Pero es que el valor que se crea en la empresa a costa de no repartir dividendo le sirve a la empresa y como mucho al inversor value a largo plazo, si y solo si la empresa le consigue a ese dinero un rendimiento mayor del que le hubiera conseguido el inversor. Al inversor a corto-medio plazo y al especulador no les sirve de nada.
Y la realidad es tozuda. Desde 1999 hasta 2010, a pesar de los altibajos, los mercados no han subido. Lo que quiere decir que de media, el dinero invertido en los mercados en 1999 no ha rendido nada. La excepción han sido los dividendos. Una persona que hubiera invertido 1000 $ en títulos que han seguido el índice sin dividendos, tendría títulos por valor de 1000 $, y estaría mucho peor que una persona que hubiera invertido 1000 $ en valores que han seguido el índice y que sí han repartido dividendos. Si por ejemplo hubieran repartido un 3% en dividendos y él hubiera sido capaz de sacarle un 4% a ese dinero, tendría sus títulos por valor de 1000 $ y 358 $ procedentes de los dividendos.
Para un pequeño inversor el problema es equivocarse en el momento y en la compañía en que se invierte. Los dividendos son útiles a ese respecto, porque de media las compañías que reparten dividendos son más sólidas, y el dividendo produce rendimiento incluso cuando el momento de compra era malo. Se puede uno equivocar igual, pero el dividendo hace las equivocaciones más llevaderas.