Estimado Kuikin,
damos siempre por supuesto que lo de fuera es mejor. Pero no siempre esa máxima es correcta.
El modelo español surge de la fragilidad que presentaba nuestro sistema financiero en la época de postguerra; en 1941 con la creación del Consorcio de Compensación de Riesgos de Motín) que evolucionó en 1954 a un Consorcio de Compensación de Seguros que fue el embrión de lo que hoy conocemos. En el fondo se trata de un sistema paternalista y lejano de cualquier ideología liberal: es un esquema proteccionista típico de gobiernos populistas o socialdemócratas, que en este aspecto, se parecen.
En otros Estados con mayor confianza en la buena gestión de la empresa se ha caído en una desregulación que a priori tiende a garantízar la competitividad pero que produce monstruos que tienen dificil digestión en ausencia de medidas organizadas por el Estado de turno. Un concurso de acreedores puede ser válido para comerciantes que han ofrecido crédito a otro sin tomar precauciones o negligentemente, pero no lo veo afortunado para que un propietario de un coche resuelva sus necesidades de aportar protección a su familia ante una reclamación y tampoco lo veo apropiado para proteger a los terceros afectados en un riesgo de suscripción obligatoria.
Saludos