Reducir la Teoría de la Evolución de Darwin a la "supervivencia del más apto" es no comprenderla, de ahí su tan desacertada analogía con el funcionamiento de la economía y su uso adhoc como leitmotiv intelectual.
Veamos algunas características difícilmente aplicables a la situación actual o a cualquier otra.
1- La adaptación al medio: En realidad los organismos vivos no se adaptan genéticamente, sino que son genéticamente aptos o no lo son, nacen con una dotación genética con la que morirán. El único motor del cambio son las mutaciones genéticas, es decir, un proceso aleatorio y con una velocidad que no depende del entorno. En realidad, cuando vemos explosiones radiativas asistimos en muchos casos a la generalización de exaptaciones que, según muchos biólogos, es lo que son en realidad la mayoría de las adaptaciones.
2- La flexibilidad al cambio: Bien al contrario, los sistemas biológicos deben contar con unos materiales previos muy concretos para generar cambios en su estructura. No todo es posible o no lo es con igual facilidad. En la naturaleza existen multitud de ejemplos de estructuras poco eficientes y en absoluto las "más aptas" pero que han sido lo único disponible dada la ocasión y han resultado lo suficiente para garantizar un funcionamiento mínimo ante un cambio del entorno (se suele mencionar el falso pulgar del oso panda que le permite comer bambú). El resultado ha sido en muchos casos que han facilitado la extinción por causas que incidían sobre la estructura pero actuando sobre otras diferentes (en el caso del panda su excesiva dependencia del bambú).
3- La perpetuación de la estirpe: Podemos aducir fácilmente a esto la existencia de los callejones sin salida evolutivos a los que llevan en ocasiones acertados cambios en las características de las especies pero que acaban por "matar de éxito" a grupos enteros (como ha sucedido una y otra vez con la megafauna en diferentes épocas). El problema es que, como ya he explicado, los cambios genéticos son aleatorios y las modificaciones del entorno impredecibles. Si consideramos que los mercados son así ¿para qué tenemos asesores? Es más ¿por qué existen licenciados en economía?
Más allá del chascarrillo, lo que intento transmitir es que Darwin logró explicar el proceso de especiación, es decir de creación de conjuntos de individuos con características diferentes de los de otros conjuntos de individuos y con los que no existe mezcla genética apreciable. Al hacerlo nos permitió comprender el proceso de extinción y conocer que éste, el de desaparecer, es el futuro de todas las especies. No obstante, este devenir no se desarrolla en paralelo necesariamente con el de la muerte de los individuos: una especie puede extinguirse pero la descendencia quizás se haya segregado lo suficiente en las últimas generaciones como para crear una nueva que sí sobreviva. Por supuesto habrá quien vea en esto cualquier paralelismo peregrino con el funcionamiento empresarial.
Por desgracia, algunos ideólogos neoliberales con muy poco sustento científico utilizaron esta forma de razonar para justificar sus planteamientos. Posteriores análisis de teoría de juego (hay hasta una película al respecto) demostraron que este análisis carece de sustento matemático. Aunque quizás en lo que más se comprende lo desacertado de la analogía de este hilo es en la inexistencia de teleología en la evolución de las especies. No creo que nadie puede afirmar que el ejercicio económico sea aleatorio y carezca de finalidad.
Un saludo