Hoy es una columna menos entretenida. Nos cabrea la demagogia, cuando todos sabemos quién paga al final la subida de impuestos: la sufrida clase media, que es el pilar de cualquier sociedad desarrollada.
En España todos somos clase media, excepto el auténtico proletario, lumpen (inmigrantes sin papeles y explotados por empresarios cabrones y sin escrúpulos), y el auténtico rico que tiene una SICAV que tributa al 1%.
Nosotros tuvimos un cliente con SICAV, y no precisamente de EUR 3 millones, que es el importe mínimo, y declaraba en su IRPF menos que nosotros entonces. Manda güevos.
Dice Pepiño Blanco que si queremos servicios públicos de calidad, hay que pagarlos. Y una mierda.
Que hagan un ajuste del gasto público como es debido en los cuatro niveles de la administración (en Extremadura, el 30%!!!! de los asalariados son funcionarios), y luego hablamos de subir los impuestos.
A mi me gusta pagar impuestos cuando veo su retorno: un hospital, un colegio, una carretera. Pero me cojo unos cabreos bien sordos cuando los políticos de todos los partidos, comen diariamente en restaurantes de EUR 100 por barba.
Gestión eficiente de los recursos públicos, sí. Subida de impuestos, pues no.