Coincido con Inversius, lo primero que hay que hacer (antes de la subasta preferentemente) es localizar la situación real del bien. A mi me pasó en dos subastas hipotecarias que luego me adjudiqué; en ambos casos lo supe desde un principio al revisar el expediente y comprobar donde se habían entregado los avisos (aunque en uno de ellos, solamente aparecía una mención a bolígrafo en un margen). Estas son la ventajas de cuando se podía revisar toda la carpeta... En muchos casos más me he encontrado con situaciones parecidas.
O sea que si es subasta judicial hay un expediente, si es un hipotecario hay un banco que en su dia tuvo que hacer una tasación (¿sobre un inmueble sin valor?), hay un registro, unos vecinos que apacerecen con colindantes... Siempre se puede investigar.