Daniel, por nuestra experiencia te puedo asegurar que en muchas ocasiones el problema no es sólo la falta de formación (que también), sino de ética. Y no sólo de los trabajadores, que defienden su puesto de trabajo a costa de la idoneidad de las inversiones que venden, sino del propio sistema de incentivos de la banca. Un sistema perverso que obliga a sus trabajadores (si quieren mantener su puesto) a vender indiscriminadamente para generar beneficios: En primer lugar a la entidad financiera, y en un segundo lugar a tratar de que estas ventas generen el menor número posible de demandas por parte de los clientes en le futuro. Que sean o no las más adecuadas para los intereses de los clientes es algo que queda muy abajo en la lista de prioridades de las entidades financieras, o directamente se ignora.
Salud y €.