¡Bien! Hoy tenemos línea caliente...
Te cuento:
- Hace años que pido que en seguros de ahorro se informe la TAE del producto; estoy convencido de que clamo en el desierto pero sigo fiel en mi empeño.
-Asimismo que los productos en los que el asegurado corre el riesgo de la inversión se gestionen en condiciones MiFID.
- Estoy completamente de acuerdo contigo en que un mercado con unos 140.000 agentes de seguros conocidos por la DGS de los que las aseguradoras han informado unos 120.000 (preocupante) y que conviven con unos 9.000 corredores y 42.000 sucursales bancarias donde se comercializan seguros es un modelo que garantiza el caos, el desastre y la consiguiente pérdida de confianza en el mismo. El Consumidor tiene muy difícil identificar quien es quien en este sarao pero, desde luego, si su tabla de salvación consiste en aferrarse a la "tienda de los chinos" del seguro lo lleva claro.
- en ciertos seguros es posible hacer lo que propones: un cuadro en el que sea posible comparar atributos. Y una compañía de seguros médicos puede salir muy bien en la foto del comparador pero luego aportar el servicio con médicos que cobran entorno a los 3 € por acto médico y, en ese momento, evaporarse como por ensalmo toda la bondad del papel porque su puesta en escena es bochornosa. En los comparadores, en internet o en un folleto el consumidor lee la partitura pero ¿y los intérpretes que arrancan música o ruído del instrumento, acaso no tienen su papel en el resultado? Sinceramente yo con dos kilos de plutonio sobre la mesa y un manual acerca de cómo preparar un reactor nuclear para producir energía soy potencialmente más peligrosos que un científico fundamentalista Iraní (que no se entere la CIA, please) preparando una bomba; y no por intención sino por ser un ignorante en la materia.
Como bien dices muchos al pretender hacerse la cirugía por ahorrarse unas pelas se autolesionan o, abiertamente (muy adecuado) se hacen el Hara-kiri. Están en su derecho y yo con la intención de que entiendan que eso hace pupa y que deben ponerse en buenas manos.
El problema está en manos de la Administración y de la empresa aseguradora. A la Administración parece que le entra vértigo cada vez que se le comenta esta realidad pese a que su boca se llena de palabras dirigidas a la protección al consumidor. Llama enormemente la atención que el canal de distribución más poderoso y más reclamado por presiones al consumidor sea el menos controlado. Del mismo modo que llama la atención que el más sujeto a garantías y control sea el que está orientado a la representación del asegurado: el Corredor.
Así, el último informe semestral del Servicio de Reclamaciones de la DGS apunta a un incremento del 15% de las reclamaciones con respecto a 2009 pero del 50% respecto de 2008; de 5.274 escritos recibidos solo 62 atañen a corredores lo cual es sintomático ¿No? Tal vez el consumidor debiera conocer ese ratio y tomar una primera decisión acerca de cual es el canal más conveniente para evitar riesgos: el más formado, el más independiente y el menos reclamado. Un aviso a navegantes.
A la entidad aseguradora debe salirle hermosamente rentable ese desquiciado modelo porque cada vez que se habla de profesionalizar a base de reducir códigos simplemente abre la puerta y se larga a iniciar otra campaña de captación de agentes.
Saludos,