Estimado Comstar,
Excelente artículo tanto por sus contenidos como por invitar a la reflexión acerca de este asunto.
El mismo me sugiere los siguientes comentarios:
- no solamente vivimos en una época de abierto consumismo sino que, además, tenemos ADICCIÓN al consumo y, por ende, al dinero. Ello implica varias cuestiones:
* descartamos compras útiles para reemplazarlas por otras con nuevos gadgets; la telefonía móvil, la informática o el automóvil son ejemplos típicos.
* la implicación en dicha adicción es interpretada socialmente como signo positivo de status.
* somos capaces de soportar elevados niveles de frustración o de abusos en el ámbito laboral o profesional pero nos hemos vendido al salario que permite garantizar los flujos necesarios para mantener la adicción.
* somos capaces de generar y gestionar la ruína de nuestros semejantes si con ello incrementamos o mantenemos nuestros niveles de consumo precedentes. Por ejemplo, admitimos la especulación como medio de vida viable.
* ayudamos a nuestros hijos y escolares a incorporarse al sistema en los mismos términos que nos conducen a la ruina personal.
* si no somos capaces de conseguir satisfacer nuestra sed de consumo mediante nuestros ingresos generamos crédito con cargo a nuestras necesidades futuras lo que acabará generando no solo una reducción de nuestra capacidad de compra futura sino también frustración ante la incapacidad de satisfacer entonces nuestra adicción sino también porque el pago de intereses y gastos significará menos flujo a consumo.
- Si bien hoy día existen medios (la web 2.0, especialmente) para que el ciudadano pueda plantar cara resulta evidente que los mecanismos legales están aún lejos de ser un medio accesible de control.
- Si sigues la política española verás que la "ausencia de un ambiente de control" es una situación consciente. Si se tienen pruebas policiales, fiscales y tributarias concluyentes y no se aparta al político de la formación del Partido y se le apoya en su cargo ¿no se está alentando conscientemente la impunidad y, con ello, la corrupción? Aparte, entre los plebeyos está afincada la firme creencia de que "es mejor que roben los nuestros que los del otro partido".
- Contradiciendo tu punto de vista, hay factores culturales, sociales y morales que interfieren en la fórmula que propones al intentar "detectar al criminal". Como prueba de ello, recientemente se ha publicado en Newsweek (http://www.newsweek.com/2010/08/15/interactive-infographic-of-the-worlds-best-countries.html) el analisis comparativo multidimensional entre países del mundo. Si atendemos al índice de asesinatos en USA (6,0 /100.000 habitantes)es inferior al de Arabia Saudí (8.4/100.000 habitantes)donde los preceptos religiosos se suponen más rígidos y más aún de Kazakhstan (12,7/100.000 habitantes) aunque en todos ellos aún se aplica la pena de muerte o la cadena perpetua. En España o Alemania, donde el peso de la pena es menor y por tanto debería ser más "rentable" cometer asesinato estamos en niveles radicalmente inferiores (0.9/100.000 habitantes). Lo cual prueba que hay otros elementos distintos al rigor de la pena considerando que todos los países indicados tienen Leyes, policías organizadas y tecnificadas.
- la corrupción no solo consiste en utilizar dinero público para fines propios. También alcanza a quien impide al Estado contar con recursos gracias a técnicas de opacidad fiscal, de blanqueo de capitales, de evasión de impuestos o de fraude en la gestión de subvenciones, etc. A título de ejemplo:
* deportistas y artistas adorados por sus fans pero que localizan sus ingresos en paraísos fiscales para evitar devolver a dichos fans parte de los que les pagan en forma de beneficios sociales.
* sociedades instrumentales montadas con el único objeto de simular operaciones para acometer fraude fiscal.
* "no me hagas factura que no quiero pagar el IVA"
* trabajar o contratar sin alta en la Seguridad Social
* declarar valores inmobiliarios, de obra, etc inferiores a los reales para minimizar impuestos locales.
* declarar una edad falsa de un hijo para que no pague en el transporte público.
* cambiar ficticiamente el domicilio para que un hijo tenga "derecho" a un cierto colegio quitando plaza a otro.
En todo caso, esos "pequeños actos" de corrupción no son mal vistos por la ciudadanía puesto que nuestra estimada religión católica ya se encargó de discriminar la doble moral creando los "pecados veniales" (venial=intrascendente, esos que van abiertamente contra la Ley pero que no cuentan... para la salvación. Aunque en ningún sitio de las Escrituras aparezca tal aseveración: los pecados son pecados.
Para terminar, no estoy de acuerdo con que la corrupción sea algo de nuestros tiempos. Basta leer algo de Historia para caer en la cuenta de lo que sucedía en el Alto Imperio egipcio, de cómo Alejandro Magno compraba a reyes y cortesanos, de cómo funcionaba el Papado de los Borgia o de Leon X, de cómo se movían los hilos en los tiempos de los Reyes Católicos donde una deuda astronómica de la Corona con los Judíos podía significar su exterminio o de como se enriqueció Franco y su camarilla gracias a un acto de violación de sus deberes de soldado y una guerra.
Hoy día tenemos medios para enterarnos de ella y, además, está disponible para todos; tal vez sea la única diferencia.
Un saludo,