Sumandome a lo del "depende", añado que un factor del que por general sirve para apelar a que debe depender, aunque suene a chiste fácil, es que en este caso el tamaño si importa.
Obviamente, nadie imagina el listado de funcionarios, e ineficiencias administrativas, y por tanto el despilfarro de recursos que sería poner a un empleado público tras un kiosko de periódicos, incluso tras un pequeño taller o comercio. Se pueden hallar sobradas pruebas de esto si se tiene una conversación con alguien que venga de países tras el antiguo telón de acero. Un amigo polaco lo definia muy bien con el siguiente aforismo; "la cosa funcionó, mientras ellos (la nomenclatura) hacia que nos pagaba (les daban papelitos con los que nos se podía comprar nada), y nosotros haciamos que trabajabamos (a nadie le importaba si habia género o fechas de entrega, si no se cumple el plan, se maquillan los grandes números y ya está)"
Sin embargo, la lógica del egoismo incentivador (eso que se atribuye a Adam Smith) parece bastante diluido en la corporatocracia moderna. No veo al ojo de botín engordando al ganado por mucho que su flamante 1% del accionariado lo convierta en dueño, y no en empleado.
El problema del tamaño viene dado por la propia tendencia a la concentración, que ya señalaba Marx. La misma lógica del "libre Mercado" incentiva a quién este pueda en un momento dado beneficiar, o su habilidad o la simple fortuna, dando una posición dominante, lo primero que está llamado a hacer, si puede, es darle la patada a la escalera que le he permitido ascender, y cerrar el paso a los competidores.
Determinar en que sectores funciona realmente la libre concurrencia o se ha llegado al tope oligopòlico es complicado, más como una regla fija e inmutable.
Por ejemplo, Yunnus y el movimiento del microcrédito, daría la razón a los anarcocapitalistas sobre las bondades de la economía de libre competencia e iniciativa emprendedora. El moviento cooperativo vasco da una idea de algo parecido a una gestión empresarial capitalista más social.
Ahora bien, oligopolios, como el financiero, los de la energía, etc que vivimos en el Reino de España, invitan a la nacionalización como una única solución para que dejen de extorsionar los ciudadanos.
La administración pública podrá corromperse, apartarse de sus objetivos, ser manipulada por intereses oscuros. Siempre y cuando los ciudadanos lo consintamos y se salten los controles democráticos, y ya sabemos que es fácil que lo hagan.
Sin embargo las entidades privadas, simplemente no tienen porque servir a los intereses de la mayoría, por pura definición, y además nos se les puede exigir, en teoría. Lo de la responsabilidad social corporativa, conozco grandes empresas, que es gestionada por la sección de marketing, para que a todos nos quede claro.