guenorache
09/05/13 23:50
Ha respondido al tema
Propuestas Fiscales Creativas
¡Madre mío en qué lío te has metido!
Mezclas demasiadas cosas, amigo, en el mismo cesto. Comparas al ciudadano individual con el minorista y al estado con la gran distribución. Incluso nombrando a Adam Smith, que está muy bien pero sobre el que hay que hacer algún equilibrio para traerlo a explicar esta crisis que tenemos (sobre todo si es de corte financiera)
A ver. El estado es el estado y el ciudadano es el ciudadano. Los bienes públicos (que nombras e identificas hasta bien) son bienes públicos y hay otros bienes que no lo son. HAy otra cosa que se llama provisión de bienes que puede tener iniciativa pública o privada y hay una tercera cosa que es la titularidad de esa provisión de bienes y podríamos llegar a dibujar una línea que explicaría el sistema español en cuanto a como se organiza económicamente y qué parte es sector público y qué parte no lo es.
Y precisamente esta es la parte central del meollo. Pero no. Resulta que además de mezclar todos estos conceptos para explicar otros con los que están relacionados, mezclar también el sistema recaudatorio para acabarla de liar...
Como dijo Jack el Destripador, vayamos por partes.
A.- ¿Todo de lo que se responsabiliza el estado es necesario que sea estado? Respuestas posibles: sí, no, si y no.
Ejemplo: educación obligatoria. Entre los 6 (que no los 3) y los 16 (que no los 22) años la educación es obligatoria y gratuita. ¿Quiere decir eso que obligatoriamente el estado debe proveer este servicio público? Puede que sí, puede que no y las dos cosas. Pues existe iniciativa privada que no recibe un duro del estado y que cubre con este servicio público (por ejemplo el colegio en Barcelona al que llevaba el anterior presidente catalán a sus hijos). Existe la iniciativa social que son entidades sin ánimo de lucro que quieren colaborar con la provisión de este servicio y que solicita del estado que financie este servicio para cumplir con el mandato constitucional de la libertad de educación y, finalmente existe la iniciativa pública precisamente porque con la iniciativa privada y la social no se cubren todas las necesidades del pueblo.
Lo mismo cabría decir de la sanidad. Recordemos que en comunidades como Cataluña, Vascongadas, Madrid o Baleares el peso de la iniciativa social o privada en este sector es muy alto en relación con el resto de España.
Este es el primer obstáculo que hay que remover. Que la elección pública no se confunda con la provisión del servicio ni con la forma de acceder al mismo ni tampoco con la definición del servicio público.
B.- Hay servicios que el estado ofrece de forma monopolística por ser esencia del propio estado. A saber: los poderes públicos (ejecutivo, legislativo y judicial), las fuerzas de defensa y seguridad (ejército y policía), el alumbrado público, la red de abastecimiento y alcantarillado de agua... incluso en esto que es tan esencial nos encontramos con la colaboración necesaria de la iniciativa social y privada (desde los partidos políticos pasando por empresa de saneamiento, eléctricas, fábricas de armas...)
C.- Servicio público no es lo mismo que función pública. Otro error muy extendido. Llamamos funcionario a todo aquel que recibe una nómina del estado... Sin embargo en política económica de forma estricta funcionario o función pública debe ser aquel que revestido de autoridad lleva a cabo acciones que son instrínsecas al estado sin que exista la posibilidad de que pueda ser prestado por otra entidad. Ejemplos: los militares, los policías, los jueces o fiscales, los diputados, los inspectores de hacienda o trabajo... me dejo alguno pero no muchos. ¿Echáis en falta a médicos y profesores, por ejemplo? No tiene sentido de hablar de función pública en colectivos que pueden cumplir exactamente su función fuera de esta definición. Así podríamos diseñar un estado en el que la función pública se definiese única y exclusivamente en lo que le es propio al estado y no pueda ser suplantado por pura esencia.
Por esa regla de tres tendríamos unos debates igual de intensos que de estériles haciéndonos preguntas tan chorras como ¿por qué un basurero no es funcionario y un profesor sí? ¿por qué las carreteras no las construye directamente el ministerio de fomento en vez de hacer contrataras con las constructoras? ¿por qué existen "funcionarios de correos" y el repartidos de SEUR es un autónomo?
Si todo el mundo tuviese que ser funcionario iríamos hacia un estado tipo soviético (que tantos éxitos dio a la amada Rusia). Sensu contrario un estado sin función pública estaría a merced del más poderoso (por fuerza o por dinero) abocado a la dictadura o la tiranía. ¡Qué curioso, si todos funcionarios totalitarismo, y si no los hay también! Podríamos llegar a la conclusión de que existe una estructura de estado óptima que compatibiliza la labor de estado policía y garante de la ley con la libertad y el progreso de sus ciudadanos... me gusta esta tesis...