Después de más de 12 meses de lucha con La Caixa resulta prácticamente imposible solucionar el problema de mi "crédito" hipotecario. Ninguna entidad bancaria cuenta con la posibilidad de subrogarse este producto financiero que fué creado por La Caixa para asegurarse que la trabas impuestas a sus clientes harían imposible que pudieran mejorar con otro banco las condiciones abusivas de su falsa hipoteca. Y digo falsa porque en ningún modo está sujeta a la normativa de la Ley 2/94, de Subrogación y Modificación de Préstamos Hipotecarios.A pesar de las modificaciones introducidas en esta ley por la Ley 41/2007 de regulación del mercado hipotecario, los Registradores de la Propiedad se niegan a considerar los "créditos" hipotecarios como "préstamos" hipotecarios al no concederles la misma naturaleza jurídica (Disposición adicional segunda, aptdos. 1f y 2). Por lo visto, no lo tienen muy claro, aunque ya algún Tribunal de Justicia ha fallado en contra de La Caixa.El fallo ha sido recurrido al Tribunal Supremo y los miles de afectados estamos a la espera de que se pronuncie este Alto Tribunal. Mientras tanto, a pagar religiosamente si no quieres buscarte un problema con la misma Justicia que le ha quitado la razón. Quejas a organizaciones de consumidores, al Banco de España, al Colegio de Registradores o al de Notarios, no conducen a ningún sitio. Las distintas Administraciones se topan con un obstáculo insalvable hasta que el Supremo decida. Pero yo me pregunto si, una vez que la Caixa pierda, ésta será igualmente condenada a resarcir los daños económicos a los miles de clientes que han resultado perjudicados por su mala praxis bancaria. Seguramente no. Por eso, no sería mala idea que los Jueces admitieran la denuncia criminal por un supuesto delito de estafa y, como medida cautelar, designaran una cuenta consignataria en la que ingresar las cuotas de la hipoteca hasta que decida el Supremo.No falta quien ha sugerido la lucha conjunta del colectivo perjudicado.
Y no vale argumentar aquí que existe un contrato firmado, pues los contratos con fraude de ley son ilegales y rozan la criminalidad.
La unión hace la fuerza. Y es cierto