No existe desde mi forma de entender realidad binaria. La realidad es la realidad. La razón es el único medio que tiene el hombre de aprehender la realidad y de adquirir conocimiento; y, por lo tanto, rechazar la razón significa que los hombres deberían actuar sin tener en cuenta los hechos de la realidad, o en contradicción a ellos. Siendo objetivos, racionales y realistas, el socialismo es la doctrina de que el hombre no tiene derecho a existir por derecho propio; que su vida y su trabajo no le pertenecen a él, sino a la sociedad; que la única justificación de su existencia es su servicio a la sociedad; y que la sociedad puede disponer de él como le plazca, en aras de lo que considere ser el propio bien colectivo.
La característica esencial del socialismo es la negación del derecho de propiedad individual; bajo el socialismo, el derecho a la propiedad (que es el derecho de uso y disposición) recae en la “sociedad como un todo”, es decir, en el colectivo, siendo la producción y la distribución controladas por el Estado, es decir, por el gobierno.
Los supuestos objetivos del socialismo eran: la abolición de la pobreza, el logro de la prosperidad general, el progreso, la paz y la fraternidad humanas. Los resultados han sido un terrible fracaso: terrible, está claro, si la motivación de uno es el bienestar de los hombres. Analiza la realidad de España, no hay que ir muy lejos, solo la etapa democrática, cuantos años de socialismo hemos tenido? Como han dejado el país después de sus mandatos.?
En lugar de prosperidad, el socialismo trajo consigo parálisis económica y/o el colapso de todos los países que lo probaron. Cuanto mayor la socialización, mayor el desastre. Las consecuencias variaron de acuerdo con eso.
Tanto el “socialismo” como el “fascismo” tienen que ver con la cuestión de los derechos de propiedad. El derecho de propiedad es el derecho de uso y disposición. Observa la diferencia entre esas dos teorías: el socialismo niega por completo los derechos de propiedad privada, y aboga por que se le ceda “la propiedad y el control” a la comunidad como un todo, es decir, al Estado; el fascismo deja la propiedad en manos de individuos particulares, pero transfiere el control de la propiedad al gobierno.
El capitalismo exige lo mejor de cada hombre – su racionalidad – y le premia de acuerdo con ello. Deja que cada hombre elija libremente el trabajo que le gusta, para especializarse en él, para intercambiar su producto por el productos de otros, y para llegar tan lejos en el camino al logro cuanto su capacidad y ambición le permitan. Su éxito depende del valor objetivo de su trabajo y de la racionalidad de los que reconocen ese valor. Cuando los hombres son libres de comerciar, con la razón y la realidad como su único árbitro, cuando ningún hombre puede utilizar la fuerza física para arrancar el consentimiento de otro, es el mejor producto y el mejor raciocinio el que gana en cada ámbito de la actividad humana, elevando el nivel de vida – y de pensamiento – cada vez más alto para todos aquellos que participan en la actividad productiva de la humanidad.
No cometas el error de los que piensan que un individualista es un hombre que dice: “Haré lo que me dé la gana a expensas de los demás”. Un individualista es un hombre que reconoce los derechos individuales inalienables del hombre – los suyos propios y los de los demás.