La lucha de clases -la contraposición de los intereses opuestos entre opresores y oprimidos, poderosos y desposeidos- como bien escribian en el manifiesto comunista Marx y Engels, es bastante anterior al mismo capitalismo, e inherente a una sociedad basada, necesitada de las desigualdades y la escasez para susistir.
En esta fase en la que estamos, pues es la misma guerra, dado que nunca se declaró ninguna tregua, los poderosos han avanzado posiciones con botas de siete leguas gracias al abandono, sobre todo ideológico, de los desposeidos.
Baste recordar lo del "fin de la historia" de Fukuyama. Sin pretender defender la monstruosa degeneración de los "ideales" socialistas del Este Europeo, está claro que desde su desmorone, los partidos y sindicatos "obreros" se quedaron sin referentes identitarios. Incluso los que contra el stalinismo vivian mejor.
Para el frente ideológico del capitalismo financiero apareció un bonito horizonte, entre los neoliberales de conveniencia, no olvidemos que si serían neoliberales sinceros, serían poco más o menos unos lunáticos anarcocapitalistas al estio Von Mises para que vamos a respetar los acuerdos que cimentaron el llamado estado del bienestar. Nunca estuvieron de acuerdo con él porque ponía límites a su avaricia sin control.
El acuerdo era, con sus variantes formales, a un lado y a otro del atlantico, trabajadores, si os olvidais de vuestras veleidades revolucionarias y colaborais con vuestro silencio, en la explotación de los recursos del tercer mundo, nosotros permitiremos que mejoren vuestras condiciones de vida y capacidad de consumo. Por otro lado, no hay alternativa. Mirad el "socialismo real", escasez, represión, una vida gris y oscura, sin electrónica de consumo ...
Pero por lógica "económica", para que pagar por lo que es gratis. Con unos sindicatos convertidos en una suerte de "políticos profesionales" que consideran un valor la paz social incluso con una destrucción generalizada de empleo y poder adquisitivo, asesorados y comulgando por las mismas escuelas de economistas que han convertido la "ciencia" economica en una mera fabrica de coartadas de la financiarización.
La Democracia Real va a tener que llegar tambien al movimiento obrero también como desde su origen mismo, con la horizontalidad como bandera y principio, como condición para empezar tan siquiera a resistir la ofensiva de los ciegos y destrucutivos intereses del 1% de la población.