase II, si no que inició otro estudio de Fase I llamado Prisma-1, del que no se conocieron resultados hasta diciembre de 2014.

En 2014 se inició la Fase II en varios centros estadounidenses, mientras que la Fase III no se inició hasta el primer semestre de 2017, por lo que hablamos de aproximadamente otros 3 años de duración de la Fase II.

La Fase III comenzó en mayo de 2017 y como hemos comentado anteriormente, se van a iniciar en breves los trámites para obtener la autorización por parte de las autoridades europeas y estadounidenses, que suelen tardar en torno a un año en revisar las solicitudes, por lo que ha tenido más de un año y medio de duración.

Finalmente, entre el inicio de la Fase I en 2010 y la previsión de aprobación a finales de 2020, hablamos de un plazo de 10 años para el desarrollo del producto.

cronología de Doria

Con este ejemplo podemos ver claramente como los tiempos de la tabla superior no son siempre los mismos, sino que dependen en gran medida de la complejidad de la innovación del nuevo fármaco. Es importante que a la hora de analizar una compañía farmacéutica echemos un ojo a los tiempos que estas suelen manejar a la hora de desarrollar las distintas fases clínicas, su track-record.

También es necesario que las compañías cuenten con rigurosos mecanismos de control y de revisión para identificar posibles problemas en las distintas fases que traten de evitar que se siga avanzando cuando las probabilidades de fracaso son elevadas, lo que supondría unas pérdidas enormes para la compañía. Esto puede ser también una causa de dilaciones en el proceso, algo que se ve también muy bien con Rovi. Después de haber obtenido unos resultados positivos en su Fase I y justo antes de la Fase II, mantuvieron una serie de reuniones con la Agencia Española de Medicamentos y de Productos Sanitarios (AEMPS) y con la FDA para obtener asesoramiento científico y regulatorio sobre su desarrollo clínico. También, recientemente en su Fase III se contrató un comité independiente de supervisión de datos, que recomendó a Rovi continuar con el ensayo sin necesidad de aumentar el número de pacientes.

Aprobación Regulatoria

Una vez se ha desarrollado la fase clínica del nuevo fármaco y se ha recogido toda la información necesaria, se inician los trámites para solicitar la aprobación de los fármacos, y de esta forma poder proceder a su comercialización. Estas solicitudes tendrán que incorporar los resultados que se han obtenido en las distintas fases (tanto con animales como con humanos), información sobre cómo va a ser la producción del fármaco por parte de la compañía, el posible nombre que recibirá el fármaco, los usos para los que se ha demostrado que es efectivo, los posibles riesgos y la forma de uso.

Las compañías tendrán que presentar las solicitudes en los distintos organismos que tienen jurisdicción en los mercados donde se desea lanzar el fármaco, teniendo cada uno distintos procedimientos de aprobación.

Para comercializar un producto en EEUU, es necesario presentar esa solicitud a la FDA (Food and Drug Administration) y el proceso de revisión para fármacos que no suponen una enorme innovación suele tener una duración de unos 10 meses.

En el caso de la Unión Europea hay cuatro vías distintas para poder obtener la autorización para comercializar los productos: 

  • Un procedimiento centralizado común a través de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA).
  • Un procedimiento a través del organismo nacional de Estado Miembro.
  • La vía del reconocimiento mutuo. Después de que una compañía haya solicitado la aprobación ante un organismo nacional, puede iniciar los trámites ante la EMA para que sea reconocida en todos los Estados miembros.
  • Procedimiento simultáneo en los distintos Estados miembros donde se quiere introducir el medicamento.

Tanto en el procedimiento europeo como en el estadounidense, se les da la palabra a un grupo de expertos para que puedan formular una opinión acerca del producto, aunque se trata de una opinión no vinculante, siendo la decisión del organismo regulatorio en cuestión la decisiva.

Es importante destacar que en el caso de la Unión Europea no solo hay que contar con la aprobación del fármaco. Es necesario también negociar con cada Estado en el que se quiera distribuir. Como la mayoría de veces va a ser el Estado quien pague los medicamentos, quieren tener la posibilidad de negociar los precios, e incluso de rechazarlos en caso de que el precio del mismo consideren que es superior al valor que puede aportar. Y esto es algo que se tiene que negociar país por país. Como vemos, el poder de fijación de precios de los clientes de las compañías farmacéuticas, que son en su mayoría los Estados, es bastante elevado.

Fase IV

Una vez que se ha aprobado por parte de los reguladores el lanzamiento y la comercialización del fármaco, el proceso de desarrollo continúa con lo que se conoce como la Fase IV. El objetivo de esta fase es la de seguir monitorizando la seguridad del fármaco y su eficacia en el largo plazo, vigilando los efectos secundarios de los pacientes y los posibles efectos que no hayan aparecido en la fase clínica.

 

¡Espero que os haya gustado esta primera parte y estaré encantando de recibir cualquier pregunta, error o sugerencia para los próximos artículos en los comentarios!

  1. #4
    moia2015

    ha parecido un artículo excelente y estoy deseando que publiquéis la segunda parte´´

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  2. #3
    Monofilipino

    Gran post! Un saludo de un compañero de la Liga de Bolsa

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  3. #2
    Josu7

    Bastante útil, gracias.
    La cooperación público-privada abarata los costes, de ahí los márgenes bastante elevados que suelen tener las empresas de este sector. Eso les ayuda a reducir el riesgo.

    Aún y todo, incluso sin ser un sector cíclico es un sector con riesgo, y también con riesgo social al estar tan vigilados y producir productos decisivos en la vida de las personas.

    Sin embargo, invertir en este sector significa en parte, ayudar a que la humanidad viva mejor. Y eso yo lo valoro positivamente.

    Una farma en cartera hay que llevar siempre.

    Por último, y volviendo al asunto de la cooperación público-privada, un mayor gasto público favorecerá a estas empresas.

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  4. #1
    Lapislazuli

    Muy bueno, gracias por compartir
    A partir de que fase empieza a contar el periodo de 20 años de la patente? Entiendo que en la preclinica.

    2 recomendaciones
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