En Europa se oyen fuertes vientos liberales en contra del sistema del Bienestar. En los 80 el argumento era de que era inútil y malicioso.
Hoy se argumenta que es insostenible y no es rentable. Sin embargo, el estado sí que puede sufragar otros gastos "rentables" como ejército, policía, juzgados, etc...
Al final no es una cuestión de rentabilidad del sistema, es una cuestión de voluntad política.