siempre he defendido que el empresario y el trabajador no solo no son enemigos, sino que son el complemento ncesario para que la empresa funcione.
asi vemos que en una sociedad como la japonesa donde todos tiran del mismo carro al mismo tiempo y en el mismo sentido, lo que vemos es que pasan en poco mas de medio siglo de ser unos parias perdedores de una guerra, prueba palpable del poder del atomo y con el colapso emocional de tener que admitir que su emperador no era divino a ser la segunda economia del mundo.
un saludo.