Decisiones sensatas y decisiones políticamente correctas

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Cerramos el 2012 con la atención en los Estados Unidos y es que la nación con más poderío económico se encuentra en una situación difícil cual jefe de familia con un problema en sus finanzas familiares.

 
Tratar de hacer una analogía con las finanzas familiares puede darnos una idea del panorama general pero en realidad la situación es por mucho más compleja.
 
En principio, EUA se enfrenta a una desaceleración económica que provoca se eleve el nivel de desempleo, entender por qué se encuentra en este momento su ciclo económico en esta fase nos remitiría a estudiar su fase anterior de crecimiento económico basado en el crédito, donde la deuda se vino utilizando indiscriminadamente por las personas y los gobiernos municipales, estatales y el federal.
 
Para combatir la desaceleración se bajó la tasa de interés a menos del uno por ciento y al no dar los resultados esperados, durante 2011 y 2012 observamos los esfuerzos de la FED por activar la economía inyectando dinero.  Al llevar a cabo esta estrategia monetaria denominada Relajación Cuantitativa (Quantitative Easing) se corre el riesgo de inundar el mundo de dólares y provocar inflación, sin embargo el presidente de la FED Ben Bernanke asegura que en estos momentos eso no ocurrirá y es prioritario activar la economía, claro que las inyecciones de liquidez llevan aparejado el incremento en la deuda la cual está ya en niveles impagables y la expectativa de crecimiento económico de los EUA para 2013 según la encuesta de diciembre de Banxico es de 1.97%, menor que el 2.19% que se estima se tendrá en 2012.
 
Los países preparan su presupuesto anual de ingresos y gastos y si los ingresos resultan insuficientes para cubrir el gasto recurren a la emisión de deuda, los EUA mantienen tres rubros de gastos que consumen la mayor parte de su presupuesto, el gasto de salud, el gasto militar y el servicio de la deuda y los tres son muy difíciles de reducir, así, si los EUA decidieran bajar sus niveles excesivos de deuda, deberán generar más ingresos (incrementando los impuestos) o reducir el gasto (lo que resulta muy difícil por el poco margen de maniobra que tiene), además ambas decisiones son restrictivas para la economía porque ambas llevan a retirar gran parte de la liquidez que se ha liberado para activarla, dando por consecuencia una prolongación de la situación de baja actividad económica y desempleo y eso a los ciudadanos no les resulta agradable.
 
La actual decisión de evitar el "abismo fiscal" provocado por la terminación de las exenciones fiscales aprobadas por George W. Bush y  extendidas por Barak Obama en 2010 y que finalizaban en 2012 conduciría al retiro de liquidez por 500,000 mdd reduciendo el PIB en un medio punto porcentual y llevando el desempleo a niveles del 9.1%. Si se ve mal, pero esto reduciría su déficit, aquí la decisión se torna complicada.
 
Si usted y su familia durante varios años hubieran disfrutado de bienestar gracias a su empleo y por supuesto al uso de tarjetas de crédito y ahora se encuentran obligados a efectuar un alto pago mensual de intereses por esas tarjetas, su límite de crédito se encuentra al tope, espera además el nacimiento de otro hijo, quien se encontrará con la sorpresa de que sus padres en lugar de haberle creado un fondo para sus estudios se gastaron todo el dinero que percibieron y más, como su familia ya disfrutó parte del bienestar que de cierta manera le correspondía, podrá optar por exigir su derecho a ese mismo bienestar que gozaron sus hermanos o aceptar las malas decisiones y apretarse el cinturón ya que sus padres están imposibilitados para generar más ingreso y además acostumbrados a salir el mes utilizando la tarjeta. La situación se torna tan complicada que como jefe de familia anuncia a su miembros que recortará el gasto, optarán por servicios más baratos y quienes reciben mesada deberán aportar un porcentaje para pagar la cuenta de luz, consecuencia... la molestia total de su familia y eso es algo que a usted le puede mucho, sus opciones: negociar con su banquero el techo de su deuda para que lo eleve y poder seguir utilizando la tarjeta, además debe decidir el destino de ese nuevo crédito ya que puede adquirir bienes de consumo o una inversión que pueda con redituar con el tiempo.
 
¿Cuál decisión es la más sensata y cuál la políticamente correcta?
  1. #1
    07/01/13 18:48

    La decisión más sensata es:
    1.Regular los derivados, prohibir los que empujen la necesidad de rescates.
    2.Separar banca de depósitos y banca de inversión, para evitar los conflictos de intereses de su unificación.
    3.Nacionalizar temporalmente los bancos que producen ganancias, y no los que producen pérdidas, para así contar el gobierno con el dinero para pagar la deuda.
    4.Crear incubadoras de PYMEs para generar empleo con arraigo.

    Lo que sucede es que no han atendido las causas de la crisis, y han tenido problemas para siquiera atender los síntomas. Es que habían adoptado la política de no hacer absolutamente nada frente a la crisis.

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