Otra posibilidad (escasa) que no hay que descartar es que los abogados de los procedimientos de los embargos posteriores no se hayan dado cuenta de la jugada y, dando sus embargos por perdidos, se les olvide pedir la prórroga de los mismos.
El protagonista de nuestra historia no compra para hacer negocio sino para disfrutar de la vivienda, así que tiene tiempo de esperar a ver qué pasa con esos embargos. Ojo, siempre vigilando no vaya a ser que vuelvan a sacar a subasta la casa.