La susceptibilidad a la demagogia es un defecto inherente al ser humano.
Cuando medio país la está pasando canutas señala a cualquier persona o grupo que esté en mucho mejor situación que la media (o no tanto, mira si no los funcionarios), y las envidias habituales harán el resto. Podrás acusarlos de haber matado a Cristo y la mayoría de la gente te creerá, y no hará falta siquiera que pruebes nada.
La gente está cabreada, y en esa situación quieren creerte, quieren tener alguien con quien desahogarse.
En definitiva que nos gustan los linchamientos mientras no seamos el muerto.
Cuando la envidia es un pecado nacional en España. Apaga y vámonos.
Y como se que va a salir el demagogo de guardia a acusarme de defender lo indefendible, que estos tíos se lo tienen merecido, quiero dejar bien claro que este post NO se refiere a los controladores, sino al abuso de la demagogia, y a la avidez con que nos la tragamos los ciudadanos.