El ejemplo es bastante acertado. Pero la argumentación encierra en sí misma algo truculento. Si en esa comunidad se empiezan a producir averías, desperfectos o cualquier eventualidad inesperada (hay que cambiar el ascensor, hay que reparar todo el jardín por los efectos de una intensa granizada, sustituir la puerta del garaje, hay que...) o aumentamos la cuota o planteamos una derrama.
En las cuentas del Estado ha habido alguna "eventualidad" que no debe de obviarse:
Población en 2001: 40,5 millones
Población en 2006: 44,7 millones
Población en 2009: 47,0 millones
Cuando el paro aumenta de la forma que lo ha hecho en España en los últimos años, los ingresos por impuestos se resienten, pero los servicios son para el mismo número de personas.
La conclusión es clara: es necesaria una derrama o un aumento de impuestos.
Aunque hay otra: es necesaria una mejor gestión.