Esta frase, ya muy célebre en los blogs de finanzas y en los libros de autoayuda para hacerse uno rico, puede tener un impacto brutal en la economía particular de todos nosotros. Supone un cambio de mentalidad estimulante. Consiste, sea cuanto sea lo que se perciba por trabajar, en dejar un porcentaje de al menos el 10% (cuanto más azucar,…) destinado para ser invertido y que entre o pueda entrar a surfear en algún vehículo de inversión (acciones, fondos de inversión, inmuebles, derivados,…) que nos ayude a multiplicar nuestro patrimonio. Si el objetivo es tener un patrimonio tal, que nos permita dejar de trabajar, si nos da la gana (no hay nada malo en trabajar, ni siquiera está demostrado que acorte la vida: sino, mirad a Fraga), habrá que empezar cuanto antes a poner en marcha el pago destinado a uno mismo en primera instancia.

¿Os habéis fijado como el día primero de cada mes, practicamente sin apenas haber rozado el líquido de nuestra nómina la cuenta bancaria, ya se tiran a nuestros tobillos todos nuestros acreedores? ¿De verdad que nos habéis dado cuenta? El día 1 de cada mes, y fijaos bien, porque pone Fecha Valor día 30 del mes anterior (que es de verdad cuando se produce el pago (o el cobro), ya aparece en forma de David Albelda el amigo Banco a que le pague lo de la tarjeta de crédito, y la hipoteca; luego, desde el día 1 al 5, se me lanzan a hacerme la tijera mis grandes amigos Telefónica, Iberdrola, Comunidad de Propietarios, Gas Natural, etc. Todo eso sin entrar en otro grifo por el que escapa periódicamente dinero a espuertas que son los Pilates, Gimnasios, Clubes deportivos o sociales, financiación del todoterreno, canales digitales de TV, las mensualidades de las macro teles de plasma, suscripciones al Hola, o de cualquier periódico que no leemos, etcétera, etcétera.

Definitivamente, todo este tipo de chorradas hay que erradicarlas o combatirlas, cada uno en la proporción que le venga en gana. Porque si lo que yo quiero es quemar el dinero que gano, pues lo quemo y se acabó. Pero si anhelo, de verdad, algún día tener un nivel X de patrimonio he de combatir mis impulsos irrefrenables en gastar en aquello que no me aporta ningún valor: que es un petardo, que suena muy bonito, pero que una vez explotado ya no es nada. Si me aporta “ALGO”, me lo gasto, y entonces ya sé que para mí es un gasto imprescindible. Securo que si se analiza esto con un poco de detalle, estamos tirando mucho dinerito a la basura para nada.

La gracia de reservarse para invertir a largo plazo todos los meses 100€ , 200€, 300€, ó 500€, es que en unos 10 añitos, si hemos obtenido una rentabilidad promedio del 8%, tendremos, 18.517€, 37033€, 55.550€ ó 92.583€, respectivamente. Vale, no nos hemos hecho millonarios, pero…, ¿No es una gran suma comparada con el esfuerzo de dejar de quemar ese dinero? Si en vez de un 8% es un 10% o un 20%, las diferencias son estratosféricas. 100 Euros/mes al 10% anual en 10 años = 20.755€; 200=41.510€; 300=62.266€ y 500=103.776€. Seguimos sin ser millonarios.

¿Con cuánto dinero se puede vivir sin trabajar?

Respuesta: depende de lo que gastes. Por tanto, hay que saber más o menos lo que uno gasta al mes. La cantidad aproximada se obtiene de la fórmula: (Pagos Mensuales (por gastos y amortización de deuda) x 12)x25.

Moraleja, si quieres gastar por un tubo, y vivir como Beckam, ya sabes, o te conviertes en “producto” o a facturar y a reinvertir en activos rentables (con un buen ROI) para que tu patrimonio neto alcance la cifra objetivo: (pagos mes x 12)x25.

Como también se puede apreciar, si se gasta poco es más fácil vivir sin trabajar.

Por cierto, que en el primer post, podéis bajaros el fichero EFP, para ver cuál sería vuestra cifra objetivo para poder vivir de rentas.

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